18.2.1936. El diario izquierdista La Región de Santander da por victorioso al Frente Popular.

El Alzamiento y la Revolución de 1936-37 en Santander Según el juez instructor de la Causa General, la Revolución no habría triunfado en Santander de haberse sumado al Alzamiento el coronel García Argüelles

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Informe-resumen del Juez Instructor de la Causa General Militar instruida en la provincia de Santander, actualmente Cantabria. Archivo Histórico Nacional, signatura FC-CAUSA_GENERAL,1582, EXP.1, folios 1 al 101.

Según Pablo Gil Vico (p. 174 de este documento), el fiscal instructor fue Antonio de Orbe y Gómez Bustamante, que más tarde instruyó la Causa General en Madrid. El 11 de octubre de 1962, siendo fiscal jefe de la Audiencia Territorial de Madrid, Franco le concedió la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort.
(Folio 1, portada; folio 2, índice.)
(Folio 3.)
ILMO. SEÑOR
Tengo el honor de elevar a V.I. el informe que sigue, referente a la Causa General que me ordenó instruir en averiguación de los hechos delictivos de importancia cometidos en Santander y su provincia durante la dominación roja. Esta Causa consta de una pieza principal que comprende, en general, las actuaciones relativas a delitos ejecutados en el término municipal de esta capital o que no conste en el que se cometieron, ciento un piezas separadas correspondientes a los delitos perpetrados en cada uno de los restantes términos municipales de la provincia, otra referente a los hechos cometidos en algunos pueblos de las provincias de Palencia y Burgos que vivieron bajo el régimen marxista de Santander y, por último, una pieza más en la que se agrupan las diligencias referentes a los atentados al derecho de propiedad que se consumaron contra los establecimientos bancarios y sus depositantes, cuentacorrentistas y titulares de libretas de ahorro y de cajas de seguridad.
En el curso de este informe se deja en el margen derecho un espacio o columna en el que se expresan los folios del sumario que se refieran a la cuestión de que se trate. Cuando la referencia sea a la pieza principal, aparecerá tan solo el número del folio; si es a alguna pieza separada, a este número se añadirá a su derecha, y entre paréntesis, el número de la respectiva pieza separada.
Las piezas separadas llevan la numeración siguiente.
(Folio 4: lista de 103 piezas.) Por lo complejo del proceso se ha formado un fichero que permita la busca de las actuaciones que se deseen consultar.
Tiene cuatro secciones:
1 De personas asesinadas.
2 De personas contra quienes aparecen cargos en esta Causa.
(Folio 4.) PRIMERO
ANTECEDENTES
Aún no estaba dominado por completo el movimiento revolucionario que en octubre de 1934 desataron los partidos que más tarde habían de formar el Frente Popular, cuando ya pudo comprenderse, por la forma de sancionarle desde el comienzo, que aquello había de ser sólo el prólogo del terror marxista que sin tardar padecería España. Aquel alzamiento tuvo en Santander y su provincia manifestaciones graves, especialmente en la capital, Torrelavega, Los Corrales, Reinosa, Piélagos y Villaescusa; hubo tiroteos a la fuerza pública, muertos y heridos, explosión de bombas, comunicaciones cortadas en carretera, telégrafo y teléfono, incendio de iglesias, invasión de los domicilios particulares por partidas armadas, etc. Al cabo de algunos días la revolución fue acallada pero no vencida; la represión, que fue en absoluto incruenta, había de ser la leña con que los dirigentes rojos fomentaron el fuego revolucionario en las masas mientras ellos, convencidos de que por la fuerza no podían derrocar al Estado, meditaban sobre el medio de asaltar el Poder; al efecto, prepararon el tinglado electoral que les había de conducir al resultado del 16 de febrero de 1936: este día en Santander las izquierdas, a pesar de las habilidades con que habían trampeado cautelosamente el censo, del fraude cometido con votos y escrutinios y de la insolente coacción empleada durante la votación ante el paciente encogimiento
(Folio 7.) de todos los elementos de derechas que intervinieron en las mesas, y de la candidatura centrista urdida desde el Gobierno en provecho del Frente Popular, sacaron las derechas las cinco actas de mayoría (con votaciones de 70 a 80.000) y dos puestos el Frente Popular (con 61.000 votos), llevándose un promedio de 10 a 11.000 votos cada uno de los cinco candidatos centristas. Es de advertir que en el término municipal de Santander obtuvo mayor votación el Frente Popular que la coalición de derechas. A partir de aquella fecha, 16 de febrero, el crimen se enseñorea de Santander; el día 19 siguiente, en el Penal del Dueso los centenares de penados de la revolución de octubre que allí había, se fueron en actitud agresiva contra la guardia militar del Penal, por lo que el Capitán Sr. Medialdea (asesinado bajo el régimen rojo) hubo de dar la orden de fuego, resultando varios muertos y heridos; en los meses sucesivos, hasta julio, tanto en la ciudad como en el campo se suceden los asesinatos y agresiones de toda clase, que en la mayoría de los casos son venganza contra quienes actuaron oponiéndose a la revolución de octubre; la bravuconería marxiste es dueña de la calle… y de la autoridad, que no existe más que de nombre; todos aquellos crímenes quedan impunes; no obsta que alguna vez la víctima sobreviva varios días a la agresión y reiteradamente acuse al delincuente para que a este se le absuelva, ni que quienes son señalados en la ciudad como pistoleros de acción estén convictos y confesos de detenciones arbitrarias y registros domiciliarios nocturnos para que se les excluya de la competencia, evidente, del Tribunal de Urgencia, a fin de poderles aplicar los beneficios de condena condicional; siempre se encuentra algún argumento, aunque sea absurdo, para eludir el castigo; ningún ciudadano puede atestiguar jamás de los incontables crímenes que se cometen a la luz del día y en las calles más céntricas y concurridas; cuando ante tanta provocación e injusticia reacciona virilmente algún falangista (casi todos aquellos cayeron bajo la dominación roja)
(Folio 8.) es terrible el contragolpe de quienes detentan el poder y sus secuaces; corre la sangre de la Falange por las calles y las cárceles se llenan de presos gubernativos; es frecuente el caso de que sean los sujetos pasivos de estos delitos, en vez de los activos, quienes resulten procesados y presos. Se desata una ofensiva furiosa contra los obreros afiliados a Falange Española o a los Sindicatos Católicos y en especial contra aquellos que fueron colocados a raíz de la revolución de octubre, declarándose la huelga en las industrias que se resisten a su despido en masa, pero al fin, todos los patronos claudican y cometen la injusticia de echar a aquellos buenos trabajadores.
La revolución cuenta en aquel tiempo con dos diarios a su servicio: “El Cantábrico” y “La Región”; éste acaso fuera el periódico peor escrito y más revolucionario de España; cada semana veía además la luz “El Proletario” cuyo papel no contenía sino incitaciones al atentado personal; si la máquina de la Justicia empezaba a actuar es inimaginable el tono de la coacción empleada por estos libelos. El Estado, como sociedad organizada para el cumplimiento del Derecho, había dejado de existir. Los pocos falangistas y requetés que se habían librado de la cárcel en las redadas policíacas eran los únicos que conservaban un espíritu dispuesto a rebelarse contra aquella anarquía, mientras que la mayoría de los burgueses contemplaban anonadados el cuadro, incapaces de la más pequeña decisión para oponerse a la creciente avalancha de terror y aun algunos procuraban lograr la benevolencia roja censurando si alguna vez las escuadras de Falange Española, con una sacudida, siempre más débil que la acción con-
(Folio 9.)
traria, exteriorizaban su espíritu justiciero y mostraban que aún había algunos españoles propicios a no dejar que España desapareciese sin lucha.
(Folio 10)
SEGUNDO
SANTANDER NO SE DECIDE POR EL MOVIMIENTO NACIONAL
En los comienzos de julio de 1936 se esperaba en Santander que las fuerzas de su guarnición militar con la colaboración de los elementos de Falange Española y Requeté se alzasen para poner fin a aquel estado de anarquía. Meses atrás había actuado el Comandante Sr. Ubiña (muerto gloriosamente más tarde) como enlace entre la oficialidad del Regimiento de Infantería núm. 21 y aquellas organizaciones y cuando en junio marchó al extranjero quedó encargado de esa comunicación el Capitán Sr. González Fleitas; también el destacado falangista de Torrelavega, Sr. Ruiz Capillas (fue asesinado en los primeros días del dominio rojo) se presentó en el Cuartel del Alto pocos días antes del 18 de julio en busca de contacto que sus jefes le habían ordenado con las fuerzas del Ejército. Todos los Jefes y Oficiales de aquel Regimiento en esta Capital eran de tendencia nacionalista si se exceptúan algunos Tenientes de la escala de reserva; había confianza en los doscientos cincuenta soldados que tenía en sus filas, procedentes de las provincias gallegas y León, y entre los brigadas y sargentos tampoco era de temer la insubordinación, pues aunque la relación presentada por el entonces Capitán-Ayudante Sr. Benavent aparezca que una vez triunfante el marxismo hubo numerosas clases que se produjeron como rojos (conducta muy conforme con la naturaleza humana), es lo cierto que el propio confeccionador de aquella relación, el brigada Sr. Gándara, declara que por aquellos días había tantas clases derechistas como izquierdistas y tan solo con dos brigadas (Ángel García Linares y Felipe Avelleira Rojo) y tres sargentos (Enrique Barrón Sabater,
(Folio 11.)
Juan García Rescalvo y Severino Lacalle) observó un proceder que permitiera sospecharse contrario al Movimiento Nacional.
Tras estos antecedentes es manifiesta la conclusión de que si el Coronel del Regimiento núm. 21 hubiera decidido sumarse al Movimiento Nacional, no le hubiera faltado el acatamiento y subordinación de las fuerzas de su mando y así lo afirma sin vacilación el Capitán Sr. González Fleitas.
Aquel Coronel, D. José Pérez y García Argüelles, era además Comandante Militar de Santander e interesa examinar el estado de ánimo y disciplina en que se encontrasen las restantes fuerzas militares de esta plaza. Había en ella el 18 de julio un centenar de Guardias Civiles y hasta 200 se concentraron el día (671-691) siguiente, todos ellos, excepto uno, no solo dispuestos sino deseosos de secundar el alzamiento y con sus Jefes y Oficiales netamente derechistas; según afirma el que entonces era Coronel de la Benemérita, comunicó al Comandante Militar el 19 de julio el propósito de sus subordinados de aceptar la declaración del Estado de Guerra que en aquel momento proyectaba el último. Las fuerzas de Carabineros tendían, en su mayor parte, a la izquierda, pero su Comandante, Sr. Molera, era nacionalista (684-688) según lo demostró poco tiempo después pasándose por el (671) frente a campo Nacional en unión de algunos de sus Oficiales, y es lógico suponer que, con este mando, lo poco numeroso de estas fuerzas y su escaso espíritu combativo, se hubieran sometido a cualquier decisión que adoptase el Comandante Militar de Santander. En el caso contrario se encontraba la Compañía de Guardias de Asalto que, de sus 140 componentes, tan sólo tenía 20 afectos al marxismo, pero con un Capitán, César Puig García, carente de todo prestigio y reputación (670)
(Folio 12.)
que necesariamente había de hacerle partidario del Frente Popular, como él fervorosamente lo era; hubiera sido el único Oficial con mando que, en la ciudad de Santander, desacatase al Comandante Militar si éste se pone francamente al lado de la Patria (¡cuán fácil hubiera sido detenerle en las frecuentes visitas que, según el Capital Benavent (491v-670), hizo al Cuartel de Infantería del 18 al 20 de julio!); de sus Tenientes, el Sr. Jambrina se pasó a Burgos en cuanto pudo burlar la vigilancia que sobre él pesaba en el frente; el Teniente Camacho, a pesar de su actuación en la época roja, era partidario entonces del Movimiento Nacional; abundaban los Guardias simpatizantes de Falange Española, que estaban resueltos a no disparar sobre el Ejército si el Coronel declara el Estado de Guerra. Si esto hubiera ocurrido, debía esperarse racionalmente, por todo lo expuesto, no hubiera encontrado resistencia de los elementos armados de la capital y, de existir alguna oposición, sería la del Capitán de Asalto, de poca importancia, no solo por lo que antes se dice sino, además, por la razón de que carecía de todo ascendiente sobre sus Guardias.
En aquellos momentos trascendentales para la suerte de España, los jóvenes de la Falange, los únicos que en los cinco precedentes meses de ignominia habían tenido alguna reacción varonil en medio de aquel colectivo encogimiento ante la tiranía y el crimen, se disponían a unirse al Ejército, distribuyéndose al efecto por grupos (496-517), con las armas que poseían, en distintos edificios de la ciudad y, en virtud de órdenes que enviaron a pueblos importantes de la provincia (1(5)-6(5)-19 y 20v(9)), también en estos se concentraron los falangistas, dispuestos a acudir a la capital al primer aviso y, asimismo, enviaban al Comandante Militar reiterados ofrecimientos en los días 19 y 20 de julio; la misma asistencia le brindaba la Agrupación Regional Independiente (monárquicos de Santander)
(Folio 13.)
por medio del Comandante Sr. Montero Bosch y del Capitán (497-504) Sr. Monteoliva; otros representantes de esta Agrupación acudieron el mismo día 19 al Cuartel con iguales requerimientos en virtud de las instrucciones que, desde Burgos, transmitía el diputado por Santander Sr. Sainz Rodríguez; algunos Oficiales del Ejército ajenos a esta (347v-674v) Guarnición se ofrecían al Coronel Sr. Pérez y García Argüelles.
En el Cuartel de Infantería de esta ciudad existían entonces el armamento y municiones siguientes: (497-674)
Fusiles 902
Mosquetones 395
Pistolas 139
Fusiles ametralladores 12
Ametralladoras 8
Cañones 1
Morteros 4
Cartuchos de guerra 846.865
Granadas de mano 1.000
“ de cañón 260
“ incendiarias 150
“ de mortero 200
De cuanto queda expuesto fluye la conclusión de que el Comandante Militar de Santander, que era a la vez Coronel del Regimiento núm. 21, contaba con elementos de todo orden que le garantizaban el dominio de esta ciudad, si en los primeros días del Movimiento Nacional se hubiera sumado a él.
Es interesante lo que en aquellos momentos sucedía en los pueblos de la provincia, en los que el predominio era tan francamente derechista, según ya se dijo en el capítulo anterior al tratar de las elecciones de febrero de 1936, que sirvió para dar el triunfo a la candidatura de esta clase, contrarrestando la mayoría que en la capital tuvieron las izquierdas. En Torrelavega, centro de población que sigue en importancia a la capital, se concentraron (671) el 18 de julio un centenar de Guardias Civiles; en Castro Urdiales 21 números de la Benemérita y (19 (9)-20v(9)) un grupo de falangistas, esperaban con ansiedad, reunidos, la llegada de la orden de salir con las armas a la calle;
(Folio 14.)
en Potes, los elementos de Falange Española se habían adueñado de la villa y del Ayuntamiento. Merece especial atención el examen de lo acontecido en Santoña, plaza en que había destacados un batallón del Regimiento de Valencia y una batería de Artillería cuyas oficialidades eran favorables al MN, aunque el Comandante de aquel, José García Vayas, era socialista, pero hombre sin prestigio ni ascendiente alguno sobre sus subordinados.
En la mañana del 18 de julio, cuando ya se sabía públicamente la iniciación del MN en Marruecos, ha estado en Santoña el Comandante Militar de Santander y, en reunión celebrada con todos los Oficiales de aquel Batallón y con los de Artillería y Guardia Civil, ha dispuesto esperen la orden que él diese desde Santander para participar en el mismo; en la mañana siguiente ha llegado al Cuartel el Sr. Herrerías (que actuaba de enlace entre los elementos civiles Nacionalistas y aquella Guarnición) con instrucciones (17 (85)) que traía de la de Burgos para que se declarase inmediatamente el Estado de Guerra, pero a pesar del excelente espíritu que animaba a la mayoría de aquella Oficialidad, se produjo el resultado contrario y, a la hora en que esperaba iba a darse en aquel Cuartel de Infantería el paso que librara a la comarca del terror marxista, el Comandante García Vayas deshizo aquellos planes, detuvo a los pundonorosos Capitanes Sres. Medialdea y Guerra, que fueron asesinados meses más tarde, y entregó las armas al populacho rojo. No está suficientemente esclarecido en esta Causa, el por qué de este inesperado desenlace; solo se sabe que el Capitán Bueno traicionó al Movimiento, y aún (10 (86)) parece que algún otro Oficial no tuvo el comportamiento que el patriotismo exigía (el Teniente Churriaque).
Y una vez dueños los marxistas de los elementos de Guerra de la plaza de Santoña, envían a Santander un centenar de fusiles y doce cajas de municiones que son repar-
(Folio 15.)
tidos a los jóvenes marxistas más significados como criminales antes del MN, y que durante la dominación roja habían de alcanzar elevadas graduaciones en el “Ejército del Pueblo” y renombre por sus múltiples asesinatos: Pedro Rioyo, Arsenio Cieza, José Ballesteros, etc.; viene de Santoña a Santander un destacamento militar que, (491v-499v) con alguna ametralladora, se instala en el Cuartel de la Remonta, sitio en las afueras de la ciudad. El Coronel-Comandante Militar sigue recluido en su Cuartel, prisionero de su indecisión. ¿Por aturdimiento que le anula su voluntad para resolverse en uno u otro sentido?… ¿Por creer que el Movimiento corre riesgo de fracasar?… Lo que sí consta es que, a requerimiento del Gobernador Civil, acudió en la noche del 20 de julio a una reunión de autoridades y allí aprobó la nota que el día siguiente publicaron todos los periódicos de la ciudad y decía así: (492v)
“Ayer se reunieron en el Gobierno Civil de Santander, bajo la presidencia del Exmo. Sr. Gobernador Civil, las autoridades militares, Sres. diputados Dn. Ramón Ruiz Rebollo y Dn. Bruno Alonso, el Coronel del Regimiento de Infantería Local, Sr. Coronel y Teniente Coronel de la Guardia Civil, Comandante Jefe de las Fuerzas de Carabineros, y Capitán de las de Asalto. El Comandante Militar tiene la satisfacción de declarar, con la claridad y concisión adecuadas a las circunstancias; pero con la sinceridad que reclama la lealtad a la patria y al régimen republicano que esta se ha dado, que la guarnición cuyo espíritu conoce, ya que ha tenido ocasión de compulsarlo y recibe ratificación en este instante, expresa que el pensamiento de los distintos mandos de todos los organismos militares que integran la guarnición, son, en su totalidad, leales al régimen y permanecen unidos a la autoridad civil, representación legítima de la Nación, a la que
(Folio 16.)
en todo momento están dispuestos a defender.”
Y mientras, militares y Guardia-Civiles, continúan en sus acuartelamientos hasta que en la tarde del 25 de aquel julio 1936 (492-499v), mediante un telegrama de Madrid (698), seguramente apócrifo, puesto que no era posible la comunicación de aquella clase, era destituido el Comandante Militar con orden de entregar el mando al Capitán García Vayas, que se presentó en el Cuartel a hacerse cargo del mismo, acompañado del Capitán Puig, del Comandante de Intendencia Motta y de camiones llenos de populacho marxista armado que vociferaba “Viva Vayas, mueran los traidores, mueran los fascistas”. Acto seguido se forma una caravana con camionetas repletas de paisanos, clases y soldados que, puño en alto, recorren la ciudad cantando la Internacional. Ha comenzado el régimen marxista que por trece meses ha de ser azote de esta provincia.
(Folio 17.)
LA VIDA BAJO EL MARXISMO
Desde aquel momento toma Santander el tono de ciudad roja que ha de ir en aumento con el correr de los días; grupos de milicianos armados que invaden de día y de noche los domicilios, saqueos, detenciones sin cuento, chekas, martirios, las personas de orden que no están presas apenas salen de casa y cuando van a la calle llevan vestimenta raída y proscriben el uso del sombrero y del cuello; por el contrario, a medida que el tiempo pasa, se desarrolla un afán de ostentación en los “mandamás” rojos y no cesan de retratarse con relucientes cueros los improvisados jefes y oficiales del “Ejército del Pueblo” que en gran número proceden de los gremios de camareros, limpiabotas y chóferes (lo servil de su vida anterior puede explicar la dureza y crueldad de su mando); el día 21 de julio son llevados con engaño al Ayuntamiento de Reinosa 19 Guardias Civiles (1 (44)-6(44)) y allí matados por las turbas; comienzan los raptos (9v(44)) de personas que son llevadas en automóvil y asesinadas en despoblado; el terror más absoluto se apodera de todos los habitantes.
A los pocos días de comenzado el régimen rojo, se constituye en Santander un comité de guerra en el que figuran los Comandantes García Vayas y Motta, Capitán (499v)
(Folio 18.)
Puig y otros, que empieza a decretar encarcelamientos de Jefes y Oficiales del Ejército; a los folios 509 a 514, aparece la nómina del mes de julio 1936 en la que puede verse a cuales Jefes y Oficiales les fueron pagados sus haberes de aquel mes y a quiénes no.
(Folio 19.)
CUARTO
ASESINATOS COMETIDOS POR LOS MARXISTAS
No es posible determinar con exactitud el número de asesinatos perpetrados por los representantes del Frente Popular en esta provincia. En esta Causa General aparecen comprobados 1.212 casos de muerte o desaparición criminal; se ha dejado de incluir en esta relación los casos que ofrecían (4(32)-9(39)-8(66)-407-86v-696…) alguna duda, aunque los familiares del muerto denuncien el hecho como delictivo, cuando ello no aparece suficientemente comprobado de la investigación sumarial. En la lista de asesinados, necesariamente han de faltar bastantes víctimas de los que no hay constancia en la Causa por desidia de los familiares para denunciarlo, por carecer de ellos la víctima o por estar ausentes, ya que por haber comenzado en el mes de julio el terror rojo sorprendería en esta provincia a multitud de forasteros veraneando; faltarán asimismo los vascos y asturianos que, según voz pública, fueron matados en esta provincia, y tampoco se incluye en aquel cómputo el centenar de forzados en la cuarta compañía de la brigada disciplinaria de Santander que en su huida a Asturias fueron asesinados en la playa de La Franca (388-485v-10(31)), próxima a esta provincia, pero dentro ya de los límites de la de Oviedo, los cuales acaso no sean tampoco tenidos en cuenta en el cálculo de crímenes co-
(Folio 20.)
metidos en Asturias, por falta de denuncia del hecho a las autoridades de aquella jurisdicción ya que víctimas, asesinos y testigos procedían de Santander y aquí habrán vuelto los supervivientes.
En el cómputo de 1.212 personas víctimas del terror marxista en esta provincia, no se han incluido las muertes producto de la delincuencia común; solo se cuentan los que tuvieron motivación terrorista y son obra del Frente Popular y de sus organizaciones.
Se omite hacer en este informe relación nominal de todas las víctimas por habérsela enviado, de la mayoría de ellas, anteriormente a V.I. y porque en la sección primera del fichero, figura para cada una de ellas la correspondiente ficha con expresión de su nombre y apellido, edad, vecindad, filiación política, nombre de los acusados como participantes en el crimen y mención de los folios de la Causa referentes al caso.
POR RAZÓN DEL SEXO DE LA VÍCTIMA, el total de asesinatos se divide:
Varones asesinados 1.178
Mujeres asesinadas 34
Total 1.212
LA VECINDAD DE LAS VÍCTIMAS es un factor interesante para el estudio de la criminalidad marxista, ya que los asesinatos, aunque cometidos generalmente por gentes extrañas y en sitios distantes del domicilio de la víctima, eeran acordados por los Frentes Populares de cada localidad o, cuando menos, en virtud de los informes y gestiones de estos.
(Folio 21.)
(Términos municipales y número de personas residentes en cada uno que fueron asesinadas, en dos columnas: Santander 199, Reinosa 70, Corrales de Buelano 62, Torrelavega 51, Castro Urdiales 42, Camargo 38, Santoña 38, Comillas 29, Valderredible 25, Astillero 22, Alfoz de Lloredo 22, Cabezón de la Sal 21, con 20: Polaciones, Reocín, Valdeprado, con 17: Las Rozas, Suances, Laredo, 15 Vega de Pas, 14: Cartes, Arenas de Iguña; 13 Sta. M. de Cayón, 11: Campoó de suso, Valdeoles, 10: Polanco, Lueno, Escalante; 8: Ribamontán al Monte, Miengo, Val de S. Vicente, Potes, Riotuerto; 7: Soba, Villacarriedo, Cieza, Medio Cudeyo, Liérganes; 6: Voto, Corvera de Toranzo, Villaescusa, Sta. Cruz de Bezana, Piélagos, Cillorigo; 5: Santiurde de Reinosa, Marina de Cudeyo, Ramales, Santillana del Mar, Mazcuerras, S. Vicente Barquera; 4: Pesaguero, Limpias, Camaleño, Saro; 3: Ribamontan al Mar, Arredondo, Ruesga, Penagos, s. Pedro del Romeral, Valdáliga, Santiurde de Torenzo, Ruente, Molledo, San Felices de Buelno, Cabezón de Liébana, Herrerías, Peñarrubia; 2: Bárcena Pie de Concha, Valle de Cabuérniga, Rionensa, Udias, Enmedio, Guriezo, Liendo, Bárcena de Cicero, San Roque de Riomiera, Castañeda, Selaya, Arnuero, Rozas de Cesto, Noja; 1: San Miguel de Aguayo, Lamasón, Ruiloba, Los Tojos, Campoó de Yuso, Puente Viesgo, Villafufre, Bareyo, Entrambasaguas, Ampuero, Colindres; 0: Solórzano, Villaverde de Trucios, Pesquera, Resines, Anievas, Meruelo, Tudanca, Miera, Argoños, Tresviso, Vega de Liébana, Pueblos de las provincias de Palencia y Burgos, lindantes a esta, que estuvieron bajo el Gobierno de Santander: 67, forasteros: 62.
(Folio 22.)
(Por meses, asesinados cuyos cuerpos se encontraron + desaparecidos = suma
julio 36: 44 + 0
agosto: 56+2=58
septiembre: 77+25=102
octubre: 122+34=156
noviembre: 53+59=112
diciembre: 226+98=324
enero 37: 47+49=96
febrero: 28+20=48
marzo: 15+9=24
abril: 4+5=9
mayo: 6+2=8
junio: 17+13=30
julio: 35+13=48
agosto: 70+14=84
total: 800+343=1.143
A continuación aparece un gráfico hecho con los datos que figuran en la precedente relación. en ella no se han incluido las víctimas de quienes no consta la fecha de su muerte.
(Folio 23. El gráfico.)
(Folio 24.)
QUINTO
QUIÉNES ERAN LOS ASESINADOS
Alcanzaron la palma del martirio los 161 clérigos siguientes: (572 a 575)
Sacerdotes 77
Cistercienses 17
Seminaristas 14
Dominicos 14
Religiosos del Corazón de María 9
Jesuitas 8
Agustinos 5
Escolapios 5
Maristas 4
Capuchinos 3
Carmelitas 3
Salesianos 1
Religiosa Oblata 1
Total 161
Han sido víctimas del terror marxista los 39 Jefes y Oficiales del Ejército que se nombran a continuación:
Tenientes Coroneles
D. Alfredo Castro Dávila. De Estado Mayor (7)
D. Nazario Cebreiros Curienses. De Estado Mayor (retirado) (16v y 17(99) 24(39))
D. Fernando Bona Valle. De Artillería (79-484-4(8))
D. Lorenzo Varela de la Cerda. De Artillería. (6 a 9(44)12(44))
D. Vicente Portilla Ezpeleta. De Infantería (retirado) (92-3(83) 2(85))
(Folio 25, sigue la lista, 26 dos alféreces.)
Todos los nombrados, modelo de militares pundonorosos, sacrificaron la vida al elevado concepto que tenían de la dignidad y del deber.
Junto a los militares, fueron objeto de especial predilección para el martirio los afiliados a Falange Española, perseguidos con furia en la ciudad y en el campo, seleccionados (los no asesinados en el momento de ser detenidos) para poblar las bodegas del barco-prisión y llamados en éste por lista el día de la matanza (27 de diciembre de 1936), para constituir con los militares y clérigos que allí se encontraban su martirologio de los inmolados. consta de lo actuado que fueron 170 las víctimas dadas por Falange Española. Tras las tres clases antedichas, siguiendo el orden de preferencia de los rojos santanderinos, vienen los requetés jóvenes y decididos (que tuvieron 68 muertos), los de Acción Popular (con 63 bajas) y seis de Renovación Española. Abundan los casos de venganza por haber actuado con ciudadanía en ocasión del movimiento revolucionario en octubre de 1934. Es de notar que en este largo desfile de mártires faltan representantes de la aristocracia, del alto clero, personas de preeminente posición social o económica, las más altas categorías de la guarnición de Santander (Coroneles y Tenientes Coroneles); se da la circunstancia de que entre la mucha gente joven asesinada escasean de manera alarmante los hijos de aquellas clases conservadoras, fenómeno del que es claro exponente el que, domiciliados en el Paseo del Muelle, calle prócer y la más poblada de Santander, han muerto nueve habitantes, de los cuales cinco son hijos de los por-
(Folio 27.)
teros u ocupantes de buhardillas.
Se ve que los marxistas buscaban, para suprimirlos en primer término, a aquellas personas dotadas de capacidad de acción contra su tiranía; una vez vencedores no se habrían detenido allí; cuando hubieran asegurado el triunfo definitivo del marxismo se desharían de sus odiadas clases patronal y burguesa, a no ser mayor recreo a su sadismo seguir contemplándolos humillados en los más bajos menesteres; pero entretanto se conformaba con la habitual conducta solapada de los cabecillas socialistas el conservarlos vivos: no se agravaba con más crímenes la alarma entre la conciencia pública universal, los individuos del Frente Popular iban lucrándose con las fuertes exacciones en que pagaba aquella protección sus vecinos acaudalados y, si perdían la guerra, como era probable, podrian obtener de estos unos informes favorables en el momento de rendir cuentas ante la Justicia (no fallaron en este cálculo). Frente a estas ventajas, ningún peligro significaba contra la revolución marxista, el que siguieran existiendo estas personas prudentes y cautas que siempre habían dado pruebas de saber plegarse al látigo. Es de notar que tampoco ha sido asesinado un cacique, caciquillo o muñidor de la política; solo asesinaron en el barco-prisión a los exalcalde y teniente de alcalde de la CEDA Srs. Villegas y Bustamante, pero nada tuvieron de caciques aquellos correctísimos señores. También dieron muerte al diputado de Acción Popular por Palencia D. Juan Bautista Guerra, que aquí veraneaba. (143-144)
Hubo entre los asesinados dos muchachos de 14 años, dos de 15, cuatro de 16,
(Folio 28.)QUINTO
QUIÉNES ERAN LOS ASESINADOS
Alcanzaron la palma del martirio los 121 clérigos siguientes: (572 a 575)
Sacerdotes 77
Cistercienses 17
Seminaristas 14
Dominicos 14
Religiosos del Corazón de María 9
Jesuitas 8
Agustinos 5
Escolapios 5
Maristas 4
Capuchinos 3
Carmelitas 3
Salesianos 1
Religiosa Oblata 1
Total 161
Han sido víctimas del terror marxista los 39 Jefes y Oficiales del Ejército que se nombran a continuación:
Tenientes Coroneles
D. Alfredo Castro Dávila. De Estado Mayor (7)
D. Nazario Cebreiros Curienses. De Estado Mayor (retirado) (16v y 17(99) 24(39))
D. Fernando Bona Valle. De Artillería (79-484-4(8))
D. Lorenzo Varela de la Cerda. De Artillería. (6 a 9(44)12(44))
D. Vicente Portilla Ezpeleta. De Infantería (retirado) (92-3(83) 2(85))
(Folio 25, sigue la lista, 26 dos alféreces.)
Todos los nombrados, modelo de militares pundonorosos, sacrificaron la vida al elevado concepto que tenían de la dignidad y del deber.
Junto a los militares, fueron objeto de especial predilección para el martirio los afiliados a Falange Española, perseguidos con furia en la ciudad y en el campo, seleccionados (los no asesinados en el momento de ser detenidos) para poblar las bodegas del barco-prisión y llamados en éste por lista el día de la matanza (27 de diciembre de 1936), para constituir con los militares y clérigos que allí se encontraban su martirologio de los inmolados. consta de lo actuado que fueron 170 las víctimas dadas por Falange Española. Tras las tres clases antedichas, siguiendo el orden de preferencia de los rojos santanderinos, vienen los requetés jóvenes y decididos (que tuvieron 68 muertos), los de Acción Popular (con 63 bajas) y seis de Renovación Española. Abundan los casos de venganza por haber actuado con ciudadanía en ocasión del movimiento revolucionario en octubre de 1934. Es de notar que en este largo desfile de mártires faltan representantes de la aristocracia, del alto clero, personas de preeminente posición social o económica, las más altas categorías de la guarnición de Santander (Coroneles y Tenientes Coroneles); se da la circunstancia de que entre la mucha gente joven asesinada escasean de manera alarmante los hijos de aquellas clases conservadoras, fenómeno del que es claro exponente el que, domiciliados en el Paseo del Muelle, calle prócer y la más poblada de Santander, han muerto nueve habitantes, de los cuales cinco son hijos de los por-
(Folio 27.)
teros u ocupantes de buhardillas.
Se ve que los marxistas buscaban, para suprimirlos en primer término, a aquellas personas dotadas de capacidad de acción contra su tiranía; una vez vencedores no se habrían detenido allí; cuando hubieran asegurado el triunfo definitivo del marxismo se desharían de sus odiadas clases patronal y burguesa, a no ser mayor recreo a su sadismo seguir contemplándolos humillados en los más bajos menesteres; pero entretanto se conformaba con la habitual conducta solapada de los cabecillas socialistas el conservarlos vivos: no se agravaba con más crímenes la alarma entre la conciencia pública universal, los individuos del Frente Popular iban lucrándose con las fuertes exacciones en que pagaba aquella protección sus vecinos acaudalados y, si perdían la guerra, como era probable, podrian obtener de estos unos informes favorables en el momento de rendir cuentas ante la Justicia (no fallaron en este cálculo). Frente a estas ventajas, ningún peligro significaba contra la revolución marxista, el que siguieran existiendo estas personas prudentes y cautas que siempre habían dado pruebas de saber plegarse al látigo. Es de notar que tampoco ha sido asesinado un cacique, caciquillo o muñidor de la política; solo asesinaron en el barco-prisión a los exalcalde y teniente de alcalde de la CEDA Srs. Villegas y Bustamante, pero nada tuvieron de caciques aquellos correctísimos señores. También dieron muerte al diputado de Acción Popular por Palencia D. Juan Bautista Guerra, que aquí veraneaba. (143-144)
Hubo entre los asesinados dos muchachos de 14 años, dos de 15, cuatro de 16,
(Folio 28.)
47 ancianos de 60 a 70 años, 11 de 71 a 79 y uno de 80.
(Folio 29.)
SEXTO
QUIÉNES ERAN LOS PRINCIPALES ASESINOS
La organización del crimen radicaba, casi por completo, en la comisaría del Frente Popular, cheka de carácter político, en la que ni uno solo de sus numerosos policías lo era de profesión. Su jefe lo fue el socialista Manuel Neila. También intervino en la ejecución de algunos asesinatos, aunque en número mucho menor que aquél, el Director General de Justicia, Teodoro Quijano (de la C.N.T.) a cuyo servicio estaban unos cuantos de aquellos policías (12v-78-74v-143-162-241v). Asimismo aparece de la Causa, que en los frentes de guerra, multitud de jóvenes derechistas que allí estaban como movilizados forzosos, sufrieron muerte alevosa en virtud unas veces de los informes enviados por los Frentes Populares de sus respectivos domicilios y otras por decisión de los jefes o comisarios políticos de sus unidades militares. (14(99)-16v(99)-17(99)-20v(99)-5(44)-7v(44)-16(44)-16v(44)-17(44)-17v(44)) La cheka de Santander tuvo dos a modo de sucursales en Reinosa y Castro Urdiales que acaso aventajaron en crueldad a la del monstruoso Neila. Toda esta organización, era la ejecutora de la mayoría de los crímenes, pero obrando siempre en virtud de denuncias e instrucciones de los respectivos Frentes Populares, y así se ve que los policías de aquél van a los más apartados pueblos a practicar las detenciones de personas sin relieve alguno, las que salen de esta cheka central para no volver a saberse de ellas. No es frecuente que efectúen las ejecuciones los mismos individuos del pueblo de la víctima, aunque en ocasiones fueron los propios Frentes Popula-
(Folio 30.)
res del lugar los que efectuaban el asesinato.
(138-139-270, 6v(42)-7(42) Sobre extensas zonas detrás de los frentes, actuaban jefes del sector y comisarios de guerra, tales como Sabiniano Argüeso, en Ontaneda, Pedro Rioyo en Potes y luego en Mataporquera y Campoó de Suso y Secundino Ruiz en Villanueva de la Nía (todos ellos socialistas), que en lo relativo a policía ejercían plenas facultades y decretaron abundantes asesinatos, violaciones, incendios, saqueos, etc. (586-586v)
NEILA Y SUS POLICÍAS
(161-302, 694-675) Manuel Neila Martín, antiguo dependiente de comercio de tejidos, socialista, fue desde los primeros tiempos del régimen rojo hasta su fin, comisario de policía del Frente Popular; su lugarteniente, era el dueño de una tienda, Vicente Escribano; de secretario tenía a Máximo Castanedo Diego. De quienes hayan sido sus sicarios, constan en esta Causa General los nombres siguientes:
Acereda, Manuel
Alonso, Pablo (hijo del diputado Bruno)
“Asturias” (taxista)
Aldama, P.
Amodia, Victoriano
Arenal, Federico
Argüelles, Servando
Baldeón, Francisco
Bielva, Rafael
Bueno, Ángel
Cabello, F.
Calligos, Justo
Cabarga, C.
Canencia, Jesús
Cruz Valero, Juan
Canencia, Arturo
(Folio 31. Siguen los nombres. Folio 32, siguen los nombres)
La casi totalidad de ellos eran socialistas y de la Vanguardia Federal (esta agrupación era una cuadrilla de pistoleros ya muy conocida en Santander por sus crímenes y atentados antes de julio 1936), pero había algún afiliado a otros partidos de los integrantes del Frente Popular. Todos eran gente de vida rota y sin escrúpulos; menudeando entre ellos individuos avezados a verse en papel de oficio como ladrones y estafadores; hay dos toreros fracasados (el uno procedente de familia burguesa “venida a menos”); el “Guarín” era conocido por haber (675) “trabajado” en las barracas de feria vestido grotescamente para recibir los pelotazos que por una perra le tiraba el público. Son frecuentísimos los casos en que
(Folio 33.)
desde policía de esta cheka se pasaba a oficial y jefe del ejército rojo. A lo largo de la Causa se ve como la mayoría de las detenciones de los asesinados fueron practicadas por estos esbirros, no solo en la capital sino en los pueblos; hasta en Castro-Urdiales, donde había cheka y ferocísima, colaboraban aquellos con los policías de esta en la aprehensión o extracción de las cárceles de los presos que iban a ser sacrificados, y los así conducidos, a veces eran matados seguidamente, otras, y era esto lo más frecuente, habían de pasar antes por la comisaría de la calle del Sol; con ocasión de estas conducciones se daban impresionantes cuadros y así vemos que al ser sacada en automóvil una expedición (26v) de presos de Torrelavega, sus familiares, alocados de dolor, los van siguiendo en trágica caravana automovilista; que al extraer de Cabezón de la Sal otro grupo de detenidos, sus deudos esperan en la plaza, y bajo la lluvia, su paso y al verlos se despiden hasta la eternidad con gritos… (9(18)) Una vez en la cheka son, a menudo, maltratados, (679v-682-682v-683-683v-603-134-338-268) los reos y hasta el propio Neila llega a insultarlos, escupirlos, pegarles con pie, mao, porra y palo y a quemarlos con la punta del cigarro puro; y allí no sufren larga detención, sino que, de noche, son llevados en automóvil a parajes despoblados de las carreteras y allí muertos a tiros o quemados vivos y en muchos casos se les conduce al mar en una gasolinera y, atados de manos y a un fuerte peso, los tiran al agua. A pesar de la imposibilidad del testimonio de las víctimas, el que aquellos eran quienes cometían tales crímenes, se deduce con evidencia de que coincidían la desaparición de sus mazmorras con el hallazgo de los cadáveres (49-4(14)594-10(53)). Pero no solo sed de sangre padecían estos policías y su jefe, sino que de paso robaban cuanto dinero y alhajas les era posible.
(Folio 34.)
Aparece de la Causa que así desaparecieron de la Comisaría de Neila algunos centenares de personas, pero no serán éstas las únicas asesinadas por él y su banda; toda esa multitud de gentes desaparecidas sin saberse cómo o llevadas por desconocidos habrán sido seguramente sus víctimas. Están huidos todos los que pertenecieron a la policía de Neila, excepto José Castanedo y José Cruz Valero. En la matanza del 27 de diciembre de 1936 en el barco-prisión (241v), fue Neila uno de los directores y se le vio, pistola en mano, rematando heridos; aquella noche extrajo de la Prisión Provincial tres presos, dos de los cuales (600) fueron seguidamente quemados y el otro desapareció. El día 23 de agosto de 1937, al huir de Santander ante el avance de las fuerzas de Franco, Neila situó quince millones de pesetas, por transferencia, en su cuenta corriente del Banco de España en Valencia. En los últimos días, según la prensa francesa, ha sido detenido en Bayona y se le han ocupado numerosas alhajas de las que aquí robó. (123 (103))
CHEKA DE REINOSA
(3(44)-5a 9 (44) 16 a 17v (44))
Miguel Aguado Cadelo, socialista, Jefe de la Guardia Municipal de Reinosa que había estado preso por su intervención en el movimiento revolucionario de Octubre de 1934, tras varias reuniones con el Gobernador de Santander Juanito Ruiz Olazarán, ha constituido en aquella ciudad una cheka, haciendo policías de la misma a diversos individuos pertenecientes al FP. Aparece que entre ellos, estaban los siguientes:
Alfredo Vallinas Fernández
Demetrio Varona
Luis Vargas Perrote
(Folio 35. Otros 9 nombres)
Al mismo tiempo, actuaban secretamente y como delatores cerca de Aguado, los individuos de IZQUIERDA REPUBLICANA Leré Fernández (comerciante), Campos y Celada (empleados en el Banco de Santander).
Este cheka se ha instalado en uno de los mejores chalete de Reinosa y disfrutó de gran autonomía pues su jurisdicción es la única comarca de la provincia en que no se acusa la intervención de los policías de Neila; en verdad que Aguado no necesitaba ayuda de nadie; ha cometidos muchos crímenes y con sus asesinados y con sus presos empleó ferocidad desenfrenada. Al exhumarse, tras de liberado Santander, los cadáveres de algunas de sus víctimas, se encontraron los del Teniente Coronel de Artillería D. Lorenzo Varela de la Cerda, el de su hijo el Teniente de igual Arma y el del falangista Miguel Hoyos con los cráneos golpeados y rotos; el primero, además, tenía un cable arrollado al cuello y el segundo un pañuelo metido hasta la garganta. Fueron innumerables las crueles palizas de larga duración (hasta de más de una hora) que a su presencia se dieron a los presos, quienes debieron de sufrir cientos de golpes seguidos con porras y palos a cuyo extremo pendía por una cadena una bola de hierro o de plomo; uno de los así matratados quedó im-
(Folio 36.)
pedido de un brazo; el propio Aguado, en el pueblo de Naveda, abofeteó a un matrimonio y a su hija de 23 años.
CHEKA DE CASTRO-URDIALES.
En esta ciudad funcionaron como policías del FP los individuos siguientes: (16(99)-17(99)20v(99) siguen 15 nombres)
No consta quién de ellos fuese el jefe, aunque se dice que Mariano Luis presidía el Tribunal Popular, según ellos llamaban al grupo de aquellos facinerosos situados junto a una mesa ante la cual hacían comparecer a las personas que tenían detenidas, sometiéndolas a toda clase de martirios: golpeamiento con palos, cuerdas ensebadas y pistolas; suspensión por el cuello colgado de un alambre; colocar a las víctimas boca abajo y apalearle en esta postura…; algunas noches los sacaban de la prisión y simulaban su fusilamiento; muchos de los así extraídos fueron asesinados. En la detención de bastantes vecinos de Castro-
(Folio 37.)
Urdiales que desaparecieron, intervinieron, juntamente con los policías del FP local, los de la comisaría de Neila; sus cadáveres aparecían al día siguiente en muy distantes lugares y algunos de ellos, como los Religiosos del Corazón de María aparecidos en los alrededores de Torrelavega, con señal de haber sido quemados vivos. (29 (39))
TEODORO QUIJANO, DIRECTOR GENERAL DE JUSTICIA
De oficio encuadernador, afiliado a la C.N.T. Desempeñó el cargo hasta febrero 1937.
De orden suya salieron de esta prisión provincial el diputado de la CEDA D. Juan Bautista Guerra, el abogado D. Carlos Fernández Barros y algunas otras personas que fueron seguidamente asesinadas (12v-13-18v-143-144-162). Parece que tenía a su servicio a los policías siguientes: (siguen 6 nombres y un apodo.)
Estuvo dirigiendo en compañía de Neila la matanza del 27 diciembre 1936 en el “Alfonso Pérez”; la noche (74v) de aquel día se presentó un grupo de individuos armados en la prisión Provincial exigiendo la entrega de presos “para hacer la justicia que pide el pueblo”, según decía la orden escrita que portaban y que iba firmada con el visto bueno de Teodoro Quijano. (241v-263-12v-86)
(Folio 38.)
Aunque afiliado a la C.N.T., este sujeto estaba en excelentes relaciones y continua comunicación con el Gobernador Civil socialista y en cuanto se distanció de éste perdió el cargo. (668)
LOS “INCONTROLABLES”
Cuando se intenta cohonestar la conducta de quienes ejercen el poder en zona roja suele atribuirse la desenfrenada delincuencia imperante a elementos “incontrolables”, aludiendo a la F.A.I. y C.N.T. y a reacciones incontenibles del odio popular. Nada más lejos de la verdad. Durante los 13 meses rojos tuvieron en Santander los socialistas la dirección y control de las funciones de gobierno; socialistas eran el diputado y Comisario de Guerra Bruno Alonso, su sucesor en este cargo Antonio Somarriba, el Gobernador y Delegado del Gobierno para Santander, Palencia y Burgos, Juanito Ruiz Olazarán, el ministro consejero de Obras Públicas Antonio Vayas, el de Comercio Feliciano Leiza, el de Trabajo Antonio Ramos, el de Hacienda Moya, el secretario del Consejo Doalto, el presidente del FP Francisco Noreña, el alcalde Cipriano González, el Comandante Militar de Santander José García Vayas y socialistas también, y ello es de capital importancia para determinar de donde procedía la dirección del crimen, el Comisario de Policía del FP Manuel Neila, su lugarteniente Vicente Escribano y su secretario Máximo Castanedo. Aquel Comisario estaba en constante contacto y comunicación con el Delegado del Gobierno (668) su correligionario Juanito Ruiz Olazarán y junto a éste, y en las mismas oficinas, desarrollaba sus actividades, como Gobernador en mancomún primero y como Ministro de Gobernación después, el diputado
(Folio 39.)
de Izquierda Republicana Ramón Ruiz Rebollo; en marzo de 1937 decidió marchar a México Neila pero sus criminales servicios eran tan apreciados que no le permitieron hacer el viaje y hubo de desistir de él cuando ya había recibido el homenaje de un banquete de despedida (diario “El Cantábrico” del 31 de marzo); y sus monstruosidades, conocidas de toda la provincia, no podían ser ignoradas de aquel Jefe de Gobierno; muy al contrario, eran no solo inspiradas y dirigidas por él sino que vivía tan cerca del crimen, que diariamente tenía que cambiar impresiones con el Comisario Neila, que su propio chófer y automóvil eran utilizados para dar “paseos”, que su lacayo o escolta el ex-croupier Juan San Juan Cuerno era uno de los “presentes” y tres hermanos suyos policías de Neila (13-668) y de los que más participaciones han tenido en la ejecución de asesinatos.
PABLO ALONSO, socialista como su padre el diputado Bruno Alonso, hoy Delegado Político de la Flota Republicana, se enroló enseguida como policía de Niela (302-302v, 694-9(78)) y fue de los significados como ejecutor de muertes; en septiembre de 1936 detiene a Valeriano Ruiz Fernández, le hace víctima de un simulacro de fusilamiento; meses después son premiados sus servicios policiacos con el cargo de Teniente del Ejército Rojo y en este puesto sigue dando suelta a sus instintos asesinando en Santoña a Luis Martínez Crespo y Abelardo Miguel Cruz. Su padre fue a Valencia como Delegado Político de la Armada en diciembre de 1936.
ANTONIO SOMARRIBA, ex-conserje de la Casa del Pueblo, también socialista y Comisario de Guerra del Estado Mayor, el 27 de diciembre 1936, en cuanto se produce el bombardeo de Santander, dispone las represalias y, no satisfecho con la matanza del barco y en las calles,
(Folio 40.)
manda aquella noche a la cárcel un escrito (358v) con su firma exigiendo que se autorice a un grupo de criminales “para hacer la justicia que pide el pueblo”.
PEDRO RIOYO, socialista como los anteriores, obrero cerámico, es comandante del barco-prisión durante los primeros meses; allí hace sufrir a los presos las mayores vejaciones y hambres; intenta envenenar al falangista Eduardo San Martín Reina y al fin (56) una noche se le lleva en una gasolinera mar afuera y le hace desaparecer; abandona aquel puesto en octubre de 1936 para dejárselo a un miembro de la C.N.T. con (119v) quien mejora notablemente el trato de los presos (¿aquella sustitución sería otro hipócrita ardid socialista motivado por la decisión de hacer una matanza de presos para que apareciese responsable la C.N.T.?). Desde allí va como Comandante Militar al sector de Potes con plenitud de facultades de orden militar y de policía (689) y parece coincidir el comienzo de su mando con los múltiples asesinatos de Polaciones y Piedrasluengas. (2 (21)), cometidos el 24 y 31 de octubre; pasa de Potes a Asturias en febrero de 1937 con varios batallones santanderinos y al regreso va de Comandante del sector de Mataporquera y allí, en el pueblo de Naveda, mandó asesinar la víspera a la entrada de las fuerzas nacionales a las siete personas (tres de ellas mujeres) que tenía presas. (6 a 7 (42))
MATEO PÉREZ RASILLA (a) “CHE”. Comandante de la (116-278-315 a 316-318-378-485-1(70) 10(39)) Brigada disciplinaria, socialista, va dejando a lo largo de los caminos que recorre con las fuerzas de su mando los cadáveres de aquellos sus forzados que asesina, y al pasar en su huida hacia Gijón por la playa de La Franca, fusila en dos noches a un centenar de ellos.
(Folio 41.)
Y los también improvisados jefes y oficiales del Ejército Rojo, comandante ARSENIO CIEZA SOLANA (limpiabotas, de la C.N.T. condenado recientemente), comandante CECILIO SAN EMETERIO (chofer, socialista), comandante MIGUEL PACHECO (socialista, músico de charanga), comandante FRANCISCO BRAVO, el comisario de guerra de Ontaneda SABINIANO ARGÜESO SALCEDA, los capitanes VIRGILIO JIMÉNEZ, ÁNGEL CONDE AYALA, BENITO GONZÁLVEZ (presidiario, socialista), EDUARDO JORDÁN CUBERO (camarero, socialista), tenientes PAULINO FERNÁNDEZ (a) “Maruxa” (socialista, obrero del muelle), RAMÓN MIRONES, ANTONIO GARCÍA (a) “El Vasco” (socialista, presidiario), FUENTES y tantos otros jefes, oficiales y comisarios políticos, iban logrando sus rápidos ascensos a medida que cometían asesinatos de los que resultan en esta Causa General cargos concretos y definidos.
UNA FAMILIA MARXISTA.
Merece alguna atención la de Ruiz Olazarán. son varios hermanos: uno de ellos, Enrique (a) “El Quisquis” (6-36-49-101-126-168-263-302-17 (39)-1 (85)-1 (98)), multi-reincidente en delitos contra la propiedad (en la lámina 7 puede verse una certificación del Registro Central de penados del año 1932, en la que constan solo parte de las condenas que le han sido impuestas); otros dos, Clemente e Hipólito, también están en posesión de condenas por delitos de aquella clase; el cuarto, Fermín (a) “Toe”, se ha visto asimismo en papel de oficio por algún hurto; al advenir el régimen marxista todos se hicieron policías de Neila y han tenido participación activa en multitud de asesinatos y depredaciones; el “Toe” formaba parte de la cuadrilla que en las noches llevaba en gasolinera a los presos y los arrojaba vivos y maniatados al mar previo un golpe de
(Folio 42.)
palanqueta en la nuca, que es de creer fuese dado por el Ruiz Olazarán de a abordo, experto, como todos los del apellido, en el manejo del instrumento; alguno o algunos de estos hermanos cooperaron a la ejecución en masa de los presos en el “Alfonso Pérez”; el Juanito, que había sido camarero, no se conformaba con las raterías menudas y se dedicó de lleno al socialismo; en julio de 1936 se le nombró Delegado del Gobierno en Santander, Palencia y Burgos y actuaba como jefe de la caricatura de gobierno de Santander; fue el dictador rojo de aquí; todos los puestos políticos o militares pasaron a manos de sus amigos o correligionarios, y a los afiliados a otros partidos les duraban los escasos cargos (668) que disfrutaban tanto como la amistad y sumisión a Juanito; el progenitor de esta plaga, Emilio Ruiz, está procesado por los robos que cometió durante la época marxista; anteriormente había sido reo de un repugnante delito contra la honestidad.
(Folio 43.)
SÉPTIMO
PROCEDIMIENTOS Y LUGARES MÁS FRECUENTEMENTE EMPLEADOS PARA COMETER LOS ASESINATOS.
Erróneamente se ha creído, y sigue creyéndose, que fue el Faro de Cabo Mayor el lugar preferido para los crímenes marxistas y que los cadáveres eran arrojados por el acantilado existente al pie del mismo; la Prensa de la España liberada ha divulgado repetidamente los relatos que sobre ello hacían los evadidos de Santander, en los que acostumbraban a incluir las noticias de que el torrero del Faro había enloquecido de presenciar tanto crimen y que un buzo que descendió en aquellas aguas vio una impresionante multitud de cadáveres erguidos en el fondo del mar por tener atados los pies a gruesas piedras; tanta leyenda se había formado en torno de aquel paraje que aquí ya no se hablaba de “dar el paseo”, sino de “llevar al Faro”; debió nacer ese error de que los primeros asesinatos cometidos bajo el dominio rojo se perpetraron a unos centenares de metros del Faro, en que por allí se hicieron varios simulacros de fusilamiento y en que con frecuencia aparecían en el mar cadáveres de ahogados. Pero en aquello, como de ordinario, falló la “vox pópuli”. De las averiguaciones hechas en esta Causa aparece que ningún torrero perdió la razón (458); que ningún buzo ha visto cadáveres en el fondo del mar (todos los de Santander fueron interrogados aunque no se escribieron sus declaraciones en vista del
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resultado negativo); ya se verá más adelante de dónde procedían los cadáveres hallados en el mar; el Faro estaba habitado por dos torreros y sus familiares y por una guardia permanente de vigilancia de costa, los que eran demasiados testigos para que ante ellos fuesen a cometerse tantos crímenes y los cuales no vieron nunca cadáveres en las lastras y peñas de al pie del acantilado (lámina 3) las que tan solo son cubiertas en la pleamar de las mareas vivas; los cuerpos que hubiesen sido lanzados desde tan gran altura sobre aquellas peñas del fondo quedarían con enormes traumatismos que no se observan en los muchísimos cadáveres recogidos en este litoral.
Los procedimientos empleados por los policías del FP santanderino para cometer sus crímenes fueron: ahogamiento por sumersión en el mar; cremación; disparos de arma de fuego.
Sus sitios preferidos: la desembocadura del puerto; las carreteras en despoblado y en particular los altos de Jesús del Monte, Peñas Negras y San Cipriano o Cohicillos, y la cuesta de la Montaña y sus inmediaciones.
AHOGADOS EN EL MAR.
Era un procedimiento muy empleado por los sicarios del FP. Puede afirmarse sin temor a equivocación que algunos centenares de asesinatos cometidos en Santander lo fueron por este medio (126); la forma brutal que empleaban era llevar de noche en una gasolinera a las víctimas; les ataban las manos (168-489) y al extremo del cordel sujetaban un lingote de hierro o una pesada piedra; dice el testigo Valeriano Salsa, que intervenía en la labor, que aquellos lingotes y cordeles eran preparados en serie; según los forenses que autopsiaron a muchos cadáveres extraídos del (579)
(Folio 45.)
mar, todos estaban atados por el mismo procedimiento y con cuerdas de la misma pieza; todo indicaba el empleo de una misma técnica. No obstante el sigilo empleado por el FP sobre estos crímenes y lo habilmente que preparaban sus víctimas para que quedasen ancladas en el fondo del mar, la acción del agua en movimiento hubo de romper aquellas ligaduras en muchos casos y así se recogieron en este litoral 86 cadáveres arrojados por el mar, casi todos ellos muertos por asfixia por sumersión y muy pocos de muertos por disparos, y en los periódicos franceses de aquel invierno rojo era frecuente leer noticias del hallazgo en sus costas de otros con las manos atadas y etiquetas de comercios santanderinos en sus ropas. Los cadáveres de personas matadas en tierra han sido hallados; los no identificados suman 161 y como los desaparecidos sin dejar rastro son 361 se llega a la conclusión de que pasan de 200 las personas arrojadas por los marxistas al mar.
En las láminas 1 y 2 aparecen los cuerpos encontrados en las playas de Quejo y Langre, respectivamente, a primeros de septiembre 1936, los que tuvo ocasión de fotografiar el médico de la Casa de Salud Valdecilla D. Luis López Areal antes de autopsiarlos (en el primero se aprecian claramente las esposas en sus muñecas). (692)
En los folios que al margen se indican constan los cadáveres así encontrados y datos sobre ellos y se ve que en su casi totalidad murieron de asfixia por sumersión; en muy raros casos presentan heridas de arma de fuego. (9 a 15 (83) 5 (37) 9 (38) 14 (99) 5 (8) 16 (53) 2 (39) 3 (12) 113 377 157v 6 (86) 4 (99) 44v 3 (92) 3 (14) 3 (25) 2 (86)
En donde más se recogieron (33) fue en las playas de Rivamontán al Mar, lo que demuestra que el lanzamiento al agua debió efectuarse en la desembocadura del puerto, en las proximi- (4v (83))
(Folio 46.)
dades de la isla de Mouro.
Este procedimiento no empezó a emplearse hasta septiembre de 1936, que es cuando comienza a desaparecer la gente sin dejar rastro y a ser extraídos del agua los cadáveres.
QUEMADOS.
Resulta de esta Causa que se han recogido durante la dominación socialista 54 cadáveres quemados de los cuales 16 tan solo se identificaron; las quemaduras eran producidas impregnando previamente de gasolina las ropas de las víctimas; algunas veces presentaban también disparos de arma de fuego, pero aun en estos casos, casi siempre las quemaduras fueron causadas en vida de la víctima y el tiro era golpe de gracia; así lo sostienen los médicos que hicieron las autopsias. (1 (30) 95, 5 y 6 (30), 113v, 340v, 126, 1 (29), 5 (29), 1 (5), 88, 134, 91, 5 (75), 2 (56), 5 (20), 3 (25), 101, 202v, 4 (39), 29 (39), 40 (51), 579, 13v y 14 (53), 42 (51), 520, 43 (51), 2 (80), 2 (100), 522, 18v (99))
Se ha logrado encontrar dos testigos de estos brutales crímenes; Bernardo Canal Sordo dice que al pasar de noche por el alto de San Cipriano se ocultó a la llegada de un automóvil (7 (29)) y vio cómo se apeaban sus ocupantes y prendían fuego a un hombre que estuvo ardiendo vivo unos minutos y al apagarse le dispararon dos tiros (la víctima resultó ser el médico D. Alejo Bustillo); Celestino Díaz Candosa (7v (29)) vio otra noche en el mismo sitio la llegada de otro automóvil y que dos de sus ocupantes eran prendidos fuego y daban durante un largo rato gritos de dolor, siendo, tras de aquel martirio, rematados a tiros. (Láminas 21 y 22).
El abogado santanderino D. Arturo Casanueva fue detenido el 27 diciembre 1936, día de la matanza en el barco, y tras robarle una fuerte cantidad que portaba, le quemaron en las inmediaciones del Faro; (202v, 9 (18))
(Folio 47.)
a los pocos días el comisario Neila, al presentarse en Cabezón de la Sal a practicar unas detenciones, ha manifestado ser obra suya aquel crimen.
JESÚS DEL MONTE.
En lo alto de un monte solitario, en la linde de los términos municipales de Rivamontán al Monte y Hazas de Cesto se encuentra la ermita de aquel nombre, a lo largo de la carretera que por allí pasa se recogieron 33 cadáveres de muertos, en su mayoría a tiros y algunos quemados. (14 y 15 (84), 113-114, 9 (75)) Varios de ellos corresponden a personas en cuya muerte consta intervinieron los policías de Neila. (2 (39, 21 (99)) En la lámina 22 se ve la ermita y se aprecian los impactos en su pared. En la lámina núm. 23 aparece el pretil en que asesinaron a Manuel González Peral y por el que se arrojó Andrés Zorrilla para librarse de una muerte cierta. (7 v (95))
PEÑAS NEGRAS.
son unos montes rocosos por los que cruza una carretera que en algunos kilómetros no tiene casa alguna (31 (51) 45 (51) 16 y 17 (53)) en sus proximidades; allí se encontraron abundantes cadáveres, entre ellos el del Comandante de Aviación D. Rafael Gómez Jordana, muerto por disparos de arma de fuego (lámina 19).
ALTO DE SAN CIPRIANO.
En un sitio abrupto por donde limitan los Ayuntamientos de Cartes y Mazcuerras está la capilla de aquel santo (8 y 9 (29)), en donde se celebra en el verano la romería más típica y concurrida de la provincia (3 (20)). En aquella soledad fueron encontrados hasta nueve cadáveres. De ellos seis quemados (láminas 21 y 22).
CUESTA DE LA MONTAÑA Y OTROS ALREDEDORES DE TORRELAVEGA.
Se recogieron 19 cadáveres, algunos de ellos quemados. Allí apareció el del Teniente Coronel D. Nazario (26 y 27 (39) 29 (39))
(Folio 48.)
Cebreiros, extraído de la cárcel de Castro-Urdiales. (34 (39))
CARRETERA DEL SAJA.
En ella se han exhumado tras la liberación de Santander, 43 cadáveres de personas allí asesinadas y enterradas por los policías del FP de Reinosa. (9 (44))
Era lo general que los asesinatos se cometieran en sitios distantes de la residencia de la víctima, para evitar su identificación, y así se ve que vecinos de Castro-Urdiales los llevaran a matar a los alrededores de Torrelavega, a los de Santander a Puente Nansa y Cabuérniga, a los de Cabezón de la Sal a Jesús del Monte, etc.
Los cadáveres de los así asesinados los abandonaban en los barrancos o en las cunetas; a veces fueron enterrados en el mismo sitio en que habían sido hallados. El instructor de esta Causa ha ordenado la exhumación y traslado al cementerio de aquellos que tenía noticia seguían inhumados por los montes, barrancos y cunetas.
(Folio 49.)
OCTAVO
ASESINATOS DE MAYOR CRUELDAD.
1 Fue el más grave de todos la matanza de presos en el barco-prisión “Alfonso Pérez”, efectuada el 27 diciembre de 1936. Desde tiempo atrás se venía anunciando a los allí detenidos, por sus carceleros, que en la primera ocasión que se hiciese algún bombardeo en Santander, serían asesinados todos los encerrados en las bodegas de aquel barco de carga (42v, 51, 56, 79, 99, 103, 104, 118, 119, 122, 123v, 151, 263, 391, 30 (39)), propósito preconcebido y madurado por los dirigentes del FP de Santander, inspirados sin duda de más arriba, pues aquel suceso debió formar parte de unas instrucciones de carácter general que ya habían sido puestas en ejecución, con táctica idéntica, en Gijón y Bilbao. Llegó la ocasión cuando a las 13 de aquel día, la aviación Nacional bombardeó determinados objetivos militares de las afueras de la ciudad; tan pronto cesó el bombardeo, se presentaron en el muelle donde estaba atracado el barco, grupos de milicianos con armas, pertenecientes, en general, a las juventudes socialistas y a la C.N.T.; con ellos iban el comisario de policía M. Neila y el Director de Justicia, Teodoro Quijano, quienes iniciaron la entrada en el buque y permanecieron varias horas a bordo de él dirigiendo la matanza, que era ejecutada por unas pocas docenas de aquellos individuos que allí acudían a saciar sus pervertidos instintos, entre ellos, policías de Neila y algún hermano del gobernador Ruiz Olazarán. Todo se hizo con método y sin precipita-
Folios 50 y siguientes

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