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La primera oleada de covid-19 ha costado 44.000 vidas en España Tres meses de pandemia de covid-19 en España se saldan con 44.000 muertos y casi tres millones de contagios, con mentiras y mucho sacrificio generoso

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La primera oleada de la pandemia de covid-19 en España puede darse por concluida con un saldo de 44.000 muertos y casi tres millones de contagios, lo que supone una tasa de letalidad que probablemente oscile entre 1,4 y 1,8 muertos por cada cien contagios. Clique aquí para consultar la documentación y fuentes (también en formato excel, por si alguien quiere continuar la tarea de actualizar datos, que yo dejé en 1 de junio de 2020).

Concluyo así tres meses de trabajo con los que he querido contribuir a mitigar los efectos de esta pandemia en la forma en que podía: informando. Mi punto de partida era, hasta cierto punto, privilegiado, ya que en 2017 publiqué un pequeño libro en el que comunicaba mi descubrimiento de que la pandemia de 1918 en realidad empezó en 1917. Estaba así algo más sensibilizado acerca de las pandemias… y de las mentiras que las rodean. Aunque, francamente, no sospechaba que en España se pudiera mentir tanto y tan impunemente.

El resumen de mi trabajo en estos meses puede seguirse con la serie de vídeos que titulé Holocausto geriátrico, que fue combinada con algunos artículos en este mismo blog y la edición de una biblioteca colaborativa (Tiki).

Los muertos del coronavirus en España han sido 44.000
Los muertos del coronavirus en España han sido 44.000 entre marzo y mayo.

Balance de la primera oleada de la pandemia en España

44.000  muertos, casi tres millones de contagios, letalidad entre el 1,38 y el 1,8: puede verse en el último vídeo de la lista (1 de junio).

El coronavirus surgió en Wuhan a partir del 30 de octubre de 2019 y y ya se contagiaba localmente en España el 14 de febrero de 2020, extendiéndose una de las cepas españolas a seis países: el confinamiento comenzó, por tanto, con un mes de retraso.

Ismael Arana, el primer español que alertó frente al coronavirus el 7 de enero de 2020.

Cómo se salvó Hong Kong de la pandemia y lecciones a España: tomando las medidas de distanciamiento social antes de comenzar el contagio local, y controlando estrictamente el número de contagios. Resultado: tasa de letalidad del 0,37% y cuatro muertos, frente a los 40.000 de España.

12 al 24 de febrero: así engañó el Gobierno chino al mundo. Quedó patente el 10 de abril para Estados Unidos y para Alemania el 29 de abril.

Cómo se pudo evitar la propagación del coronavirus tomando ejemplo de la pandemia de 1918: vídeo que publiqué el 25 de febrero, sin saber que ya entonces era demasiado tarde por mucho que se decretara el aislamiento.

El error garrafal de Lorenzo Milá: vídeo del 27 de febrero donde critico al corresponsal de TVE por decir erróneamente que la letalidad del coronavirus es inferior a la de la gripe. Tras este error está el negacionismo de quienes creen que el virus no puede hacer daño si no se ve: son los que han seguido hablando de muertos “con coronavirus” y no por coronavirus.

Lecciones del coronavirus a fecha 5 de marzo: el respeto a la naturaleza (sin entrar, por no saberlo entonces, en que el virus pudiera haber salido del laboratorio en Wuhan). 12 de marzo: el coronavirus ya es la primera pandemia globalizada y limitar el contagio exige el confinamiento.

13 de marzo, intervengo en Radio María para sacar lecciones de la pandemia de 1918 para la de 2020.

14 de marzo: datos y las tres patas de la estrategia alemana: localizar los casos, distanciamiento social, proteger a los vulnerables. España entretanto ya pasa la barrera del 3% de letalidad, que indica una epidemia totalmente descontrolada.

El estado de alarma: datos que publiqué ese día y análisis posterior al descubrir gracias al registro civil que para esa fecha ya se ignoraba el 47% de los muertos por coronavirus.

16 de marzo: La incompetencia del ministro de Sanidad, que esquiva reconocer que no se hacen test y no conoce sus competencias.

17 de marzo: estimación de 70.000 contagios, que serían 85.000 el 18 de marzo e insistencia el 19 en la estrategia alemana.

20 de marzo: 90.000 infectados, y el 21 Madrid sería la ciudad más peligrosa del mundo.

22 de marzo: Pedro Sánchez acierta solo en reconocer el valor de los test, que nunca se harán.

23 de marzo: entre 175.000 y 300.000 contagios, de los cuales el 90% se desconoce. En esta fecha se publica la condena a muerte de los ancianos en residencias, hecha pública por una jefe médico madrileña.

24 de marzo: Fernando Simón no sabe por qué Alemania tiene tan pocos muertos. Por su estrategia en tres patas.

25 de marzo: entre un cuarto de  millón y medio millón de contagios.

26 de marzo: la eutanasia cuesta cara; califico como tal lo que se ha hecho con los ancianos en residencias.

27 de marzo: 235.000 contagios y el papel de la Iglesia.

28 de marzo: el artículo de Alfonso Ussía acusando al Gobierno, que le supuso el despido de La Razón. 375.000 contagios y otra reflexión sobre la eutanasia.

29 de marzo: 400.000 contagios y la falacia de llegar al pico.

30 de marzo: 450.000 contagios y la necesidad de hacer test como en Estados Unidos.

1 de abril: reflexión sobre Dios y el coronavirus, más la necesidad de aplicar un secuestro protector a los ancianos con 540.000 contagios.

2 de abril: 590.000 contagios y la necesidad de atender en los hospitales a los ancianos y vulnerables.

3 de abril: insisto en evitar que dejen morir desatendidos a los ancianos. Evidencia de que hay 630.000 contagios.

4 de abril: 675.000 contagios y no se ha doblado la curva.

5 de abril: con 700.000 contagios, recurro a la calificación de Holocausto geriátrico y hablo de los culpables de la pandemia, principalmente el Partido Comunista Chino.

6 de abril: 720.000 contagios y pido ayuda para investigar el Holocausto geriátrico, reflexionando sobre héroes y villanos en China.

7 de abril: El Gobierno chino podría haber ocultado 100.000 muertes, según ciertos testimonios.

8 de abril: los datos de España también apuntan a una manipulación de cifras en China.

10 de abril: Holocausto geriátrico en Bélgica y comparación con la pandemia de 1918.

11 de abril: El Gobierno chino podría haber ocultado 175.000 muertes.

12 de abril: comparación con Chernóbyl.

13 de abril: el virus mata a varones y ancianos, pero no se sabe por qué.

15 de abril: insisto en que hay que defender a los mayores en residencias.

16 de abril: recuerdo lo ya publicado sobre el secuestro protector. Luc Montagnier acusa a China de mezclar coronavirus y VIH.

17 de abril: por qué llaman a este el virus del Partido Comunista Chino.

18 de abril: la tardanza de Fernando Simón, causa del desastre.

19 de abril: primera autopsia a un muerto por coronavirus en España.

20 de abril: tormenta de citocinas, por qué mata el coronavirus también a los sanos.

21 de abril: la solidaridad no  basta si no identificamos y protegemos a las próximas víctimas.

22 de abril: hipótesis sobre la tormenta de citocinas. El virus puede deprimir un sistema inmune sano.

24 de abril: posible rebrote del coronavirus en China.

25 de abril: voces a favor de combatir al Partido Comunista Chino.

30 de abril: letalidad del coronavirus.

3 de mayo: la estupidez de alegrarse de no localizar contagios.

4 de mayo: Dios y el coronavirus (2).

5 de mayo: gráficas de letalidad para mostrar quién afronta mejor la pandemia.

6 de mayo: mejores y peores países. Lo mismo el 7 de mayo. El 8 de mayo, y reflexión sobre la crispación creada por el Yunque.

9 de mayo: el Gobierno español solo conoce el 6% de los contagios. 10 de mayo: los países que conocen más sus contagios. Datos de letalidad el 13 de mayo y el 14 de mayo.

El 15 de mayo, con los datos de serpositividad (ENE): como máximo se conoce el 10% de los contagios. Mejores y peores el 16 de mayo.

17 de mayo: no habrá tregua de verano. 18 de mayo: evitar el contacto. Tasas de letalidad el 20 de mayo.

21 de mayo: la línea recta de Carmen Calvo y otras supersticiones.

23 de mayo: datos de letalidad.

24 de mayo: el Yunque manipula gobiernodimision.net.

25 de mayo: datos de letalidad. 26 de mayo: Alemania ofrece hospitales a Rusia.

27 de mayo: a dos tercios de los muertos no se les dejó ir al hospital en España.

28 de mayo: los muertos por coronavirus en España pasan de 43.000.

29 de mayo: Datos de letalidad.

Gráficos de letalidad disponibles en https://coronavirus.centroeu.com
Gráficos de letalidad disponibles en https://coronavirus.centroeu.com

Héroes -Li Wenliang- y villanos del coronavirus en China Entre los héroes de la pandemia del coronavirus hay que incluir al doctor manchú Li Wenliang y al frente de los villanos está el presidente Xi Jinping

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Parece imposible hablar del coronavirus sin referirse al médico que lo descubrió, Li Wenliang, y también sin referirse a quienes trataron de impedir que la pandemia se conociera, al frente de los cuales, por estricta dependencia jerárquica que no implica juzgar sus intenciones, está el presidente chino Xi Jinping.  Es decir, de momento tal afirmación no equivale a alinearse con posturas como la del diario La Gran Época, que llama al coronavirus el virus del Partido Comunista Chino.

Sobre los héroes y villanos de la tragedia del coronavirus he visto dos vídeos que quisiera hoy comentar: un vídeo de Mate con Mote que resalta la represión, e interpreta en ese sentido la eliminación de 21 millones de números de teléfono, que para él sería un intento de ocultar que el número de casos de la enfermedad en China sería muy superior al declarado:

Por otra parte, un ciudadano chino que no se identifica en este vídeo explica la historia del descubridor del coronavirus:

¿Qué opinan de estos vídeos?

En cuanto a Li Wenliang, parece obvio que tiene el mérito de haber descubierto el virus, pero su valentía tiene sus límites: su noticia se difundió a pesar de que pidió que no lo identificaran, y firmó una retractación (era miembro del Partido Comunista y aceptaba su disciplina). Su relevancia debe dejar hueco a otras personas, como los que pidieron libertad de expresión, notablemente el profesor Tan Yiming.

Respecto al primer vídeo, resalto el dato de los 21 millones de teléfonos suprimidos en los tres primeros meses de 2020. Se entiende que eso lo pueda haber hecho un Gobierno que cree en el control central a cargo de un partido no quiera dejar nada a la iniciativa privada. Pero eso, que lo sufran quienes quieran o no tengan remedio: el resto del mundo no tiene por qué aceptar que los datos difundidos por quien de esa forma reprime a sus ciudadanos tenga nada que ver con la verdad.

Pero parece difícil que sea el Gobierno quien ha suprimido los teléfonos, pues se condenaría a no controlar a esos ciudadanos, por no decir que a ellos los condenaría a la inanición, porque en China tener registrado el teléfono es clave para cobrar, imprescindible para moverse… ¿Si lo ha hecho el Gobierno es para impedir que se muevan esas personas? ¿Significa que han muerto 21 millones de chinos? ¿O que prefieren malvivir sin ingresos bancarios con tal de escapar al control del Gobierno?

En España

Y puesto que en el artículo anterior mencioné la investigación necesaria sobre lo que en España se ha convertido en un holocausto geriátrico, hoy lunes 6 de abril de 2020 se publicó la noticia de que están en marcha más de 40 investigaciones penales sobre los muertos encontrados por el Ejército en residencias de ancianos. No es, pues, una investigación partidista ni una alucinación, y sin duda es un paso adelante en el sentido que he pedido en esta solicitud de ayuda para investigar este holocausto:

Mañana espero presentar en este mismo espacio una web colaborativa donde quienes quieran podrán participar en este proyecto.

Los culpables del holocausto geriátrico Estamos ante un holocausto geriátrico. ¿La pandemia del coronavirus es un fenómeno natural o hay responsables humanos que deben dar cuenta de él?

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Ayer, sábado 4 de abril de 2020, murió mi amiga Margarita en la residencia geriátrica de Alcorcón donde vivía,  Campobón, donde al parecer ya han fallecido 30 ancianos víctimas del coronavirus. La pandemia se ha convertido en un holocausto geriátrico, respecto al que cabe preguntarse si es un fenómeno natural  o tiene también responsables humanos.

Sobre la responsabilidad del Partido Comunista de China y de su presidente Xi Jinping se han levantado algunas voces recientemente, también dentro de la Iglesia y no solo  de China. Mientras que en occidente estamos casi acostumbrados a considerar que China no es un país comunista sino capitalista, la realidad es que el poder pertenece al Partido Comunista, que este se basa -como toda esa ideología- en la mentira (en concreto en la de un Mao divinizado y en la negación de la matanza de Tianamén, por citar dos ejemplos relevantes) y que Xi Jinping (con poder absoluto desde 2012 y, por cierto, doctorado en “teoría marxista”) ha dado notables pasos hacia una dictadura. Una dictadura, de la mentira y unipersonal, ¿puede ser garante de una buena gestión en general y en particular de una grave crisis?

Entre los datos preocupantes sobre la dictadura de Xi Jinping, dos de relieve: en 2017 eliminó a sus últimos competidores o hipotéticos sucesores al frente del Partido Comunista. En 2018 eliminó las últimas barreras que le impedían eternizarse en el poder.

Sin ahondar más en la biografía del presidente chino, transcribo lo que sobre su responsabilidad ha escrito el 2 de abril el cardenal birmano Charles Bo. Frente a Xi Jinping, ya había escrito al comenzar 2014 el cardenal Joseph Zen, arzobispo emérito de Hong Kong, que el hombre tiende a ser un “optimista impenitente” y que bajo su mandato “la Asociación Patriótica y el Ministerio de Asuntos Religiosos quiere esclavizar a los obispos y los fieles“.

Su opinión no ha cambiado. Pero veamos ahora por extenso la del cardenal Bo, tal como la traduce Sandro Magister (yo le cambio Myanmar por Birmania y Yangón por Rangún):

EL REGIMEN CHINO Y SU CULPABILIDAD MORAL POR EL CONTAGIO GLOBAL DEL COVID
Declaración del cardenal Charles Bo, arzobispo de Rangún, Birmania.
El viernes pasado, el Papa Francisco estaba ante una plaza de San Pedro vacía, hablando a millones de personas de todo el mundo que veían la transmisión en directo o en streaming. La plaza estaba vacía, pero los corazones están llenos, en todo el mundo, no solo de miedo y dolor, sino también de amor. En su maravillosa homilía y posterior bendición Urbi et Orbi, nos ha recordado que la pandemia del coronavirus ha unido a la humanidad. “Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos“, dijo.
Ningún rincón del mundo se ha salvado de esta pandemia, ninguna vida ha quedado incólume. Según la Organización Mundial de la Salud, hay casi un millón de personas contagiadas hasta el momento. Y más de 40.000 fallecidos. Cuando esto termine, se prevé que la cifra global de muertos sea de millones.
Desde todo el mundo se alzan voces en contra de la actitud negligente mostrada por China y por el despótico partido comunista chino (PCCh) liderado por su hombre fuerte, Xi [Jinping]. El London Telegraph escribió el 29 de marzo de 2020 que el ministro de salud británico había acusado a China de ocultar las verdaderas cifras del coronavirus. Consternado, también había informado de la reapertura de los mercados “humedos”, identificados como el origen de la propagación del virus. James Kraska, estimado profesor de derecho, en el último número de War on the Rocks afirma que China es legalmente responsable del COVID 19 y que las demandas podrían alcanzar cifras de miles de millones. (War on Rocks, 23 de marzo de 2020).
Un estudio epidemiológico de la Universidad de Southampton ha descubierto que si China hubiera sido responsable y hubiera actuado una, dos o tres semanas antes, el número de afectados por el virus se habría reducido en un 66%, 86% y 95%, respectivamente. Su negligencia ha desatado un contagio global que está matando a miles de personas.
En mi propio país, Birmania, somos extremadamente vulnerables. Estamos en la frontera con China, donde apareció el primer caso de COVID-19; somos una nación pobre, sin los recursos de salud y asistencia social de las naciones más desarrolladas. En Birmania hay cientos de miles de desplazados por el conflicto que viven en campamentos o en nuestras fronteras, sin servicios sanitarios, medicamentos o cuidados adecuados. En estos campamentos superpoblados, las medidas de “distanciamiento social” implementadas por muchos países son imposibles de aplicar. Los sistemas de salud en los países más desarrollados están abrumados, así que imaginen los peligros en un país pobre y conflictivo como Birmania.
Examinando el daño ocasionado a tantas vidas en todo el mundo debemos preguntarnos: ¿quién es el responsable? Por supuesto, en todos los países hay criticas a las autoridades. Muchos gobiernos están siendo acusados de no haber actuado a tiempo cuando el coronavirus apareció en Wuhan.
Sin embargo, hay un gobierno que es el principal responsable, como resultado de lo que hizo y lo que pudo haber hecho, y ese es el régimen del partido comunista chino (PCCh) en Pekín. Voy a ser más claro: el PCCh es el responsable, no el pueblo de China, y nadie debe responder a esta crisis con odio racial hacia los chinos. De hecho, los chinos fueron las primeras víctimas de este virus y durante mucho tiempo han sido las principales víctimas de su régimen represivo. Merecen nuestra simpatía, nuestra solidaridad y nuestro apoyo. La represión, las mentiras y la corrupción del PCCh son las únicas responsables.
Cuando el virus apareció, las autoridades chinas ocultaron la noticia. En lugar de proteger a la población y apoyar a los médicos, el PCCh silenció a los denunciantes. Peor que eso, los médicos que intentaron dar la voz de alarma, como el Dr. Li Wenliang del Hospital Central de Wuhan, que advirtió a sus médicos el 30 de diciembre, recibieron la orden de la policía de “dejar de hacer comentarios falsos“. Al Dr. Li, un oftalmólogo de 34 años, le dijeron que lo investigarían por “difundir rumores“ y la policía lo obligó a firmar una confesión. Murió tras contraer el coronavirus.
Los jóvenes periodistas que intentaron informar sobre el virus desaparecieron. Li Zehua, Chen Qiushi y Fang Bin se encuentran entre los que se cree que fueron arrestados simplemente por decir la verdad. El experto jurídico Xu Zhiyong también fue detenido después de haber publicado una carta abierta criticando la respuesta del régimen chino.
Cuando la verdad salió a la luz, el PCCh rechazó las ofertas iniciales de ayuda. Pekín hizo caso omiso al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. durante más de un mes. Y la Organización Mundial de la Salud, a pesar de colaborar estrechamente con el régimen chino, fue inicialmente ignorada.
Además de todo esto, existe la profunda preocupación de que las estadísticas oficiales del régimen chino minimicen significativamente la magnitud de la infección en China. Al mismo tiempo, el PCCh ha acusado al ejército de Estados Unidos de haber provocado la pandemia. Las mentiras y la propaganda han puesto en peligro millones de vidas en todo el mundo.
La conducta del PCCh es índice de su naturaleza cada vez más represiva. En los últimos años hemos asistido a una intensa represión contra la libertad de expresión en China. Abogados, blogueros, disidentes y activistas civiles han sido detenidos y han desaparecido. En particular, el régimen empezó una campaña de persecución religiosa cuyo resultado ha sido la destrucción de miles de iglesias, de cruces y el encarcelamiento en campos de concentración de, al menos, un millón de musulmanes uigures. Un tribunal independiente de Londres, presidido por Sir Geoffrey Nice QC, que procesó a Slobodan Milosevic, acusa al PCCh de extracción forzosa de órganos de presos de conciencia. Y Hong Kong –antes una de las ciudades más abiertas de Asia– ha visto erosionadas dramáticamente sus libertades, los derechos humanos y el estado de derecho.
Debido a su inhumana e irresponsable gestión del coronavirus, el PCCh ha confirmado, como muchos pensaban, que es una amenaza para el mundo. China es un gran país, con una antigua y gran civilización que, a lo largo de la historia, ha aportado mucho al mundo, pero este régimen es responsable, debido a su negligencia criminal y su represión, de la pandemia que se extiende hoy por nuestras calles.
El régimen chino liderado por el todopoderoso Xi y el partido comunista chino (PCCh) –y no su pueblo– nos deben una disculpa y una compensación por la destrucción que han causado. Como mínimo, debe cancelar la deuda de otros países para hacer frente al costo del Covid-19. Por el bien de nuestra humanidad común, no debemos tener miedo a que este régimen rinda cuentas. Los cristianos creen, como dice el apóstol [Juan], que “la verdad nos hará libres“. La verdad y la libertad son los dos pilares sobre los que todas nuestras naciones deben construir bases más seguras y sólidas.

¿Qué decir de España y Pedro Sánchez?

Veamos, por lo que se refiere a España, un artículo-denuncia sobre la responsabilidad del primer ministro español en la pandemia, publicado por Alfonso Ussía el 28 de marzo de 2020, tras su despido del diario La Razón (el que decía en su propaganda: “viviremos 100 años”), según ha publicado la Asociación de Militares Españoles:

ME QUEDO, QUE SÍ. PERO NI ME OLVIDO NI ME CALLO
Con ésta barbaridad de muertos, contagiados y de negros augurios, si hoy en España el gobierno fuese de derechas, la oposición habría pedido ya la dimisión de todo el Ejecutivo utilizando términos como “estáis matando gente con vuestras decisiones” o “sois y seréis los culpables”. Mientras, la izquierda más radical, estaría manifestándose en la calle al grito de “asesinos” además saltándose el estado de alarma, igual que se lo saltó el día de reflexión aquel 11-M. No sólo eso, incluso dentro de los propios hospitales eso sí, sin detrimento de su labor, veríamos manifestaciones diarias de sanitarios mostrando su rechazo al Gobierno, a su incompetencia y a su abandono en recursos. Ya no te digo las televisiones. Ahí apaga y vámonos, nunca mejor dicho. Tendríamos imágenes de tanatorios de la uno a la sexta en sesión de mañana, tarde y noche. ¿Habéis visto algún ataúd estos días en alguna tele?, ¿no?. Pues no será por muertos. Pero, este Gobierno es de izquierda, como los medios de comunicación y los sindicatos sanitarios así que todos quietitos y a rezarle a san joderse.
Afirmo esto porque las cagadas en la gestión son impresionantes. Cuarenta y tres días haciendo y diciendo gilipolleces y sin prever material para nada. Cuarenta y tres días desde el primer diagnosticado, 31 de enero, hasta el estado de alarma, 13 de marzo. Y hoy faltan mascarillas, batas y buzos literalmente a millones sólo para sanitarios, policía y transportistas. Ya no te digo para la población. Cuarenta y tres días del tal Simón diciendo “no habrá más que unos pocos diagnosticados”, y ahí sigue el tipo, marcándonos el camino. El camino hacia los 50.000. Esa frase la dice un gobierno del PP y sería caratula de apertura en todos los telediarios, como lo fueron aquellos “pequeños hilillos” de Rajoy una vez hundido el Prestige. Siete semanas señores. Siete. Qué crimen por favor.
Sí suspenden el Mobile Wold Congress, Sánchez dice que no, que no es por alerta sanitaria en el país. Hombre alerta la tuya no, pero alerta había de cojones. Con 14 casos ya por España, va a reunirse con el inhabilitado Torra, que es lo importante en estas situaciones. Con 27 casos, le subimos el techo de gasto a las comunidades, a Torra sobre todo. Con ya 125 casos, va y anunciamos nuestro compromiso con la “Descarbonización del Planeta”. ¡¡Claro que sí presidente, bien Gretto¡¡. Con 169 casos presentamos la Ley de Libertad Sexual. ¿Qué por qué?, pues como L`oreal, porque Irene lo vale. Con 282 positivos y ya 3 muertos, el incompetente del Presidente anima a todos a “llenar las calles el 8-M”, que eso es de enjuiciamiento criminal. Ese día, ya con 676 casos y 17 muertos, salen en Madrid a la calle 120.000 personas. Y de ahí, justo después, la noche del 9 de marzo estos ineptos se echan las manos a la cabeza y ay madre que yo no he sido. Todo lo demás no hace falta que te lo explique. Pon la tele: docenas de miles de infectados y camino de miles de muertos. Y para más Inri, pudiendo ver con tiempo por delante todo lo que ocurría en China e Italia.
Y la progresía televisiva, vamos. En su nivel esperado. El Wyoming, el Mejide, el Broncano y la Grisso des-co-jo-nan-do-se del virus y sus efectos. Tal cual. Y todo esto hasta la semana pasada con más muertos sobre la mesa que entre todos los atentados terroristas de nuestra historia. Lástima os pasen a los cuatro por banquillo alguna futura asociación de familiares de fallecidos por el Covid-19. Ojalá. Os lo merecéis. Y cómo no, la Ana Pastor,de la Sexta. Buenoo. Ayer la pillaron borrando tuits del 7 y 8 de marzo donde os animaba a todas a salir a la calle. Si señora. ¿Tú no fuiste Ana? Qué cosas verdad. Y sobre todo… ¿nadie vais a pedir siquiera perdón, cuadrilla de despreciables?.
No se lo quisieron creer en el Gobierno para así no tener que currar. No quisieron currar para así no dar sensación de preocupados y dedicarse a otras gilipolleces. Impusieron la ideología ante la salud de la gente. Ni valen para esto que está ocurriendo ni valen mucho menos para la que se viene, que es una crisis en España que va a dejar la del 2008 en una rachita. Así que señoras y señores, a disfrutar de lo votado. Ah¡¡ Y si piensas que ahora no es momento de criticar me parece estupendo. Estás en tu derecho como yo. Pero ya sabes: a callar, a esperar que no te salga la bolita con el 19 y a aplaudir en la ventana a las ocho. Eso sí, por curiosidad, ¿con cuántos muertos creerás que es el momento de empezar a criticar?, ¿dentro de otros 43 días quizá?.
(Bravo por la lucha en primera línea de fuego de los hospitales, bravo por el señor D. Amancio Ortega Gaona y bravo por los habitantes de este gran país que es ESPAÑA… “Dios qué buen vasallo si tuviese buen señor”).

¿Y los demás políticos?

Ya indiqué en mi anterior intervención sobre la eutanasia promovida por el gobierno regional de Cataluña, que la política de dejar morir de coronavirus a los ancianos es compartida por otras regiones, particularmente Madrid. La sorpresa es que el vicepresidente de esta Comunidad, Ignacio Aguado, ha pedido en Radio Nacional (hoy domingo 5 de abril ) perdón a los familiares de los muertos en residencias de ancianos, si bien solo por la falta de material y de información, no por la condena a muerte que supone la negación de auxilio en hospitales a los ancianos. La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, en cambio, al preguntarle Telemadrid si compartía esa opinión de que había que pedir perdón, no lo hizo: solo dijo que ante todo se hacen cosas buenas y que también hay algunos errores. Errar es humano, pero, por lo que parece, los españoles no somos humanos.

El alcance, en detalle, de esto que pienso que se puede calificar como holocausto geriátrico, requiere más estudio. Volveremos sobre ello.

Cómo proteger a los ancianos del coronavirus… y de los políticos Los ancianos son las principales víctimas del coronavirus, pero ahora muchos políticos se han quitado la careta y plantean una eutanasia forzosa

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La consejera de Sanidad de Cataluña, Alba Vergés, fue la primera política española (aunque le pese, es el Estado español quien le paga) que se descolgó anunciando la eutanasia forzosa de ancianos en caso de coronavirus. Fuera de España, se habían manifestado en ese sentido responsables sanitarios holandeses y belgas. Pero, no nos engañemos, la condena a muerte de los ancianos con coronavirus era un hecho en España. ¿Qué hacer para evitarla?
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Coronavirus: ¿Por qué a Alemania le va bien y a España mal? Algunas diferencias esenciales en la forma de afrontar la pandemia de coronavirus en Alemania y en España, que quizá estemos a tiempo de reducir.

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Santiago Mata (centroeuropa). Madrid, 20 de marzo de 2020.

España podría tener a fecha de hoy, viernes 20 de marzo de 2020, 90.000 infectados por coronavirus, en vez de los 20.000 que declara, por cuenta del Gobierno, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias. Es una conclusión que puede deducirse precisamente de los datos que presenta Simón, y de las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y demás datos de la pandemia.

Por lo que respecta a la OMS, el 24 de febrero de 2020, según resumía El Independiente, los expertos de una de sus misiones a Wuhan, concluían que, fuera de China, la mortalidad de la entonces epidemia (desde el 11 de marzo pandemia) de coronavirus sería del 0,7% (es decir que morirían 7 de cada 1.000 infectados, o enfermos para entendernos).

Tuit del dirigente de Podemos Echenique difundiendo la mentira de que la covid-19 es menos peligrosa que la gripe.
Tuit del dirigente de Podemos Echenique difundiendo la mentira de que la covid-19 es menos peligrosa que la gripe.

Este dato implica que la mortalidad de la enfermedad denominada Covid-19, provocada por el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) es siete veces superior a la gripe estacional o común, hecho que negaba ese mismo día Lorenzo Milá, corresponsal de TVE, al afirmar que el coronavirus sólo mataba en Italia al 2% de los enfermos, y que eso era menos que la gripe común. Esa afirmación le valió ser a continuación trending topic y ser elogiado en los desayunos de TVE al día siguiente.

Sorprendido por semejante uso de las cifras de mortalidad y de la importancia que puedan tener en una pandemia (algo que conozco por mi trabajo sobre la pandemia de 1918), he comparado las cifras de mortalidad por coronavirus en los 17 días que van desde el 4 al 20 de marzo en España, Corea y Alemania, obteniendo los siguientes resultado:

Mortalidad por coronavirus en España, Corea y Alemania (4-20 marzo).
Mortalidad por coronavirus en España, Corea y Alemania (4-20 marzo).

¿Por qué España no mantiene la mortalidad dentro de los niveles previstos por la OMS, mientras que Corea sí lo hace y Alemania logra unos niveles notablemente inferiores?

Si miramos a Alemania para tratar de resolver este enigma, observamos que allí la información, y hasta punto gestión de la pandemia, corresponde al Instituto Robert Koch, donde no aparece una estrategia específica, sino las recomendaciones de la OMS, según las cuales el control de la pandemia se basa en tres puntos (ver en las p. 4-6 de este documento):

  1. Localización de los enfermos y de sus familiares y allegados más cercanos, para tratar de curar a los primeros y aislar a los segundos (y observar su evolución).
  2. Reducción al mínimo de las relaciones sociales: pero evitando males mayores; por ejemplo, es recomendable dejar que las personas paseen, siempre que sepan guardar la distancia de seguridad entre ellas.
  3. Protección de los grupos más vulnerables, en este caso personas mayores y personal médico.
La curva adorada por los epidemiólogos.
La curva adorada por los epidemiólogos.

El folleto alemán presenta las dos parábolas que en España hemos visto dibujar a Fernando Simón: una muy empinada, que supuestamente implicará el bloqueo de los hospitales, y otra que dosifica en el tiempo la llegada de un número de enfermos que a fin de cuentas es igual, pero que así puede ser atendido.

Los tres elementos de la estrategia para luchar contra el Covid-19.
Los tres elementos de la estrategia para luchar contra el Covid-19.

Pero lo que presenta el folleto alemán y no parece haberse oído en España son esas otras dos patas de la mesa, o más exactamente la primera, porque de proteger a los vulnerables también se habla, aunque otra cosa es que se haya hecho algo… a tiempo.

Cuando los enfermos en España eran pocos, Fernando Simón hablaba mucho de que se investigaban los contactos que cada uno había mantenido, si bien parecía que solo era para saber quién los infectó desde fuera. Luego esa preocupación desapareció. Y por fin desapareció por completo el interés por saber quién estaba infectado.

De repente, lo único importante era que nadie se moviera y así no podría infectarse nadie. Para proteger a los grupos vulnerables, solo los muy graves debían ir al hospital. Y los ciudadanos, obedientes, así lo hicimos. Y hoy los hospitales están llenos -no voy a decir expresiones alarmistas, pero el de la ciudad donde trabajo, Leganés, anunció hoy que no admite más enfermos: llámenle como quieran a eso.

Y, volviendo a lo primero, tenemos una cifra de muertos respecto a los enfermos declarados que indica que, o tenemos un virus más letal, o no sabemos manejarlo como la OMS prevé para que muera el 0,7% de los enfermos. O, tercera opción, quizá sí muera una cifra no muy diferente a esa, pero entonces tenemos muchos más enfermos de los que declaramos.

La pregunta es: si ya no se busca a los enfermos, y se dice que nadie se mueva de casa, que ya se les atenderá… ¿Cómo se puede esperar adivinar el número de enfermos? Aparte de que no se sopesa el efecto secundario de que, al disuadir a los enfermos de que salgan de su casa para pedir auxilio, sólo saldrán cuando estén a punto de morir y entonces ya no se les podrá ayudar… Lo que, ciertamente, nos alejaría de la tasa de mortalidad supuesta por la OMS.

Para no preguntar por un misterio, veamos qué han hecho Corea y Alemania para conocer el número de enfermos, como paso para atenderlos, controlar sus contactos y evitar la propagación del virus: hacer test y más test. Test gratis en Alemania desde febrero, para 72 millones de asegurados de las Cajas de Médicos (Kassenärztliche Vereinigung, KBV), con tal de que tuvieran algún síntoma de enfermedad pulmonar. A fecha 20 de marzo ya no hace falta tener síntomas, sino que un médico autorice la prueba, o bien tener seguro, y si no se tiene cuesta entre 60 y 200 euros, y en las calles hay colas para hacérsela. A los mayores de 50 años, considerados grupo de riesgo, los buscan las autoridades de casa en casa para hacerles la prueba.

En suma, aunque los alemanes se autoflagelan porque les parecen pocos los 160.000 test que allí se hacen cada semana, Tobias Buck afirma el 20 de marzo en Financial Times que el gran volumen de test es la razón de la anomalía alemana: gran número de casos, baja tasa de mortalidad.

En España, según el Ministro de Sanidad en su comparecencia el día 15, se habían hecho 30.000 test hasta ese momento. Sin contestar la pregunta sobre si la alta tasa de  mortalidad presupone que no se han localizado todos los enfermos. Fernando Simón dijo a renglón seguido que en dos o tres días se harían todos los test necesarios. Tres días más tarde, el primer ministro británico dijo que allí pasarían de hacer 10.000 a 25.000 test diarios. En España no se han dado cifras…

Con 1.002 muertos, a fecha 20 de marzo de 2020, si la tasa se acercara a los 0,7 muertos por cien infectados, debería ser que en España hay… 143.143 infectados. ¿Algún día sabremos cuántos hay?

A falta de datos y para suplirlos con una hipótesis, esta puede ser que supiéramos a qué tasa de muertos en porcentaje de los enfermos/infectados se corresponde el caso de España: si a la de nuestra relativamente cercana pero sin duda más espabilada Alemania, si a los países indeterminados en que, según la OMS, debería regir la tasa del 0,7% de muertos, o a la de la más lejana pero sin duda desarrollada y celosa Corea. Quizá estemos incluso mucho peor que ese país, pero vamos a suponer que pudiera ser que tuviéramos su tasa. ¿Cuál sería entonces la cifra de infectados/enfermos?

Infectados que corresponderían a España con las distintas tasas de mortalidad.
Infectados que corresponderían a España con las distintas tasas de mortalidad.

Con la más benéfica de las tasas a efectos de obtener un número de afectados menor, pero la peor por suponer mayor mortalidad, es decir, con la coreana, se deduciría que en España hay más de 90.000 infectados con el coronavirus.

Los alemanes han sabido prever

En estas cosas, como en casi todas, no hay milagro alemán. Lo que hay son alemanes previsores. Los virus no se vencen saliendo a aplaudir. Pero, ya que no podemos improvisar lo que otros han preparado durante años, reconozcamos al menos la realidad: es imprescindible localizar a todos los afectados, y controlar a sus allegados, para que no sigan expandiendo el contagio: y para que no esperen a estar a punto de morir para ir al hospital.

Hay que dejarse de demagogias. No digo que haya que depurar responsabilidades, pero evitemos que los efectos de la irresponsabilidad se sigan expandiendo a la velocidad del virus.

Hoja con todos los datos aquí utilizados.

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Un siglo antes del coronavirus, una pandemia vírica fue la mayor catástrofe de la historia humana: La Gripe Española. “Una historia oculta durante un siglo”, según Santiago Mata, que el 8 de enero de 2019 presentó en el Casino de Madrid su libro Cómo el Ejército americano contagió al mundo la Gripe Española (Ed. Amanecer, Madrid, 178 páginas).

En esta investigación, el historiador español asegura, basándose en los documentos de la época, no solo que Estados Unidos fue el lugar de origen de “la mayor catástrofe de la Historia“, la pandemia gripal que en 1918 mató a decenas de millones de personas, sino que la mortífera gripe surgió en 1917.
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