Una mirada amable sobre la corrupción Si robar es ilícito, más lo es corromper las conciencias

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Menuda contradicción, me dirán, estrenar un blog sobre la corrupción, y pretender que sea una mirada amable.

Pues sí, amable hay que ser, en la medida de lo posible, siempre, y como en primer lugar vengo a hablar del Yunque (continuando la tarea de mi libro El Yunque en España), me topo con la objeción de que, supuestamente, estoy persiguiendo a gente que hace cosas buenas.

¿Acaso, pregunto, los políticos corruptos no hacían también cosas buenas? ¿Desde cuándo hacer cosas supuestamente buenas es argumento para evitar que se destape la corrupción?

De manera que con este primer mensaje quisiera transmitir esa idea sencilla: aquí no se trata de meterse con gente buena que promueve buenas causas. Cada cual puede promover las causas que quiera, pero con medios lícitos, y cuando hablamos de corrupción nos referimos a actividades ilícitas. Y si es ilícito robar, mucho más ilícito es corromper las conciencias obligándolas a obedecer un supuesto juramento, en realidad, inválido, e invocando además el nombre de Dios.

Así que no se me distraigan hablando de los buenos fines que supuestamente esta gente se propone, puesto que sabemos que para ello utilizan un medio radicalmente malo: someter a su gente, sin haber consultado a la Iglesia, a un juramento en nombre de Dios, con el supuesto objetivo de defender el “reinado social” de Cristo, para luego encima decepcionar a quienes se proponen fines hermosos y descubren que aquí solo se trataba de engañar a incautos.

Esta misma idea la he expresado hoy en la entrevista que me han hecho Javier García Isac y Humberto Pérez Tomé en el programa Territorio Lince (18 de febrero, 9,50 horas, ver en Youtube arriba) de Cadena Ibérica. Y como es una buena y sustanciosa idea, con ella basta por hoy. Saludos.

Santiago Mata

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