Cubierta de Mártires de Japón, por Santiago Mata

Mártires de Japón: ¿Por qué se rechazó a Occidente durante tres siglos? En Mártires de Japón Santiago Mata explica la persecución al cristianismo y el rechazo a Occidente durante tres siglos


¿Cuáles fueron las causas de la persecución religiosa en Japón? ¿Por qué no desaparecieron los cristianos? ¿Y por qué no ha alcanzado el cristianismo relevancia en ese país?

Santiago Mata resuelve estos enigmas en Mártires de Japón, que se presenta en Sevilla el viernes 27 de octubre de 2023, a las 18.00, en la Escuela de Estudios Hispano-Americanos (Calle Alfonso XII, 16). Intervendrán en la presentación el Dr. Carlos Martínez Shaw, de la Real Academia de la Historia, el Dr.  José María García Redondo, del Instituto de Historia del CSIC, y el autor, Dr. Santiago Mata.

Para entrevistar al autor pueden escribir a santiago.mata@live.com

Mártires de Japón puede adquirirse en: Sekotia; El Corte Inglés; FNAC; TROA; Popular Libros; Librería Luces. Versión Kindle en Amazon.

Entrevista en Mater Mundi TV publicada el 21 de julio de 2023:


El 3 de mayo de 2023, el autor presentó el libro acompañado por el padre Peter Llobell S.J., director del Secretariado de Misiones de la Compañía de Jesús en España, y del abogado José María Sancho, en la sede del Centro Territorial de Innovación y Formación, CTIF Madrid-Sur, de Leganés.

Entrevistas: R. Franco en El Debate.

J.L. Teulón, Religión en Libertad.

L. Santamaría en Portaluz.

Entre 1555 y 1873 decenas de miles de cristianos murieron mártires en Japón. El cristianismo cuyo desarrollo en el archipiélago aparecía como floreciente y prometedor se vio truncado pero, sorprendentemente, no exterminado. Por su violencia y tenacidad, la persecución de los gobernantes japoneses resultaba difícil de explicar. Igualmente extraña fue la supervivencia de los cristianos en esas condiciones. Pasado siglo y medio del fin de la persecución, cabría añadir a esos fenómenos inexplicables el fracaso de la cristiandad japonesa en tiempos de paz, al menos en apariencia o comparado con otras situaciones históricas que se nos antojan similares: ¿existe una explicación de conjunto para todos estos fenómenos?

En la página introductoria del libro se resumen así los principales dilemas tratados en la obra:

El cristianismo nipón: drama en tres actos
A fines de 1596, un galeón español procedente de Manila y con destino a México naufragó en Japón. Los españoles esperaban que los japoneses les facilitaran continuar su viaje, amparados en las buenas relaciones entre el gobernador de Filipinas y el caudillo militar nipón, Toyotomi Hideyoshi. Algunos religiosos franciscanos, llegados poco antes precisamente como embajadores del gobernador de Filipinas, intercedieron en favor de los náufragos.
En lugar de ayudarles, Hideyoshi confiscó la carga del galeón y condenó a los franciscanos, y a varios cristianos japoneses, a morir crucificados en la única ciudad japonesa de mayoría cristiana: Nagasaki. La condena se ejecutó el 5 de febrero de 1597 y la noticia corrió como la pólvora. Ni siquiera los religiosos jesuitas, que llevaban casi medio siglo misionando en Japón, se explicaban lo sucedido, a no ser porque Hideyoshi se hubiera vuelto loco. De hecho, era bastante mayor ―moriría al año siguiente― y en su condición de dictador, los accesos de ira no eran raros en él.
Sin embargo, ni la condena de los que pasaron a la historia como 26 mártires de Nagasaki había sido la primera persecución del cristianismo en Japón, ni sería la última. El propio Hideyoshi había prohibido formalmente la predicación del cristianismo diez años atrás, en 1587. Pero entonces no mató a nadie y, en la práctica, se consideraba que aquella prohibición había caído casi en el olvido.
Podía pensarse que el episodio de ira de 1597 fue una tormenta pasajera. Y así lo parecía cuando comenzó a gobernar el dictador que sucedió a Hideyoshi, de nombre Tokugawa Ieyasu. Pero no fue así: la prohibición emitida por su predecesor seguía vigente aunque, al igual que sucedió después de 1587, muchos responsables ignoraron esas señales. Los gobernadores de Filipinas siguieron enviando misivas, embajadas, e intercambiando proyectos.
En 1610 y 1613 salieron de Japón sendas embajadas para sentar las bases de una relación duradera entre Japón y España… Y en 1614 llegó la orden de Tokugawa Ieyasu de prohibición absoluta del cristianismo y expulsión de todos los misioneros. ¿Otro ataque de locura?
Esta vez, al menos, los misioneros cristianos sí sabían lo que se les venía encima. En los años siguientes, individualmente o en grupos, fueron quemados o decapitados, tras sufrir todo tipo de torturas, sacerdotes, religiosos y laicos; europeos, asiáticos y japoneses. Hasta que, aparentemente, no quedó ningún cristiano en Japón. Desde luego ningún sacerdote, ningún religioso, que pudiera predicarles o impartirles sacramentos.
Durante dos siglos y medio no se celebró ninguna misa en Japón. Y, cuando por fin se pudo celebrar, en 1865, los cristianos salieron de sus escondites y se presentaron ante los misioneros, ávidos de recuperar el tiempo perdido durante siete generaciones. Volvieron a arriesgarse, pero el tiempo de la libertad religiosa no había llegado, y volvieron a ser deportados por millares y a morir por centenares entre torturas y exilio.
Cuando finalmente, pasada la Segunda Guerra Mundial, llegó la normalidad, se pensó que habría un aluvión de religiosidad cristiana en Japón como premio celestial por la resistencia de los cristianos. Y tampoco eso sucedió.
¿Cuáles fueron las auténticas causas de la persecución en Japón? ¿Por qué no desaparecieron los cristianos? ¿Y por qué no ha alcanzado el cristianismo cierta relevancia entre las religiones practicadas en Japón? Para responder a esas preguntas hace falta retrasar el reloj casi cinco siglos, hasta ver llegar al archipiélago a los primeros misioneros cristianos, y adaptar nuestra mente a la forma de pensar y vivir de los japoneses a lo largo de este medio milenio.

Cubierta de Mártires de Japón, por Santiago Mata
Cubierta de Mártires de Japón, por Santiago Mata

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