El general González Carrasco fue Comandante General de Melilla.

El general Manuel González Carrasco y el 18 de julio en Valencia La indecisión de Manuel González Carrasco precipitó el fracaso de la sublevación militar en la capital del Turia

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El Alzamiento en Valencia, visto por Leopoldo Castro Boy. El fiscal de la Causa General en Valencia firma el 21 de agosto de 1943 un informe de cinco folios que se conserva en el legajo con documentación sobre la persecución religiosa en esa provincia (legajo 1389, expediente 9, folios 2 a 6).

González Carrasco había sido Comandante General de Melilla. En 1932 tomo parte en la Sanjurjada, pero fracasó en el intento de sublevar la guarnición de Granada. Tras fracasar igualmente en Valencia en 1936, huyó por mar y desapareció de la historia hasta tal punto que parece imposible saber la fecha de su muerte.

El expediente comienza en el folio 1, con un oficio firmado por Leopoldo Castro Boy en la misma fecha en Valencia, dirigido al Fiscal Jefe de la Causa General en Madrid, elevando “la relación deducida de la Causa General de esta Provincia a que se refiere la orden de esa Superioridad de 3 del actual mes de Agosto, con fotografías y foto-copias, una vez obtenidas estas últimas.”

Leopoldo Castro Boy fue nombrado teniente fiscal de la Audiencia de Alicante el 12 de marzo de 1924. Para volverlo a ver mencionado en las hemerotecas han de pasar casi 80 años, ya que el 4 de agosto de 2003 robaron del Museo Arqueológico de Denia las 144 monedas de su colección que había adquirido el Ayuntamiento de esa ciudad.

[Folio 2]
“EL ALZAMIENTO EN VALENCIA
Imposible en Valencia la convivencia ciudadana después de las elecciones de febrero de 1936 en que tan de manifiesto se puso el carácter revolucionario y tinte de este en la actuación de la política se impuso entre los elementos no contaminados con ese fermento, la necesidad de obrar directa y eficazmente para impedir el avance revolucionario que claramente se veía avanzaba en el asalto al Poder sojuzgarlo y en su día vencerlo.
En Derecha Regional Valenciana el elemento joven adoptando nueva orientación comenzó a laborar en ese sentido para la organización necesaria procurando el enlace con elementos afines y muy especialmente los militares.
A ese fin cada Distrito electoral se organizó militarmente bajo el mando de un oficial retirado del Ejército, pero el decreto de Azaña prohibiendo a los retirados toda actividad política impuso que esas organizaciones no estuviesen mandadas por oficiales, sino asesoradas por sus jefes.
Buscose relación con agrupaciones políticas de derechas, Tradicionalistas, Renovación, Falange y elemento militar agrupado en U.M.E. (Unión Militar Española) que iba preparando el Movimiento y sentadas las bases de la colaboración quedó a las órdenes de la Junta de Sublevación de la que debían recibir órdenes.
Comenzado el mes de julio de 1936, en la noche del día 11 con desconexión de otros a iniciativa de Falange y por una escuadra de ella se dio el asalto al Estudio de Unión Radio de Valencia se pronunciaron unas palabras ante el micrófono anunciando el Movimiento nacional sindicalista y se dio un grito de Arriba España.
Este hecho al que se dio carácter de provocación por las fuerzas del Frente Popular determinó el que el Alcalde de Valencia a la[Folio 3]
sazón Cano Coloma pronunciase, poco después desde el mismo micrófono un a modo de discurso o llamada a sus secuaces preñado de amenazas que provocaron una manifestación, máscara que cubrió a unos grupos que destrozaron, asaltaron y prendieron fuego a los locales de Derecha Regional Valenciana y Federación Industrial y Mercantil generalmente conocida por “la Patronal”.
El asalto destrucción y quema del local de Derecha Regional Valenciana, fue presenciado por el capitán general de esta Región, general de división Martínez Monge desde los balcones del edificio de Capitania General sito enfrente del local de D.R.V. quien prohibió interviniera para evitarlo la guardia.
Las distintas fases de ese hecho fueron tan inmediatas que al principio la impresión dominante y creencia general fue que el asalto a Unión Radio se realizó para que sirviera de pretexto a asaltos, destrucciones y quemas que se siguieron inmediatamente.
Asesinado Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936 se notó clara reacción en el ambiente general contra aquel estado de cosas y hechos tan destacados.
Iniciose el 15 de ese mes en Valencia reuniones a las que concurrían destacadas personalidades militares, como D. Bartolomé Barba, comandante de estado mayor, teniente coronel Cabellos, comandante Cañada, comandante Luis Arredondo, teniente coronel D. José Cabellos enlace con Barcelona y con Palma de Mallorca, con noticias directas del general Goded y la concreta de que este iba a Barcelona y que a Valencia debía venir el general González Carrasco. A la del día 16 concurrió el comandante D. Francisco Frigola, enlace con el general Mola que se había puesto al habla en Madrid con el teniente coronel de estado mayor D. Valentín Galarza, que es el que debía dar las órdenes precisas para el Movimiento en Valencia, contenida en la de que “tan pronto se conociera por Radio Tetuan la noticia del levantamiento en África, debía hacerlo Valencia”, decidiendose como consecuencia se saliese en coche para Madrid para traer a toda costa a Valencia al general González Carrasco.
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El 17 de julio de 1936 se recibe la noticia de haber salido el general González Carrasco para Valencia a donde tenía que llegar de 7 a 8 de la tarde, y cuando se le esperaba por las inmediaciones del alojamiento preparado, sobre las 9 de la noche por unos Guardias de Asalto son detenidos los capitanes Latorre y Tio que pertenecen a la Junta de Sublevación. Enterado el general Martínez Monge de la estancia en Valencia del comandante Barba, al parecer porque este habló con el jefe de estado mayor de servicio aquel día capitán Soto, quien se lo dijo al coronel Machinandorena, que por sus antecedentes personales de derechas se le estimaba afecto al Movimiento, el que por lealtad se creyó obligado a decírselo a Martínez Monge, ordenó se le presentase a él transmitiendo la orden por teléfono al comandante Soto al parecer con la frase “tiene que presentarse el hombre de la Barba”.
Cumpliendo la orden presentose el comandante Barba al general Martínez Monge y al indicarle que el Alzamiento iba a realizarse, sublevándose la guarnición de Valencia replica este que con él no se había contado, y al mismo tiempo le dio la orden de salir inmediatamente de Valencia.
Llegado a Valencia el general González Carrasco entre diez y media y once de la noche del día anterior, en la mañana del 18 dispuso se requiriese a todos los jefes del cuerpo se pusieran a sus órdenes para verificar el Alzamiento en Valencia y se imprimió el Bando declarando el Estado de Guerra. Fue el plan, reunirse en el antedespacho del capitán general los coroneles y jefes de cuerpo, entrar González Carrasco en el despacho de Martínez Monge, decirle “toda la guardia está al lado del Ejército como lo confirmarán los jefes de cuerpo”, si dudaba o se resistía lo arrestarían, González Carrasco se haría cargo inmediatamente del mando de la División disponiendo salieran las fuerzas a proclamar el Estado de Guerra y a ocupar la
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población y lugares estratégicos.
Los jefes de cuerpo consultados que indicaran que harían lo que hicieran todos y obedecerían las órdenes que se les diera desde Capitanía, rehusaron acudir a Capitanía acompañando a González Carrasco.
Los aviadores Srs. Selgas y Guitian en hidroavión habían llegado de Cartagena para recoger un ejemplar firmado del Bando declarando el Estado de Guerra, trasladarse a los Alcázares y coadyuvar allí al Alzamiento.
Fijado el domingo 19 de julio de 1936 para el asalto a Capitanía General, establecidos los contactos necesarios, preparado en las proximidades del edificio, elemento civil armado por si era preciso actuar oponiendo resistencia, precisada hora, a la convenida, ya todo dispuesto, estaba vestido de uniforme el General González Carrasco en su alojamiento a donde se le fue a recoger, alegando que antes de ir a Capitanía General necesitaba hablar con el capitán Arredondo que allí había acudido directamente, decidió aplazar el golpe.
Vencidas algunas dificultades nacidas de un tiroteo provocado frente al edificio de Capitanía General por los ocupantes de un coche de las patrullas extremistas armadas, entraron en él el General González Carrasco y el comandante Barba quienes al no encontrar la acogida y asistencia que esperaban lo abandonaron refugiándose en una casa particular.
Trazado nuevo plan en vista de las circunstancias surgidas y que la situación en la calle era de extrema gravedad por ser difícil transitar, y circular grupos de extremistas armados que practicaban detenciones a capricho, por orden del general González Carrasco se exploró en los cuarteles a los oficiales para ver si obedecerían las órdenes de este en el supuesto de que sus jefes acataran las de Martínez Monge.
Practicadas las gestiones de las que destaco la actitud del comandante Pérez Salas que afirmó que en la ciudad no se sublevaba y que en el campo lo pensaría, que pusieron de manifiesto des-
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moralización y falta de entusiasmo determinada por la falta de decisión del general González Carrasco, quemadas o saquedadas todas las iglesias de Valencia detenidos la mayoría de los componentes de la Junta y desconectados los que quedaban en libertad fracasó el Movimiento en Valencia.”

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