Antiguo término municipal de Vicálvaro.

La Revolución de 1936 en Vicálvaro Vicálvaro fue uno de los mataderos de Madrid durante la Revolución Española, y en ese municipio se documentaron 322 asesinatos

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La Causa General documenta en 59 folios (25 al 84 del legajo 1508, expediente 4) los 322 asesinatos relacionados con Vicálvaro durante la Revolución de 1936. Por contra, sólo en un folio, el 85, documenta 11 crímenes contra la propiedad cometidos en la localidad; lo cual nos pone sobre la pista de que la inmensa mayoría de los asesinatos debieron ser cometidos por forasteros.

De hecho, el estudio de lo sucedido en Vicálvaro me ha venido como “sugerido” por lo visto en Vallecas, donde se documentaba con frecuencia que las partidas de agentes de las checas vallecanas fusilaban también a sus víctimas en Vicálvaro.

Para complicar la situación, como puede verse en el mapa de 1932 (tomado de la web Noticias de Vicálvaro), a diferencia de hoy día, el término municipal de Vicálvaro rodeaba el cementerio de la Almudena, segregado del anterior en 1884, por tres de sus cuatro costados, si bien excluyendo ambos lados de la carretera tanto al norte (carretera de Madrid a Loeches) como al sur (camino alto de Madrid a Vicálvaro) en todo el perímetro del cementerio. Así pues, los fusilados fuera del recinto, fácilmente podían arrojarse en territorio de Vicálvaro, y como casi todos los cadáveres llevan la indicación de su hallazgo en la “carretera del Este”, sin más datos no puede saberse si existía un lugar de fusilamientos en Vicálvaro que pudiera diferenciarse del cementerio del Este. De hecho, los cadáveres de los guardias civiles que según la esquela de 1939 fueron asesinados en dicho cementerio el 19 de noviembre de 1936, figuran como aparecidos en Vicálvaro el día 21.

Crímenes contra personas DE Vicálvaro
El folio 1508_04_85 solo documenta 11 crímenes cometidos en Vicálvaro, aparte de los 322 asesinatos con los que, obviamente, no guardan proporción. Son estos:

-El Ateneo Libertario de las Ventas, en fecha ignorada, asaltó el domicilio de José Fernández Ruiz en la Carretera de Aragón nº 28, 1º interior izquierda, llevándose todos los muebles y un automóvil Austin matrícula M-51190.

-El 19 de julio de 1936, a Pedro Febrero, en su domicilio de la Carretera de Aragón 1, le robaron un aparato de radio los del “Partido Comunista”. Este panadero será asesinado en Alcalá de Henares el 19 de enero de 1939.

-El 15 de agosto de 1936, se produjeron seis de los delitos denunciados, atribuidos a la “Juventud Socialista Unificada”: el saqueo de las casas de María Miret Tobías, Guillermo y Mariano Orozco, y Antonio Salvador, en la calle Hermanos Orozco 3, de Manuel Orozco en el número 7 de la misma calle y de Enrique Orozco en la calle Pedro Bravo nº 7.

-En esta misma dirección y fecha indeterminada, robaron la casa de Matías Sevilla tres personajes identificados como Cándido Paz, Eugenio Holgueras y Valentín García.

-El 2 de noviembre hizo lo mismo el “Comité de Barriada” con la casa de Francisca Lanseros, en la calle Martín González 5.

-Por último, el 16 de septiembre de 1937, “personal del Ayuntamiento” incautó a Cecilio Salmerón el “establecimiento de espartería” que tenía en el número 90 de la carretera de Aragón.

Sólo el primer folio (25) relativo a los asesinatos se refiere a personas de Vicálvaro, e incluye a 23 hombres y una mujer, con dos características que les distinguen del resto: que se indica su filiación política o cargos, y que ninguno apareció en la carretera del Este. Los asesinatos se cometieron en este orden:

-El 7 de agosto de 1936 fueron asesinados el sacerdote, Fermín Domínguez Ortez (de 78 años) y el “industrial” de Acción Popular Ángel González Tejedor (de 47), cuyos cadáveres no se encontraron. En el segundo caso se menciona a Aquilino Villalba como sospechoso del crimen.

-El 17 de agosto fue asesinado el jornalero de 47 años Pedro Herranz Ibáñez, que no tenía adscripción política conocida, y cuyo cadáver no apareció.

-El 23 lo fue el albañil de 27 años Marcelino Roa, afiliado a un sindicato católico; su cadáver no apareció y en la posguerra se detuvo como sospechoso a Felipe Álvarez.

-El 25 fueron asesinados el empleado de 46 años Lorenzo González, de Acción Popular, y el jornalero de 50 años Servando Batanero, sin adscripción política. Como sospechoso del primer crimen se mencionaba a Manuel Manzano, y del segundo a Antonio Ramón Carreter. Los cadáveres no aparecieron.

-El 5 de septiembre fue asesinado el maestro Francisco Madariaga, de 36 años y falangista, sin que se encontrara su cadáver ni se señalaran sospechosos.

-El 11 del mismo mes fue asesinado el propietario y alcalde de Vicálvaro, Juan de Mata Gómez, de 55 años. Aunque el cadáver se halló, no se dice dónde. En la posguerra fue detenido como sospechoso Antonio Rey.

-El día 27 fueron asesinados en Barajas tres miembros de la familia Orozco: Guillermo Orozco Miret, herrador de 42 años adscrito a Acción Popular, Antonio Salvador Orozco, maestro de 27 años y de AP, y Francisco Orozco Belda, estudiante de 16 años, adscrito a las “Juventudes Católicas”. De estos crímenes se acusó a Manuel Pérez Cobo, Ricardo Mohedano, Julián Antón, Santillana (“alcalde rojo de Canillas”), André Rux, Julián Pérez, José de la Mano Gago y Enrique Liroz.

-El día 29 eran asesinados en Canillas otros dos miembros de esta familia, los hermanos Enrique y Manuel Orozco Miret, el primero de 49 y el segundo de 39 años, ambos veterinarios y miembros de Acción Popular. Se acusó a las mismas personas que en el anterior caso.

-Un mes después, el 29 de octubre, eran asesinados el estudiante falangista José María Fernández Lasero, de 16 años, y un hombre de 29 para el que no figura profesión ni adscripción política: Manuel Montalbo. Los cuerpos no se hallaron, pero el primer crimen se atribuyó a Juan Arinas y Francisco García, y el segundo a Manuel, Noé y Miguel Pérez Trigo.

-El 1 de noviembre fueron asesinados en la Dehesa de la Villa el industrial de 53 años Rafael Arroyo, concejal del ayuntamiento, y el panadero Ángel Arroyo, de 20 años y sin adscripción política (quizá hijo del anterior). Sin sospechosos.

-El día 7 fue asesinado el aparejador de 21 años Antonio Ruiz Sola, de Acción Popular, cuyo cadáver no apareció.

-El día 18 lo fue el impresor de 40 años Bienvenido Oñate, falangista, cuyo cadáver tampoco apareció.

-El 11 de diciembre fueron asesinados el empleado Miguel Urquiza Odar, de 39 años y de AP, y la joven Angelita Urquiza Morales, de 17, posible familiar del anterior y sin adscripción política. Los cadáveres no aparecieron y se señaló como sospechosa de ambos crímenes a María Luisa Pérez.

-Los tres últimos asesinatos de habitantes de Vicálvaro se cometieron en 1937: el 9 de enero fue asesinado -sin que apareciera el cadáver- el mozo de almacén Carlos Hernández, de 43 años y de AP, señalándose como sospechoso a María Luisa Pérez; el 28 de marzo lo fue el chófer de 26 años José Baildú, cuyo cadáver tampoco apareció y para el que no se señalan sospechosos; y el 19 de enero de 1939 mataron en Alcalá al panadero José Febrero, de 41 años, sin adscripción política, de quien se dice que los comunistas le robaron un aparato de radio el 19 de julio de 1936.

El expediente 4 del legajo 1508 sólo contiene (folios 12 y 13) la denuncia de una de las viudas de los habitantes de Vicálvaro asesinados: la declaración presentada el 28 de junio de 1939 en Madrid por María Rojo de San Juan denuncia el secuestro, el 11 de noviembre de 1936, por el comité del pueblo, de su marido Gregorio López Calvo:

“La declarante pidió audiencia al Comité en pleno, suplicándole qué iban a hacer con su marido, que era un padre de 9 hijos y que no se había metido con nadie, contestándole el zapa [Jesús Pérez Quijano] que cuántos hijos se quedaban también sin padre y al replicarle la declarante que de eso ella no tenía la culpa, callaron. Les agregó que sólo se trataba de una venganza personal, contestándole todos que no tenían por qué vengarse de su marido, excepto Alejandro Pinilla que calló. A éste le abordó rogándole por su marido, contestándole que a él lo habían encerrado cuando Octubre a lo que replicó que su marido no lo había encerrado, replicando Pinilla que entonces indagaron sobre él, contestándole la declarante que qué le quería decir con eso, que si sólo se trataba de que indagase también ella por su marido.”

María Rojo señala como “responsables” a los mismos que ese día arrestaron a Celestino Coronel, pero la denuncia de la mujer de éste no está en el expediente. Ambos detenidos habrían sido llevados a “Ventas”; el 19 de diciembre estaban en la cárcel de Porlier, fecha en que, según un carcelero, habrían sido sacados “a las dos de la mañana, a la Carretera de Torrejón, pasando el río, en un recodo que hace la carretera; y que los habrían liquidado a los dos y otro más, natural de Recas, Toledo, llamado Ciro Cabañas”. La viuda menciona otro testimonio, según el cual su marido habría sido “sacado” de Porlier el 11 de diciembre.

Contando a López y Coronel, son al menos 26 los vecinos de Vicálvaro asesinados. De los testimonios sobre robos, queda claro que, aparte el comité del pueblo, no había en Vicálvaro organizaciones partidistas, sino que estaba bajo la influencia del Ateneo Libertario de Ventas (anarquista), de las Juventudes Socialistas Unificadas (expolio de los Orozco; posiblemente dependientes de Canillas, cuyo alcalde aparece implicado en el posterior asesinato de estas personas), y más vagamente del “Partido Comunista” (robo de una radio).

El expediente incluye declaraciones (folios 14-18) de autoridades municipales que dicen no saber si se produjeron exhumaciones en el cementerio; de una mujer que dice que las hubo (folio 21), y del cura ecónomo, Joaquín Chueca Núñez (folios 22-24) que afirma que se hicieron porque el general García de Pruneda lo autorizó, aunque aclara que los 90 cadáveres exhumados volvieron a ser inhumados, y sólo uno fue trasladado por la familia a un nicho dentro del mismo cementerio de Vicálvaro.

Según Luis de Llera Esteban y José Andrés Gallego (La España de posguerra, p. 60), el general Salvador García de Pruneda era “Jefe de la Defensa Pasiva” y de su fidelidad a Franco “dudan algunos por su procedencia de una de las armas facultativas y no de infantería”, según opinión que habría transmitido a los autores el general Alonso Baquer. Salvador García de Pruneda y de la Torre, nieto del general e hijo del escritor y diplomático Salvador García de Pruneda y Ledesma, me confirmó el 26 de septiembre de 2011 que su abuelo, Salvador García de Pruneda y Arizón, era general de ingenieros, que había dirigido hasta el 1 de mayo de 1936 el regimiento de Zapadores del Cuartel de la Montaña, y que tras la guerra se ocupó de dignificar, entre otros, el cementerio de Paracuellos del Jarama.

299 cadáveres en Vicálvaro (esta parte la publiqué en el blog Paracuellos’36)
De los 26 vicalvareños asesinados, dos no aparecen en el estadillo del ayuntamiento. De los 24 restantes, sólo del alcalde Juan de Mata Gómez parece constar que se encuentre enterrado en Vicálvaro. Por tanto, queda un total de 299 cadáveres hallados y enterrados en ese término municipal. Para evitar posibles duplicaciones con los registrados en otros cementerios, me referiré en adelante sólo a estos 299. Como hemos visto, lo primero que se puede decir es que se trata en su inmensa mayoría de ejecuciones de personas de fuera del pueblo y cometidas por partidas procedentes de otros lugares (Ventas, Vallecas, Canillas, pero en su mayoría sin determinación posible), y posiblemente dependientes de las ejecuciones en el cementerio del Este (o de La Almudena).

Un vistazo a las fechas en que se producen las ejecuciones (ver el gráfico de las primeras 25 semanas), y relacionándolas con los 516 cadáveres arrojados en el término municipal de Vallecas y enterrados en el cementerio de esa localidad, permite concluir que hay tres clímax). A diferencia de Vallecas, no hay muchos asesinatos en las dos primeras semanas de la guerra: síntoma probable de que no habría organizaciones, checas ni partidas de agentes con sede en Vicálvaro.

El primer clímax está en las dos semanas de la segunda mitad de agosto (16 al 22 y 23 al 29), con 27 y 32 asesinados (33 y 22 en Vallecas). No necesitan explicación pues parece haber sido el momento de auge de asesinatos en toda la España revolucionaria.

El segundo clímax está en la semana del 27 de septiembre al 3 de octubre, con 48 asesinados (66 en Vallecas). En Vicálvaro son particularmente notables los 10 asesinatos del 28 de septiembre (en Vallecas son 20) y 2 de octubre (7 en Vallecas) y los 8 del día 3 (en Vallecas son 12). Aunque este clímax no tiene, por así decirlo, nada de particular (en el sentido de que hubiera alguna saca masiva de militares o presos de determinada procedencia o profesión, cabe resaltar precisamente el asesinato en esas fechas del presidente de la sala tercera del Tribunal Supremo y ex rector de la Universidad de Oviedo, Jesús Arias de Velasco Lugigo (el 28.9 en Vicálvaro) y del Académico de la Historia y sacerdote Zacarías García Villada (el 2.10 en Vicálvaro).

El tercer clímax está en la semana del 15 al 21 de noviembre de 1936, con 38 asesinatos (frente a sólo 21 en Vallecas: pero ahí la semana anterior hubo 65 asesinatos, y la anterior 43, por lo que constituye un amplio período de clímax que ya va en declive), y sólo hay dos días con hallazgo de cadáveres: el 19 (ocho: todos menos uno guardias civiles) y el 21 (30: casi todos ellos identificados igualmente como guardias civiles), que se corresponden con una saca concreta de suboficiales y oficiales de la Guardia Civil (Guardia Nacional Republicana entonces) que se consideran fusilados en el cementerio del Este.

En cuanto a la identificación de los asesinados, mientras que en Vallecas se identificó a 263 del total de 516 (casi el 51%), en un esfuerzo de identificación que continuó hasta 1950, en Vicálvaro no parece haber habido identificaciones posteriores a la fecha del 16 de octubre de 1939, en que el alcalde y secretario de la localidad firman el estadillo del cementerio. Aparecen con nombre y apellidos casi el 55% de los 299 asesinados a que aquí me refiero.

En cuanto a la edad, en Vallecas sólo se anota la edad exacta de 173 de los asesinados (poco más de un tercio del total), siendo la media superior a los 42 años de edad, y las edades más frecuentes (“modas”) los 50 y 58 años de edad, con ocho personas en cada una de esas edades. En Vicálvaro, se señala la edad exacta de 156 víctimas (52% del total), siendo la media de 41 años y medio, y la moda los 24 y 47 años (9 víctimas en cada una de esas edades).

La profesión se menciona en 155 de los asesinados en Vicálvaro (casi el 52%). En el gráfico adjunto hago un resumen porcentual, aunque para hacer grupos he tenido que juntar churras con merinas; por ejemplo, entre los 36 militares, 25 son guardias civiles (uno de ellos general retirado, Agustín Marzo Balaguer) y uno guardia de Asalto; en sacerdotes y religiosos se incluye al académico de la Historia y a nueve religiosas; los empleados tienen profesiones como chófer, contable, administrador, conserje, portero, bibliotecario; los de servicios son: boxeador, camarero, panadero, peluquero, pintor, mecánico, vaquero, sastre, zapatero, joyero, impresor, tipógrafo; en abogados se incluye uno del Estado y el presidente de la sala tercera del Supremo; en profesiones liberales: farmacéutico, fotógrafo, ingeniero, inspector de seguros, profesor, maestro, médico; los agricultores incluyen labradores y jornaleros; el comercio incluye a los dependientes, como obreros figuran también un albañil y un maestro de obras.

En resumen, puede decirse que Vicálvaro, seguramente por su proximidad al cementerio del Este, constituyó uno de los mataderos donde arrojaban sus víctimas (299 sin incluir a 25 vicalvareños) diversos grupos de chequistas, sin que (a diferencia de Vallecas) en el pueblo hubiese checa o grupo organizado de asesinos. Con tiempo y paciencia, se podrían buscar las denuncias de desaparición de las víctimas cuyos nombres aparecen en la lista, para identificar las partidas que los asesinaron.

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