Juan Porto Gallego

Juan Porto Gallego, el carabinero que evitó que liquidaran un tren en Atocha El teniente Juan Porto Gallego impidió que el 11 de agosto de 1936 ejecutaran a todos los rehenes trasladados a Alcalá en el primer tren de Jaén

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Gracias a la colaboración de lectores que son familiares de las personas mencionadas, puedo hacer varias precisiones sobre los trenes de Jaén.

Juan Porto Gallego
La primera es una mención del jefe de la escolta del primer tren (11 de agosto de 1936), el teniente de Carabineros Juan Porto Gallego, cuya actuación fue decisiva para evitar el fusilamiento de más presos, y que según consta entregó a los 11 que fueron asesinados previo engaño procedente de la Dirección General de Seguridad. Para añadir lo referente a Porto, la página 93 debe ser cambiada; aquí va el texto:
Según declaró Biedma el 7 de octubre de 1942 (expediente 6, folios485-486), no parece que hubiera oficial de Asalto en la escolta, cuyajefatura asigna al teniente de Carabineros Juan Porto Gallego. A Biedmale envió su capitán junto con “seis o siete guardias de Asalto” y recuerda:
Que además de estos Guardias formaban la escolta unos cuarenta ocincuenta milicianos y unos diez o doce Carabineros, es decir, en total unassetenta u ochenta personas, todas las cuales iban al mando del Teniente deCarabineros de Jaén D. Juan Oporto [sic] Gallego, que más tarde se pasó alas fuerzas que defendían el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de laCabeza y murió al ser tomado este por las fuerzas rojas. […] Que el tenientede Carabineros que mandaba la expedición al verse imposibilitado por mástiempo de mantener la defensa solicitó del Ministerio de la Guerra rojo,ejercido en aquel entonces por un individuo llamado Sarabia, el envío defuerzas que le auxiliasen. Que en efecto se le mandaron una Compañía deAsalto, después otra de milicianos, todos los que tampoco fueron suficientespor lo que de nuevo se puso al habla con el Ministerio, ordenándosele desdeaquel que se entregaran diez o doce detenidos para recibírseles declaraciónen el mismo y que son los señores que según se enteró después, pues yahabía arrancado el tren, habían sido asesinados en la misma Estación. Que laentrega de estos presos fue realizada mediante recibo extendido por laDirección General de Seguridad y dado al Jefe de la Expedición.
A Biedma, que se pasó el 13 de enero de 1937 al Santuario de la Virgende la Cabeza y, tras caer este, a la zona nacional, se refería JoaquínLozano Mesa, uno de los 42 presos de Jaén en el primer tren, el 17 dejunio de 1942, cuando este agricultor contaba 36 años:
Pudo apreciar el declarante que bajaban a muchas personas losmilicianos, de las que iban en el primer vagón, que después subieron a unascuantas y que por último arrancó en tren enterándose después que habíanmuerto asesinados. Que indudablemente los milicianos tenían la intenciónde asesinar a todos, cosa que evitó un individuo que a grandes gritos setitulaba Capitán de las Milicias de Madrid que obligó al maquinistaponiéndole la pistola en el pecho a que arrancara el tren.

Pablo Flórez Urdapilleta
La segunda precisión se refiere al vicesecretario del PSOE en Jaén y posteriormente gobernador civil en funciones, Pablo Flórez Urdapilleta; transmito el texto dejado en la página del libro EL TREN DE LA MUERTE en Facebook por su pariente Marta Lozano. Aunque hay quien lo apellida Flores, añadiendo que Franco le conmutó la pena de muerte -hay que suponer que las dos-; es cierto que su hijo aparece, en el número 270 de la lista del primer tren, como Pablo Flórez Vadillos. Aquí el texto recibido:
No es Flores sino Flórez Urdapilleta, lo que cuenta el libro de él es exacto. Añadir que murió en la cárcel, no por las 2 penas de muerte a las que le habían condenado por ir a ver a su hijo Pablo detenido por formar parte de la guardia personal de Primo, sino porque negaron a sus hijas el darle una medicación y a los médicos operarle. Defendieron su inocencia hasta el último momento, él jamás hubiera permitido que su propio hijo viajara en ese tren, pero fue inútil. Pablo, mi tío abuelo, se salvó de morir en aquel tren porque le escondió alguien que le reconoció y les dijo que no estaba en ese vagón. Gracias por tu libro. La guerra es una locura pero no aprendemos…

Fernando Calzado, de Andújar, superviviente del primer tren
La tercera precisión me llega desde Andújar, confirmando que fue el capitán Reparaz quien pidió a los “derechistas” que acudieran en su ayuda, y no ellos quienes se ofrecieron, y que fue el 19 y no el 20 de julio. Me lo cuenta María Rosalía Calzado, también familiar de un superviviente del primer tren (hasta hoy día; por tanto vive al menos un superviviente de ese tren, como vive otro, Leocadio Moreno, del segundo), en mensaje de correo electrónico recibido el domingo 15 de abril de 2012:
Mensaje: El intento de sublevación del capitán Reparaz en Andújar.
Mi padre se llama Fernando Calzado y fue uno de los que estuvo el día 19 de julio de 1936, no el 20, en el Cuartel de la Guardia Civil de Andújar.
Me dice (vive) que efectivamente Reparaz los convocó verbalmente a un grupo de amigos : “El domingo por la mañana me gustaría que nos viésemos en el Cuartel”, se veían todos los días. Allí les pidió apoyo si las cosas se complicaban mucho más y todos los presentes se lo dieron. No pasó nada más.
En cuanto al número de personas que se congregaron serían unos veinte o veinticinco.Estando en el Cuartel se enteraron que un grupo de personas armadas tenían rodeada la casa de Rafael Garzón, Jefe de Falange en Andújar, no José Abela Fenoll, Reparaz mandó al sargento Sanchez con algunos guardias para saber que ocurría y al girar la esquina de la calle 22 de Julio, los que estaban intentando detener a Rafael Garzón dispararon contra la guardia civil y estos respondieron matando a cuatro (según mi padre) de ellos. Llamó el Gobernador Civil de Jaén y también el Teniente Coronel para saber lo que ocurría y que se dirigían a Andújar, entonces Reparaz les dijo que se fuesen a sus casas. Efectivamente hubo algunos que se subieron a unos vanos, pero no todos.
Su detención y la de mis tíos el día 23 de julio, nada tiene que ver con la reunión, fue simplemente porque eran de derechas y por ser quienes eran, rodeando su casa en la calle Colladas nº 13 (Casa del Ecijano) cien milicianos armados con el pretexto de registrar la casa en busca de armas (que nunca encontraron) ,incauntado las navajas de afeitar así como la casa y todo lo que contenía.
En cuanto a José Abela Fenoll , era padrastro de mi padre, no era Jefe de Falange, lo fue después de la guerra, y no era facista, era de derechas, simplemente estaba sentenciado pero no lo avisó Reparaz , cuando fueron a detenerlo el día 16 de julio de 1936, guardias municipales a la casa , conforme entraban estos por la puerta principal él salia por una de las puertas traseras huyendo hacía la Sierra, llegando a una viña de unos amigos que desde allí lo llevaron a la estación de Espeluy y se montó en el correo que iba a Madrid, desde Madrid fue finalmente a Córdoba donde vivía su familia.

Salvador Gallo Aguilera, de Porcuna
Más que precisión, en este caso se trata de ampliación de datos sobre uno de los rehenes del primer tren (11 de agosto de 1936), Salvador Gallo Aguilera, a quien menciono como firmante del relato de la matanza del día 12 enviado desde Jaén el 24 de agosto de 1939. Uno de sus nietos me ha proporcionado algunos documentos sobre las vicisitudes de su abuelo, incluyendo su juicio durante la guerra, en el que, entre otras cosas, uno de los que le había elogiado antes de la guerra por su generosidad con los trabajadores, se convierte en acusador. Los documentos pueden consultarse en esta carpeta.

Diego Malo Collado
Agradezco también que me haya escrito Carlos Megino Malo, “nieto de Diego Malo Collado, preso de Navas de San Juan que viajó junto con dos hermanos y un cuñado en el tren del día 11 de agosto de 1936”. En su mensaje hace referencia a las declaraciones de los rehenes de ese pueblo.

En Vallecas, avisaron el día antes a los milicianos comunistas de la “fiesta”

Con fecha 18 de noviembre de 2017, me relata José Gómez Talero que en 1979 o 1980 conoció en Madrid a un exmiliciano llamado Alfredo (murió hacia 1982), quien le relató que vivía en Vallecas y que su padre, para ponerle a salvo de represalias, lo alistó en las milicias comunistas. Relató a Gómez que, el día antes de la matanza, sus compañeros le avisaron de que al día siguiente tendrían “fiesta” porque llegaba un tren con fascistas de Jaén. Aseguraba el entonces miliciano que, al ver lo que hicieron, se marchó del lugar (sin precisar si había sido testigo de la  matanza o solo del pillaje), porque desvalijaban a los rehenes (aquí añado yo que tuvo que ser después de fusilados, pues sobre que fuera antes no hay testimonios) y se podía ver por lo poco que llevaban que eran de condición trabajadora, como la de quienes los desvalijaban. Alfredo pasó el resto de la guerra tratando de escaquearse, y en la época en que hablaba con Gómez -para entonces era casi un sin techo que bebía más que comía-, cuando oía hablar de crímenes del bando nacional, afirmaba en segunda persona del plural (asignándose a sí mismo al bando republicano) que “mejor que nos callemos”.

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