Actuall contra Osoro: El Yunque se quita la careta Dar lecciones a la Jerarquía ignorando la misericordia

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La que podemos llamar web oficiosa del Yunque, Actuall.com, en su línea de ser más papista que el Papa, recién ha dado lecciones al arzobispo de Madrid. Actuall contra Osoro, aunque poquito a poco.

Hay minucias con las que se descubre cómo los que apoyan a una sociedad secreta -aunque anticristiana por someter a sus miembros a un juramento religioso sin consultar con la Iglesia-, pretenden dar lecciones a la Jerarquía. En este caso veremos la lección dada por uno de quien no consta que sea miembro juramentado del Yunque, y otro del que sí consta.

El primero es Víctor R. Gago desde el resumen noticioso de Actuall -noticioso y opinoso- fechado el 17 de febrero, donde empieza por reseñar lo sucedido con la parodia blasfema del Padrenuestro en Barcelona, pero no se resiste a dar lecciones sobre el inminente juicio a los asaltacapillas en Madrid. Gago convierte en cardenal al arzobispo de Madrid, lo cual más que delatar su creencia en disponer de poderes papales es sin duda error, y tras reseñar su indulgencia hacia la concejala de Podemos, le corrige en dos puntos. Primero, por dar a entender que lo que pasó fue una chiquillada: todos hemos sido jóvenes, “aunque no todos hayamos usado la fuerza contra los demás”.

En la segunda corrección, Gago mete al arzobispo (no cardenal) en el mismo saco que una periodista que se quejaba de que se juzgue a una generación solo por manifestar malestar y rebeldía, pasando “por alto un detalle del caso: lo sagrado, en una sala de vistas, es que el Estado proteja la libertad individual frente a la violencia. Y ahí, el alegato generacional o el perdón de un obispo importan muy poco. La única creencia operativa es que el Estado va a usar su fuerza para proteger mi libertad, y solo para eso. Si ese contrato se rompe, entonces, que todo arda”.

Es propio del Yunque apropiarse causas ajenas y convertirlas en algo tan sagrado como la protección de “mi libertad individual”, cuando lo que estaba en juego, por lo que parece es la libertad de culto, cuyo titular en ese caso era la Iglesia católica, la misma que ejerce su derecho a perdonar sin que por eso titubee la actitud reclamatoria de quienes creen ser titulares de derechos más sagrados.

Y como el Yunque es, entre otras cosas, una sociedad de bombos mutuos, es propio de los yunqueros el aplaudirse unos a otros. Y ahí es donde se les ve el plumero, aunque tengan, por ejemplo, cargos como el de representante de una vicaría de la diócesis de Madrid, cosa que le sucede a nuestro segundo invitado de hoy, Agustín Losada Pescador, que lo es de la vicaría VII de Madrid. ¿Entienden que una persona que tiene un nombramiento del obispo de Madrid, califique de “excelente análisis” lo escrito por Gago en Actuall?

Son detalles que manifiestan el peligro que supone confiar en personas que, por tener ya su lealtad comprometida con una sociedad secreta, te pueden dar pequeños o grandes sustos. Dicho de otro modo, con la crueldad que a veces tienen los proverbios castellanos, cría cuervos y te sacarán los ojos. No soy consejero de Osoro ni de hecho ni por pretenderlo (como es el caso de Losada y parece serlo de Gago), así que lo más que puedo añadir es que al obispo de Córdoba parece haberle ido mejor desde que convocó a Arsuaga y algún otro de Hazte Oír para rogarles que no le pisaran su jardín y, en concreto que dejarar de recoger firmas sobre la titularidad de la Catedral (y después Mezquita con la ocupación mora, y luego de nuevo Catedral tras la reconquista) de Córdoba. Y es que el Yunque tiene otro rasgo distintivo y misterioso: que todo lo que toca lo destroza.

Y recuerden: el que avisa no es traidor. Yo no estoy creando la desconfianza, sino contribuyendo a que desaparezca, pues no estoy diciendo que haya meigas, sino personas juramentadas en una sociedad secreta, y no digo como los gallegos genéricamente que haberlas haylas, sino que, mal que le pese a don Miguel de Santiago, digo dónde están, porque como diría Roger Federer, el único remedio para que no se desconfíe de todos los tenistas, es decir quiénes son los tramposos. Que pasen feliz sábado.

Santiago Mata.

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