Miaja (izquierda) y Rojo (derecha).

Así controlaron los comunistas el Ejército Republicano en Madrid Pruneda explica cómo dominaron el Ejército Republicano: Miaja era “borracho” y marioneta del PCE; Rojo, “alma de la defensa”, actuó por miedo y vanidad

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Declaración del ingeniero Juan Muñoz Pruneda, que estuvo en el estado mayor de Rojo. Miaja era “un borracho y sin ninguna capacidad profesional”, marioneta del PC, y Rojo “era hombre de derechas y los motivos que debió tener para servir a los rojos con la lealtad que lo hizo, debió ser, de un lado el temor de que su vida y la de los suyos peligrara, y de otro, la vanidad que se fue apoderando de él a medida que su capacidad se manifestaba en las operaciones que concebía, hasta el punto que fue el alma de la defensa de Madrid”.

De Juan Muñoz Pruneda no he encontrado más datos biográficos que los de que fue presidente del Club Deportivo Tenerife entre 1925 y 1926, época en que se inauguró el Stadium (25 de julio de 1925) y que su Buick fue el último coche que llevó la matrícula TE-3093 antes de que esa denominación pasara a Teruel y Canarias se dividiera en dos provincias.

El testimonio y el caso de Pruneda en la Causa General son interesantes desde dos puntos de vista: primero, para ver el alcance y efectos de la penetración comunista en el ejército y el intento de resistirse a ella por parte de la CNT. En segundo lugar muestra la paradoja de la justicia franquista en la posguerra, pues la lógica de los juicios por rebelión militar obligó a condenarle. Inicialmente el fiscal le acusó sólo de negligencia -y no tuvo muy en cuenta documentos como la Medalla del Deber que le concedió el Gobierno republicano-, pero (probablemente a la vista de una acusación absurda, pues estaba hecha por un alférez y contra un grupo de oficiales heterogéneo, en el que estaba mezclado con Pruneda su principal enemigo, el comunista Ardid), el fiscal cambia la calificación por auxilio a la rebelión y al procesado le caen 6 años de prisión, de los que cumple uno pues es beneficiado por un indulto.

Este punto es relacionable con el caso Fanjul: Fanjul pedía, con lógica, al Gobierno republicano, que admitiera que los militares nacionales eran prisioneros de guerra; el bando nacional hubiera debido aplicar el mismo criterio, pero por venganza aplicó la misma injusticia a los republicanos, con lo cual si éstos no habían reconocido la existencia de una guerra civil, lo que no reconocieron los franquistas fue la existencia de una revolución; y lo tuvieron que pagar precisamente (entre otros) las víctimas de esa revolución que, para proteger sus vidas e incluso para favorecer la causa nacional, como era evidente en el caso de Pruneda, aceptaron cargos desde los cuales se opusieron al comunismo. Claro es que no siempre sería fácil demostrar que no hicieron nada por favorecer al ejército republicano. Pero en conjunto se pudo ser indulgente, vistas las circunstancias.

Hoy con un nuevo movimiento de péndulo se anulan todas las condenas del franquismo como si fueran actos nulos e inexistentes, otro ejemplo de que no se reconoce una realidad: la de una justicia demasiado apegada al texto de la ley, que, una vez que se dictaminó que todo lo ocurrido en el bando republicano fue una rebelión, tuvo que aplicar (coherentemente con el texto de la ley pero no con la realidad), unas condenas disparatadas. Lo que se hace hoy es una nueva injusticia, pues hoy se niega que en el bando republicano existiera algo susceptible de ser juzgado.

Lo cual, de remate, me lleva a una consideración sobre la curiosa relación de los españoles con la ley: como no creemos que pueda ser justa, los jueces se limitan a aplicarla a rajatabla; en lugar de abrir los ojos a la realidad, que es lo que hay que juzgar. Así que las leyes y juicios valen hasta que llegue el siguiente movimiento pendular y lo borre todo. Y, entremedias, nadie cree que sirvan para hacer justicia. Y ahí van los documentos del caso Pruneda:

Notas y borrador de oficio sobre el Ejército republicano y la declaración de Juan Muñoz Pruneda, y recorte de prensa relativo a Manuel González-Quevedo y el Alzamiento. Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL, 1564, EXP.22

(Folio 4, Juan Muñoz Pruneda, 45 años, casado, de Madrid, ingeniero y con domicilio en López de Hoyos 7)

Que al iniciarse el MN, se encontraba en Madrid dedicado al negocio de Construcción teniendo doce casas de construcción con más de 500 obreros empleados en la misma. Que dirigía las mismas como ingeniero, pues aunque era ingeniero militar, se encontraba retirado por su voluntad desde el año 1923, es decir no por la ley de Azaña ni un céntimo por su cautivo.

En el momento de iniciarse el Movimiento existía la huelga de la construcción y por consiguiente las obras estaban paradas hasta el día 2 de agosto que se obligó a reanudar el trabajo, so pena de incautación de las fincas y propiedades. Que el declarante no pertenecía en aquella fecha a ninguna organización sindical ni partido político y eso le originó innumerables disgustos con sus obreros que le forzaron a sindicarse. En aquellos tiempos tuvo que solicitar avales de algunas personas amigas para poder circular por la calle dada su falta de personalidad política.

El 16 de septiembre del mismo año se le obligó al declarante y al otro gerente de la Empresa constructora por medios violentos a sindicarse habiéndome correspondido [un comentarista anónimo escribe a lápiz: ¿era por sorteo?] sindicarme en la CNT y mi compañero lo hizo en la UGT. Me presenté en vista de eso en el Sindicato de Técnicos de la CNT donde fui admitido con el aval del ingeniero de Caminos Sr. Luque Argente a quien conocía desde hace muchos años en Canarias. Al hacerse la ficha en el Sindicato, se descubrió mi personalidad de ingeniero militar retirado y como era norma del sindicato técnico el aprovechar a cada uno de sus componentes con arreglo a sus aptitudes se me envió a los pocos días al Consejo Mixto de Fortificaciones de Madrid, encuadrado con otros representantes del Sindicato de la Construcción que servían de vigilantes de mi conducta. El referido consejo que presidía el Ministro de Obras Públicas, sr. Just [el anónimo comentarista da de nuevo muestra de su ignorancia al escribir a mano: ¿Juts?, se trata de Julio Just Gimeno], no tenía más misión que facilitar a los militares el personal, los transportes y los materiales que solicitaba, sacando dicho personal de distintas organizaciones sindicales y pagar con fondos del Ministerio de Obras Públicas los jornales y los materiales empleados.

En dicho Consejo estuve solamente 10 días pues habiendo solicitado Largo Caballero [por Ministro de la Guerra, escribe correctamente el comentarista] a las Organizaciones sindicales y a los partidos políticos que se enviasen cinco representantes de cada uno como agregados al Estado mayor, la CNT decidió enviarme a dicho organismo por mi (5) condición de militar en unión de otros cuatro de dicha organización. Fui destinado a la Sección de Operaciones del Ministerio de la Guerra, donde trabé amistad y conocí al Comandante Casado jefe de la misma y al comandante rojo Matallanas que después habían de ser los jefes principales del Ejército rojo. Después de innumerables discusiones entre los elegidos por las organizaciones que pretendían poco menos que la eliminación de todos los mandos militares, nuestra misión quedó reducida a fiscalizar la labor de estos y a prestarles toda la ayuda necesaria y el aval que precisasen. En los primeros tiempos cada organización y partido, organizaba sus unidades, instruía sus mandos y se presentaban en el Ministerio a solicitar por la fuerza la entrega de armamento, siendo nuestra misión la de contrarrestar la acción de esos elementos irresponsables dando a los mandos militares la autoridad que no tenían para negarse a esas entregas, pues se les hubiera calificado de enemigos y hubieran sido fusilados.

Hasta la llegada del Ejército nacional a las puertas de Madrid solo unidades sueltas actuaban, sin que los Estados Mayores y los mandos militares hicieran otra cosa que dejarles hacer, pues se jugaban la vida en caso contrario y en el mes de noviembre cuando la llegada de las fuerzas Nacionales a las puertas de Madrid, salió el Gobierno para Valencia, fue encargado el comandante Rojo de organizar el ejército y la defensa de Madrid bajo las órdenes del general Miaja. Yo pude haber salido de Madrid con destino a Valencia con el Estado Mayor del Ministro, pero me negué a ello creyendo en la pronta ocupación de Madrid y con el pretexto de que tenía que extender mis obras, pues no obstante mi destino seguía ocupándome de la dirección de los trabajos. En dicha fecha todos los obreros que yo tenía en la construcción como ocurriera en todas las obras, fueron llevados por las organizaciones sindicales a construir fortificaciones del plan que había sido elaborado por Azcárate y el general Bernal, en los primeros tiempos formando unos cinturones de defensa de Madrid y lo más triste del caso fue todavía para el que declara que durante 6 semanas se le obligó a pagar los jornales de esos trabajadores disponiendo de nuestras cuentas corrientes en descubierto, pues carecíamos de fondos y contrayendo una deuda el que suscribe de más de 30.000 duros que después hemos tenido que reintegrar al Banco de España.

El comandante Rojo a cuyo estado mayor quedé yo agregado por no haberme querido marchar con el Estado mayor del Ministro, asumió su cargo en la organización del ejército en Brigadas mixtas encuadrando a los distintos batallones que actuaban cada uno por sí y dotándoles de mandos militares o de mandos más o menos útiles pues eran impuestos por las organizaciones y partidos políticos. En ese momento apareció más que nunca el deseo premeditado del partido comunista de llegar a la abolición de todos los mandos y a la organización de todos los mandos de tipo francamente comunista, para lo cual empezó por querer atraerse a muchos militares profesionales que estaban dudosamente clasificados como afectos al régimen dándoles su carnet y su aval y convirtiéndolos en sus prisioneros. Al declarante se le ordenó por su organización el oponerse a este acaparamiento de mando y exigir que en el estado mayor se hiciera una distribución equitativa (6) de los mandos, logrando con ello que no todos los mandos fuesen a parar al referido partido político. Asimismo nuestra misión cerca de los militares profesionales era la de impedirles que se hiciera por la fuerza el partido comunista, facilitándole todos los avales que el gobierno exigía y sin pedirles en cambio que ingresaran en ninguna organización ni partido. En aquella ocasión fui requerido por el estado mayor para darme un mando superior y me negué a ello así como a solicitar su reingreso en el ejército que se me ofrecía en condiciones muy ventajosas.

Los representantes comunistas en el estado mayor en vista de la obstrucción que les presentaban para el acaparamiento de mandos militares consiguió el del gobierno Negrín el de ser colocados ellos mismos con mando de gran responsabilidad y técnicos en el mismo estado mayor, pues uno de ellos un tal [Manuel, escribe el comentarista, puede que ponga Daniel] Ortega de profesión médico, fue nombrado jefe de la 4 sección servicio del Estado mayor que era de una gran importancia y se dedicaron a poner obstáculos a nuestra gestión llegando a conseguir que fueran suprimidos nuestros cargos una vez que todos ellos estaban situados en puestos de mandos de responsabilidad. Esto ocurrió en el mes de julio del año 37. en vista de eso me retiré a mi casa hasta que en 29 de septiembre del 37, a petición de la organización CNT a la que pertenecía y a fin de contrarrestar mandos militares que decían comunistas por presión de dicho partido, fui movilizado, nada más que por el tiempo que durase la campaña con la categoría de teniente coronel de ingenieros como asimilado y enviado al cuerpo de ejército en que estaba el teniente coronel Ortega [a mano a lápiz el comentarista: sargento de carabineros al comenzar, que pertenecía al partido de Marcelino Domingo], que por su significación comunista se me encargó vigilar e informar al mando, no a la organización, de las intromisiones del partido cerca de dicho señor. Primero estuve destinado en el Pardo y después en Chinchón siguiendo siempre los destinos del teniente coronel Ortega y mi misión como comandante principal de ingeniero se reducía a facilitar los materiales (escasamente) y de los que se hicieron en la primera época en la sección de ingenieros bajo la dirección del Sr. Azcárate, se construían sus líneas a su capricho sin que por nosotros los militares técnicos se corrigieran los defectos que las mismas presentaban, pues particularmente yo me negué al trazado de dichas posiciones agregando que eso les incumbía a los estados mayores respectivos que tenían que hacer los planes respectivos. Las entregas de materiales se las efectuaba escasamente pues la mayor parte del material que yo llevaba, era enviada para fines civiles en fincas de la CNT dado que esta organización se ocupara en sus planes de colectividades, me solicitaba a cada momento el herramiento de mis unidades de gente suya que continuaba trabajando en el campo y la entrega de todos los materiales que precisara.

Dicha organización nunca me pidió ni solicitó nada de mí que repugnase a mis sentimientos, pues en una ocasión en que mi mujer fue detenida y llevada a una checa atacando que era religiosa, yo conseguí que la organización mía la sacara diciendo que yo también lo era y que una medalla que yo llevaba conmigo no tenía por qué quitármela nunca y en mi casa el Corazón de Jesús estuvo (7) toda la guerra en su sitio. Nunca se me pidió que hiciera prosélitos para la organización y el emboscar a la gente que me pedían me servía más que otra cosa de satisfacción así como la entrega de materiales que restaba para otro frente y para otros fines. Siempre levanté en la guerra bandera anti comunista y defendí a los militares profesionales que no se podían apoyar como yo en una organización y que eran perseguidos por no aceptar las sugestiones de dicho partido.

Cuando vino el coronel Casado al ejército del Centro de Madrid, me uní a él como estuve en los primeros tiempos conociendo su oposición al partido comunista y le informé detenidamente de las gestiones del partido comunista cerca del coronel Ortega. Desde el primer momento fui informado por Casado de cuáles eran sus propósitos y proyectos de buscar la fórmula de poner fin a la guerra y se rodeó él mismo de militares profesionales como el Coronel López Otero, comandante García Loma, teniente coronel Garijo, comandante García Viñal y otros varios todos de significación de derechas. A mí se me ordenó que siguiera en mi puesto, no obstante la enemiga declarada, incluso por la comandancia general de ingenieros que estaba en manos de los comunistas por ser el coronel Ardid prisionero de los mismos. Se me envió un comisario comunista con el fin de destruir mi labor y obligar a ir al frente a cerca de 700 que tenía a mis órdenes y que en unos destinos y en otros o en sus casas no prestaran servicio, pues era la forma en que me dedicaba a amparar a cuantos a mí se dirigían.

Al llegar el levantamiento del coronel Casado junto al gobierno, fui llamado por el coronel Casado y agregado a su cuartel general y cuando iba a efectuar el relevo el día 7 de marzo del 39, me encontré con que aquella noche había sido asaltado el cuartel general y fui hecho prisionero de los comunistas. Dos veces se me sacó a la una y media de la noche por órdenes del comisario de la comandancia general de ingenieros Diéguez para ser fusilado, pero debido a gestiones que tengo entendido de un comandante Ascanio a quien conocía de la Gomera Canarias, no llegó a realizarse mi fusilamiento. El día 12 de marzo fui liberado después de los comunistas y me reintegré a mi casa dispuesto a no salir más ni a reintegrarme a mi cuerpo de ejército, pero el día 15 del mismo mes, fui llamado por el coronel Casado que me pidió el último favor de hacerme cargo de la comandancia general de ingenieros en sustitución del coronel Ardid y de desmontar todo el tinglado comunista organizado en la misma con el fin de que le pudiera responder de que no ocurriría nada en la entrega de Madrid, pues iba rápidamente a la rendición del mismo. Así lo hice y estuve 13 días en ese destino visitando el subsuelo de Madrid, dando toda clase de facilidades a cuantos elementos me lo pidieron para comprobar que no había ningún peligro y llegando en esas condiciones el 28 de marzo en que recibí órdenes de izar bandera blanca y de rendirme a las tropas nacionales cuya orden fue comunicada y cumplimentada a todas las unidades del ejército

(Folio 8)

Miaja no intervenía en nada, era una figura decorativa para la defensa de Madrid.

[A lápiz: Coronel] Azcárate, socialista, era amigo personal de Ardid [A lápiz: desde antes del Movimiento] y luego fueron enemigos por la labor comunista que hacía Ardid de proselitismo en el Ejército rojo.

Ardid [A lápiz tachado y pone: Azcárate] puso a Mozos Muñoz, de Jefe de ingenieros y Miaja le quitó y puso a Ardid.
Al dicente le atribuían la voladura del Alcázar de Toledo, según lo dijo su misma familia; pero el que entonces estaba de Jefe y pudo haberlo dispuesto era Mozos Muñoz, que fue el antecesor de Ardid, quien ocupó ese puesto por imposición del partido comunista, al que pertenecía Miaja.

En Albacete se organizan unas brigadas mixtas que fueron cinco al mando del Coronel Casado. La primera mandada por Líster; la segunda por Martínez de Aragón y la quinta por Sabio, que era de Intendencia, figurando en ésta como Jefe de su Estado Mayor el Comandante de Ingenieros Menoyo, ya fusilado, que era diputado socialista.

Estas brigadas llegan a Madrid coincidiendo con el cerco de los Nacionales, llegando poco después las brigadas internacionales 11, 12, 13, 14 y 15. La 12 la mandaba el llamado general Kleber, quien visitaba con frecuencia al que después fue general del Ejército rojo, Rojo.

Kleber se metió en la Ciudad Universitaria. Rojo que protegió al Comandante de Estado Mayor Carrasco, dejando encomendada a Matallana la protección del mismo cuando se fue de Madrid. Rojo -repito- era hombre de derechas y los motivos que debió tener para servir a los rojos con la lealtad que lo hizo, debió ser, de un lado el temor de que su vida y la de los suyos peligrara, y de otro, la vanidad que se fue apoderando de él a medida que su capacidad se manifestaba en las operaciones que concebía, hasta el punto que fue el alma de la defensa de Madrid que realizó con leal detalle; que una de las cosas que recuerda el declarante que hizo el después general Rojo, fue igualar, mejor dicho, distribuir las armas de igual calibre porque las milicias estaban armadas con fusiles de distintos calibres, siendo difícil el municionamiento, facilitándolo esta medida de Rojo.

[A lápiz: Rojo era comandante de E.M. profesor de la Academia de Toledo, del Arma de Infantería]

Uno de los jefes a quien oyó hablar de las brigadas internacionales fue a un comandante de Estado Mayor Coello de Portugal, que era Jefe de enlace.Quien puede contar cosas de la C.N.T. es Íñigo, presidente de las juventudes libertarias que estuvo detenido en Cisne con el declarante.

(Folio 9)

Miaja que es un borracho y sin ninguna capacidad profesional, se hace acompañar de Julián Martín Barrios, que era un sinvergüenza de la C.N.T. para que esta sindical no se metiera con él.

[A lápiz: llegando a comandante el Martín Barrios, era empleado en la Transmediterránea]

Después de Rojo, tiene como Jefe de Estado Mayor a Matallana, que también era competente, profesional, comandante de Estado Mayor, procedente de Infantería como Rojo.

Rojo fue quien convenció a la C.N.T. para que las milicias de esta sindical ingresen en el Ejército rojo, ante la amenaza de que los mandos de las mismas fueran a parar a manos de los comunistas. Entre las unidades que recuerda de la C.N.T. que se formaron en los primeros momentos cita la de Espartacus y Los Ferroviarios de la C.N.T., al frente de las cuales se puso Martínez de Aragón, por cierto que estando destacados en Baides (Guadalajara) se venían a Madrid a realizar sus fechorías con armamento, quejándose de estos hechos Jiménez Orge a Casado. Que era el Jefe de Operaciones del Ministerio de la Guerra, Largo Caballero.

Del frente de Aragón y procedente de Cataluña llegó a Madrid, coincidiendo con la aproximación de los Nacionales la columna Durruti, mandada por éste, significado cenetista, el que murió de un balazo que se dijo habían disparado los suyos cuando los incitaba, llamándoles cobardes porque comenzaban a retroceder ante el empuje Nacional.Otro de los internacionales significados que recuerda el declarante que mandaba otra brigada, era Hams.Las minas que explotaron en el campo Nacional hechas por el Ejército rojo, sus planos y sus dispositivos se hacían en la Comandancia general de ingenieros, cuyos jefes ya dichos eran Mozos Muñoz y Ardid, existiendo en dicha Comandancia un batallón de minas que mandaba el comandante Pérez Sanz, que había sido taquígrafo del Ayuntamiento.

(Folio 10)

Azcárate era Coronel de ingenieros profesional, retirado de la Ley de Azaña, y pidió el reingreso para servir a los rojos.El Teniente Coronel Ortega que fué Sargento de Carabineros y que pertenecía al partido de Marcelino Domingo, haciéndose después comunista, era una nulidad, sin más cualidad que su fácil palabra. Hacía una labor enorme de proselitismo a favor del partido comunista, siendo un incondicional del partido. No era un hombre idealista, sino que lo hacía por el interés. Tenía cuatro automóviles a su servicio; uno para su hijo que era de Correos, Capitán, y dos para la familia, disponiendo una enorme cantidad de víveres. Eran muñecos que manejaba el partido comunista.

Casado no era de la C.N.T. pero se inclinaba mucho a esta sindical, hasta el punto de que al marcharse Casado el 28 de marzo de 1939 de Madrid, en avión, de Barajas, en las primeras horas de la mañana se fue en él con dos de la C.N.T. que no sabe el declarante quiénes son y con el Comandante General de Artillería, Teniente Coronel Zamarro.
El Coronel Prada que está en Ocaña en la actualidad, sirvió en el Norte hasta que éste se perdió, estando después en Madrid sin colocación, y cuando el movimiento comunista se puso al lado de Casado, nombrándole éste, Jefe del Ejército del Centro. El Coronel Prada se entrevistó en la Ciudad Universitaria, en el Clínico la mañana del 28 de marzo del 39 con el Coronel del Ejército Nacional Losas, para tratar de la rendición de Madrid. Prada le llamó al declarante a la Comandancia de Ingenieros, yendo el dicente al puesto de mando que estaba en el Ministerio de Hacienda en la calle de Alcalá, a las siete de la mañana, estando con Prada en el despacho don Julián Besteiro, diciéndole que se había marchado Casado en avión, ordenando al dicente se marchara a su puesto a la Comandancia de Ingenieros de la que estaba hecho cargo, dándole por escrito la orden de izar bandera blanca y rindirse a las fuerzas Nacionales. Dicha orden quedó encima de la mesa en el despacho del Comandante de Ingenieros y no pudo ser cumplimentada por irrupcion de las fuerzas de Falange; no obstante, se pudo poner bandera blanca y a las once se marchó el dicente a su casa, quedando hecho cargo de la Comandancia un sargento del puesto de guardia que era de Falange.

Siendo ocupados los cuarteles de Madrid por dichas fuerzas de Falange a excepción del Batallón de Destrucciones y Minas, cuyo batallón se dedicaba a poner las minas a flor de tierra, a diferencia del batallón de Minas que mandaba el comandante Pérez Sanz, destinado a poner las minas a profundidad, produciendo voladuras. En este batallón de destrucción, dada la cantidad de explosivos que había en el mismo, el jefe dijo que él no se hacía responsable de entregar a gentes inexpertas el cuartel y que lo haría a un técnico del Ejército Nacional, estando creo que dos días sin abandonar el cuartel, en compañía de los de Falange, hasta que una representación del Ejército se hizo cargo del mismo. Tiene también entendido que dicho Jefe rojo se ofreció a desmontar todas las minas que había en la Ciudad (11) Universitaria y campos de Madrid, no siendo aceptado su ofrecimiento.

Sobre las condiciones de paz o de rendición cree reflejar el dicente la exactitud del momento, haciendo constar que Casado tenía que ser más intransigente que Besteiro en lo referente a la forma de terminar la guerra, no sabe el declarante si por convicción o por tener que apoyarse en la C.N.T. la que dado su carácter antifascista no podía querer la rendición sin condiciones que, al parecer, proponía Besteiro.Sobre los rumores de la colocación de dinamita en el subsuelo de Madrid para hacer explotar éste cuando entraran los Nacionales, la verdad es que no fue cierto y que en el subsuelo de Madrid no había ninguna cantidad ni grande ni pequeña de explosivos y lo que hizo el declarante el 15 de marzo de 1939, después de la sublevación comunista fue variar en absoluto la composición del llamado batallón del Subsuelo, compuesto exclusivamente por comunistas, desde soldado a Jefe y cuya misión era la vigilancia de dicho subsuelo e incautarse a su vez el dicente de la dinamita.Uno de los emisarios de la España roja que dominaba al Coronel Casado fue el Teniente Coronel Arijo que fue a Burgos, hoy en libertad.

Siendo Largo Caballero Ministro de la Guerra y Presidente del Consejo de Ministros, en octubre de 1936, solicitó de las organizaciones sindicales y partidos políticos que se enviaran cinco representantes de cada uno como agregados al Estado Mayor. Siendo nuestra misión, como representantes de los partidos políticos y Sindicales, la de fiscalizar a los mandos militares al mismo tiempo que robustecerlos su autoridad entre los partidos políticos y organismos sindicales, ya que el ser simple militar profesional era motivo más que sobrado para considerarles como sospechosos. Recuerda que por el partido sindicalista fue Ángel Pestaña al Estado Mayor.
El partido sindicalista organizó un batallón llamado “Pestaña”, así como todos los partidos políticos y sindicales, recordando además del que acabo de indicar el de los comunistas llamado “Joven Guardia” el de los socialistas “Leones Rojos”, el de la C.N.T. “Espartacus” y otro también que sería de los socialistas “Margarita Nelken”. El Teniente Coronel Maldonado puede dar noticias exactas sobre esos puntos y de organización; que era de Estado Mayor y vive en Diego de León hacia el final, cree en el número 75 o 77.

El General Masquelet creó unas clases para fortificaciones, fue profesor de la Academia de Ingenieros y estas clases se hicieron con carácter oficial a petición del Ministerio de la Guerra, era muy amigo de Azaña.

El General Riquelme tenía fama de gafe porque donde llegaba se ponían mal las cosas. Cuando se le quitó el mando del ejército del Guadarrama, quedando como figura decorativa, se le dio un despacho en el Ministerio de Hacienda, y el primer día que se instaló cayeron unos proyectiles de la artillería Nacional, en dicho despacho, matando a varios soldados. Se marchó con el Gobierno a Valencia.El General Cardenal publicaba trabajos de carácter técnico en una revista de la C.N.T. y como todos los militares profesionales, en general, era anticomunista.

(Folio 12. Diligencias a practicar Ejército Rojo. Ojo Pruneda)

(Folio 13, todo a mano: Dice Ardid que envió dos centurias de Falange al subsuelo de Madrid para evitar fueran volados edificios de la capital. Preguntar a Pruneda si esto es cierto y además lo de la escolta de la C.N.T. que dice Ardid era para vigilarle. Aclarar lo de cuando le llevan al M al fin de la guerra eran falangistas y luego a el Km ante fuerza y con fusilados. Dónde estaba Ardid antes de… Y el juez militar no le pide los nombres para ser si es cierto seguramente no se han marchado de España… pues sólo los… -14- de por afiliar al PC ¿cuáles? -15- tachones ilegibles.)
(Folio 16, oficio oficio 1-12-41… tengo el honor de rogar a V.E. en virtud de las facultades que me han sido conferidas por el Decreto de 26 abril de 1940… se entreguen en esta Causa General… una copia por lo menos de todas y cada una de las fotografías que quedan indicadas y que deben obrar en el fichero de información de ese ministerio… a mano: Ministerio Ejército 12960 (34) encargado al Tte Coronel M. Trinidad Díaz Gómez el 1-12-41 por la tarde.)
(Folio 17 a mano: encargos al Sr. Lacambra, folio 18 a mano: Encargo al Sr. Lacambra. Averiguar paradero Casimiro Lafuente Gil ¿funcionario? En 1936 del Ministerio de Obras Públicas… etc.)

(Folio 20, recorte grapado)
Don Manuel González-Quevedo es una de las personas gloriosamente desaparecidas, origen y puntal de la conspiración que determinó el Alzamiento Nacional. En su casa particular, en aquellos días cargados de luchas y de emociones, de los años de 1935 y 1936, se reunían -para preparar clandestinamente la guerra redentora que había de terminar con el laicismo y con la impiedad, con la persecución religiosa y con el caos social- entre otras personalidades militares, los generales Fanjul, Villegas y Muslera; y entre otras figuras políticas, Fal Conde, Lamamié de Clairac, Zamanillo y González de Gregorio.

Aparecido en el Semanario Misión, correspondiente al día 1 de Noviembre de 1941, firmado por Antonio Pérez de Claguer. La redacción de este Semanario está en la Calle de Cruz nº 1.(A mano) D. Manuel González Quevedo fue asesinado en el llamado Túnel de Usera el día 29 de octubre de 1937.

Procedimientos sumarísimos seguidos por “Tribunales Militares Nacionales” (Auditoría de Guerra del Ejército de Ocupación). Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1525, EXP.14 -Folios 4 a 6: declaración de Pruneda el 3.4.39.Folios 33-34 testimonio de probidad sobre Pruneda de un registrador de la propiedad. 36: un dibujante que era falangista y al que Pruneda salvó de la policía. 37: un ingeniero. 42: informe Cuartel General Generalísimo (sección de información) 1.6.39 dando cuenta de que el Gobierno republicano había concedido a Pruneda la Medalla del Deber. 45: ascenso a coronel. 46, Burgos, 25.5.39: Se presentó en Barcelona a Autoridades Militares Rojas (e. 3818.14-7-38. Pág. 61) Teniente Coronel de Ingenieros (asimilado). Concedida por Gobº rojo la Medalla del Deber (E.3771.C-26-6-38-Pág. B.2) 48 declaración de Pruneda que sólo estuvo 4 días en BCN durante la guerra y vestido de civil, no de militar. 49 nueva declaración de Pruneda:

“no hizo gestión alguna para pasar a las filas Nacionales por estimar que su actuación entre los rojos era más favorable a la causa Nacional.” 52 Fiscal procedimiento sumarísimo Ordinario nº 397 contra Pruneda; relata las cosas como Pruneda y concluye:

“Estos hechos constituyen un delito de NEGLIGENCIA en el cumplimiento de los deberes militares y se encuentran probados […] TERCERO.- Procede apreciar la escasa trascendencia de los hechos realizados. […] QUINTO.- Procede imponer la pena de prisión militar correccional. […] OCTAVO.- Todo ello con arreglo a los artículos 277, nº 2º y 173 y concordantes del C.J.M. [Madrid, 11.7.1939]

54: se aporta declaración tomada del Sumarísimo ordinario número 643 que se sigue contra el Alférez de Ingenieros Don Luis Selle Rodríguez, en el que este dice haber conocido a cinco mandos, entre ellos Ardid y Pruneda, y dice de todos en conjunto:

“los cuales por sus discursos y arengas tendían a desafectos a la causa Nacional.”

64 acta celebración consejo de guerra 11.9.39, presidido por Enrique Cano Ortega, Fiscal José Antonio Tabernillas, defensor teniente honorífico Ignacio Arenillas.

65 Ministerio Fiscal “modificó sus conclusiones provisionales solicitando la pena de seis años y un día de prisión mayor” por delito de “auxilio a la Rebelión con la circunstancia atenuante de falta de perversidad y trascendencia”; defensor pidió “la libre absolución”.

[66 primer]

CONSIDERANDO; Que los servicios realizados por el procesado ofrecen por su naturaleza, lugar y duración, carácter de colaboración de movimiento subversivo, aunque no fue maliciosamente prestada, y sí impuesta por el ambiente en que se desarrollaba la vida en la España marxista, atendido el modo de sentir y pensar de aquél, elemento subjetivo del que no cabe prescindir, apreciados objetivamente los hechos expuestos que preponderan sobre la exacta intención del agente, constituyen un delito de auxilio a la rebelión militar previsto y penado en el párrafo primero del artículo 240 del Código de Justicia Militar en relación con el 237 del mismo y del que es responsable el inculpado en concepto de autor por participación directa;

CONSIDERANDO: Que, en su consecuencia, su conducta solo pudo obedecer a un estado de necesidad por lo que es de apreciar la concurrencia de los requisitos primero y segundo de la eximente séptima del artículo 8º del Código Penal común sin que quepa estimar el tercero por su condición de militar, y que entendida del modo dicho, la pena señalada al delito ha de bajar en uno o dos grados;

[…] VISTO el artículo 172 y el 185 del Código de Justicia Militar y demás de general aplicación;

[67] FALLAMOS: Que debemos condenar y condenamos al procesado Juan Muñoz Pruneda, Capitán de Ingenieros, a la pena de seis años y un día de prisión mayor con las accesorias de separación del servicio y suspensión de todo cargo y derecho de sufragio durante el tiempo de la condena; expresa reserva de la responsabilidad civil en cuantía indeterminada, sirviéndole de abono la totalidad de la prisión preventiva sufrida.

[68] 28.8.39 ya se le denegaba solicitud de salir de su domicilio.

[70] Oficio de Pruneda de 14.6.39 en el que cuenta que fue detenido el 5.4.39 y en prisión domiciliaria desde 2.5.39. en que pide le dejen salir para trabajar, “en la seguridad absoluta de que con ello no pretendo en modo alguno eludir la acción de la Justicia, pues conociendo la ecuanimidad con que proceden los Tribunales de la España Nacional seguro estoy de que en su día habrá de quedar perfectamente aclarada mi situación y habré de ser absuelto por los mismos con todos los pronunciamientos favorables.”

[74] Remite “el S. de U. nº 5.727” (sumarísimo de urgencia) contra Pruneda para acumular “al procedimiento que con el nº 397 se le sigue”…

[82] 20.1.40 otro falangista, Eusebio Delgado Rodrigo, Delegado de Educación Física de FET y de las JONS, certifica que Pruneda es “una persona de excelentes antecedentes morales y religiosos.

Que durante el periodo marxista, tanto a mí como a numerosos camaradas nos salvó la vida y con su apoyo y amparo evitó la persecución de que éramos objeto por parte de los rojos, pudiendo entonces nosotros siempre bajo su amparo laborar por el GMN.

Que me facilitaba documentos militares para que los camaradas que se evadían de las cárceles rojas, no fueran nuevamente detenidos.”

[99] 15.9.39 ingresa en prisión Paseo del Cisne, 6.

[104] La pena se extingue 3.4.1945

[110] 30.5.40; la Comisión Central de Examen de Penas decidió que debe cumplir 5 años de prisión menor, “consta en autos que el condenado con anterioridad al 18 de Julio de 1936, era persona que por su ideología y actuación se consideraba afecto a los principios que informan el GMN.Otorgado por S.E. el Jefe del Estado conmemorando la festividad del día del Caudillo los beneficios de indulto para Jefes, Oficiales, Suboficiales, Clases e individuos de tropa que hayan sido condenados por la jurisdicción de Guerra o Marina a penas inferiores a seis años y un día de privación de libertad y que por sus antecedentes […] puedan ser considerados afectos al GMN, […] estima el Auditor que suscribe que alcanzan estos beneficios al penado a que se refiere este escrito y en su virtud es pertinente que por V.E. se acuerde la remisión del resto de la pena impuesta”.

[112] 14.6.1940, “Notifíquese a Don Juan Muñoz Pruneda el Decreto de indulto por el que se le rebaja la pena impuesta”, firma Renedo. Mismo día se notificó.

[115] documentación de otra procesada, Mercedes Davaliña Suárez.

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