El secreto de los comunistas para ganar la guerra en Asturias: mandar ellos En el Comité del Frente Popular de Asturias el 20 de octubre de 1936, el comunista Juan Ambou explica que ganarán la guerra si manda el PCE en todo

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(Legajo 1344, expediente 1, folio 391.)
DON JOAQUÍN GARCÍA VALDÉS, SECRETARIO LETRADO DE LA CAUSA GENERAL DE OVIEDO.
CERTIFICO: Que la copia del acta de la sesión celebrada en Gijón el día 20 de octubre de 1936, por el denominado “Comité Provincial del Frente Popular de Asturias”, a que se refiere la providencia dictada con fecha 2 de junio del corriente año, en la Pieza Especial denominada “Actuación del Consejo General de Asturias y León”, dice literalmente así:
“Acta de la sesión celebrada el día 20 de octubre de 1936, por el Comité Provincial del Frente Popular de Asturias.
Belarmino Tomás.- Gobernador Presidente.[UGT-PSOE]
Amador Fernández.- Delegado del Departamento de Interior, Justicia y Comercio.[PSOE]
José García [Álvarez, PCE].- Delegado de Agricultura.
Eduardo Vázquez.- Delegado de Marina [Mercante y Pesca, CNT].
José Turman.- Delegado de Industria.[CNT]
Rafael Fernández.- Delegado de Hacienda.[JS, luego JSU]
Manuel Suárez [Vázquez, JS].- Delegado de Instrucción Pública.
Ángel González.- Delegado de Comunicaciones.[FAI]
Juan Ambou.- Delegado de Guerra.[PCE]
Eladio Fanjul.- Asistencia Social.[FAI]
José San Martín.- Delegado de Obras Públicas.[IR]
[No aparece Joaquín F. Paredes, delegado de Sanidad (IR)]

Da comienzo la sesión a las cuatro y media de la tarde, bajo la presidencia del ciudadano Gobernador Belarmino Tomás y con asistencia de los demás Delegados que se detallan al margen.
El Presidente anuncia que tiene la palabra Ambou para explicar lo que estime oportuno en relación con la campaña de guerra y con cuantos asuntos crea que debe de exponer.
Comienza diciendo Ambou, que con motivo de la entrada del enemigo en Oviedo, algunos compañeros basaron el motivo de esta entrada, de esta parcial derrota, en la desorganización total del Departamento de Guerra, en las diferentes secciones que comprende. Para nosotros no es tan sencillo, no se trata simplemente de Guerra, sino de una serie de cosas a las que pudiéramos llamar grandes causas, en virtud de las cuales hemos sufrido retrasos en nuestra organización, la que ha mejorado notablemente desde que empezó la guerra hasta la fecha.
Vamos a hacer un poco de historia -continúa-: empezamos con unas docenas de fusiles, sin ninguna clase de organización, con una indisciplina verdaderamente aterradora; en cambio, hoy tenemos un
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principio de disciplina y de organización. ¿De quién partió, cuáles son las causas fundamentales de la indisciplina? En primer lugar, la educación política que tenían algunas organizaciones, como la C.N.T., que honradamente creyó que la cuestión del militarismo había que combatirla y no pensar en ella. Nosotros los comunistas decimos: Al enemigo bien pertrechado y organizado no le puede derrotar la clase trabajadora si no tiene una mínima organización, y por eso pedíamos que se formasen las milicias antifascistas. Las juventudes sobre todo, luchamos bastante en este sentido, pero no hemos tenido tiempo suficiente para instruirlas militarmente. Nosotros, que no solo por parte de los anarquistas, sino por parte de un sector del partido socialista, se venían poco menos que mofando de esta organización, y todo esto trajo grandes retrasos en la militarización de las fuerzas antifascistas; ejemplo: Al principio, mientras unos tenían más o menos disciplina, había otros que no reconocían a jefe ninguno, sino nada más que a su comité, lo que trajo como consecuencia el retraso de la organización y el que os habla, fue el que luchó en primera fila por la militarización y convocó las dos reuniones de Grado, donde se tomaron los acuerdos de MILITARIZACIÓN Y MANDO ÚNICO. Nosotros dijimos, militarización y mando único: Todos aquellos grupos y grupitos que no tienen una unidad, que no son unidades completas orgánicas como tienen que ser todos los cuerpos combatientes, deben entregar sus fusiles a unidades orgánicas, esto dentro ya del pacto de Grado, y tropezamos con que durante dos días se estuvo luchando con los compañeros de la C.N.T. que habían acordado en Grado el relevo a aquellos grupos, insistiendo el mando en que debía ser así, perdiendo el tiempo desde las nueve hasta las cinco de la tarde. En esto estriba fundamentalmente el que se haya tenido algún retraso. El Estado Mayor y el mando único, jamás podían obrar por su cuenta y razón, porque siempre nos encontrábamos con que intervenía el comité de tal o cual sitio, no había disciplina ni se respetaba el mando único, ya que los milicianos unos iban a su organización y otros a la otra. Esto ha mejorado notablemente, y digo a los compañeros de la C.N.T., que no tengo nada que reprocharles porque hayan seguido una ideología o una táctica que creían beneficiosa, porque yo no recrimino a los que tienen errores tácticos o doctrinales si los corrigen y ellos ya lo hicieron al aceptar el mando único sin que ello signifique ningún desmérito ni desdoro. Al principio no se podía imponer una disciplina a una organización por estos motivos que acabo de exponer, hubo también quien creyó que las armas debían pertenecer a una organización en particular, y esto se aclaró un tanto en la reunión que tuvimos con el Comisariado cuando los gallegos se acercaron a Trubia hace aproximadamente un mes. En el primer ataque a Oviedo, por desgracia, las municiones no funcionaron, o mejor dicho, lo hicieron de tal manera, que estropearon muchos fusiles y mientras esto ocurría, en La Felguera y en
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Gijón había fusiles y municiones y no solamente los había entonces, sino que también las hay ahora en Gijón. Las Juventudes Libertarias, trajeron fusiles nuevos, porque estando presente el compañero Peña, vinieron a pedir municiones para ellos, y al preguntarles que cómo los tenían, manifestaron que los habían comprado por cuenta propia; y nosotros entendemos que todas las armas que hay en Asturias no pueden ni deben de pertenecer a nadie más que al Departamento de Guerra, es decir, a todas las milicias únicas.
Cuestión de los Comités.- Para evitar reclamaciones de uno y otro género, decidimos no dar nada a compañías individuales, sino mandarlo todo a la comandancia para que hiciese la distribución, pues había protestas hasta sobre las armas, es decir, un sin fin de dificultades de las que no puede ser responsable el Delegado de Guerra. Hubo compañeros que fueron muchas veces, no solos, sino con miembros responsables de sus organizaciones a reclamar a Guerra, cuando sabían que en el Comisariado tenían un representante a través del cual podían conseguirlo todo. Hay que manifestar también que antes los Comités de Guerra se ha doblado demasiado la cerviz habiendo compañeros que tuvieron que anular Decretos anteriores porque tropezaban con cosas invencibles por parte de esos Comités y mediando eso no era posible tener buena organización. ¿Qué duda cabe que a pesar de eso la organización mejoró notablemente? Hoy no tenemos la misma situación, se corrió hasta Grado, se cambiaron impresiones oportunamente, se relevó el mando militar, que entonces tenía el Comandante Gállego y en una reunión en que muchos compañeros manifestaban que al día siguiente estarían los facciosos en Trubia, nosotros sostuvimos que no estarían si nos movíamos, nos movimos y se les hizo retroceder, ahora no hay derrota, hay avance claro y patente, avanzamos sobre Grado sin llegar a él, pero tomando las lomas, esto en virtud de la táctica ofensiva que empezamos en el Departamento de Guerra. Transcurrieron veinte días durante los cuales hubo ataques por parte de nuestras fuerzas que no había habido nunca o casi nunca, pues antes había retiradas después de tener un número considerable de bajas entre muertos y heridos; sin embargo ahora en la parte de Grado, estuvimos veinte días resistiendo unas veces, contraatacando otras y avanzando otras, y si no, ahí están los radiogramas que lo demuestran. Esto para mí y para todo el mundo es un avance considerable, positivos; bien es verdad que no progresamos en esta fecha tanto como hubiésemos querido, porque nuestras fuerzas se mueven mal, es decir, no se mueven como un ejército bien organizado, con una disciplina verdaderamente férrea. Si se hubiese podido hacer, hubiésemos diezmado a la columna gallega, pero la movilidad de nuestras fuerzas no estaba lo suficientemente madura para moverla como nosotros quisiéramos, tropezando con esta realidad; el ejército que se está formando, no puede hacerse en dos días, hoy tenemos un principio de organización y un ejército con una disciplina;
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ahora bien, tenemos que tomar las cosas como son, y no como quisiésemos, no tenemos el ejército único que desearíamos, porque cada uno partimos de una organización y tenemos una doctrina distinta y la tarea fundamental para la formación de este ejército, depende sobre todo del concurso que presten todas las organizaciones obreras que deben ayudar y no estropear la labor de los militares controlados, desde luego, por nosotros.
Mandos.- Empezamos con milicianos y unos cuantos militares, pero no teníamos cuadros de mando, porque no se pueden improvisar sino que hay que sacarlos de la lucha escogiendo aquellos que se ve que tienen iniciativa, que son buenos luchadores, etc. etc. y esto es lo que se va sacando poco a poco de este ejército que se está formando. Hay que sacar día tras día cuadros nuevos, cuadros de mando, porque sin ellos no es posible hacer grandes operaciones. Después de lo de Grado, vino la preparación de la ofensiva sobre Oviedo, donde hay que suponer aciertos indiscutibles al conseguir que se hayan roto las diferentes líneas de resistencia de Aranda, lo que constituye un efectivo éxito para el mando militar y para los civiles que ayudaban al citado mando, es decir, el ataque a Oviedo fue una realidad. El curso de las operaciones sobre Oviedo, en su conjunto constituye un éxito, habiendo también quizá alguna rémora y algunos que no hayan querido avanzar por unas u otras cuestiones, quizá también un poco de dejadez y responsabilidad para ciertos mandos, creyendo que esto hay que aclararlo para exigir las responsabilidades, depurando todas estas cosas, pero en estas 24 o 48 horas, no era posible acordarlo. Hay que exigir responsabilidades a quienes hicieron cosas que no debían de hacer desde el punto de vista militar y político; hay éxitos indudables, pero hay responsabilidades por no haber atacado con la decisión necesaria en algún sector, porque no nos hayamos dado más prisa en atacar por diferentes puntos, etc. y hay que depurar responsabilidades. Hoy nos encontramos con que el enemigo está en Oviedo y el mando militar en lugar de echarse las manos a la cabeza, debe buscar un remedio. Nosotros creemos siempre, que el miliciano tiene un valor positivo y se le galvaniza facilmente, y a nuestro juicio la mayor culpa de todo lo que pasó es de los bulos y noticias alarmistas y de cuadros dirigentes que fallan. Nosotros dijimos, hay que organizar esto, e inmediatamente atacamos a Grullos y el ataque este trajo consecuencias favorables, como lo han traido el ataque que se realizó el otro día por el Naranco, donde está dando frutos decisivos, al igual que el ataque realizado sobre Escamplero. Vinieron batallones de Bilbao y de Santander y esto ocurrió después de la entrada de ellos en Oviedo y de una gran desmoralización, pero ahora nos hallamos de nuevo a la ofensiva en primer lugar por la gran resistencia hecha por parte de nuestros milicianos que lucharon todos los días que duró el ataque a Oviedo, ofreciendo una resistencia verdaderamente admirable y en segundo lugar porque existe ya un principio de organización y disciplina, ya que de lo
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contrario no hubieramos podido rehacernos tan pronto.
Técnica.- Para nosotros lo más interesante creo que es la cuestión militar. Hay compañeros que planteaban la cuestión de que el Departamento de Guerra debía estar regido por un militar, yo digo de ello que debe estar por un miembro del Provincial del Frente Popular, y que en Guerra militarmente no hay nada que hacer porque hay un Estado Mayor en el cual tiene confianza el Comisariado, Estado Mayor que a nuestro entender ha funcionado desde el punto de vista técnico con grandes aciertos. Desde luego ha habido fallas pero principalmente vienen de que todavía no está madura la organización en nuestro ejército del pueblo. Yo digo en nombre del Provincial de Guerra, que estamos en un todo identificados con las operaciones ordenadas y realizadas por el Estado Mayor no solo de la Provincia, sino del Norte de España, y el traer aquí un General no es una solución, no se puede resolver ningún problema. Todos recordareis que el Coronel de la Fábrica de Armas se le trajo un poco a la desesperada cuando los otros se acercaban a Trubia, y el Coronel no fue el hombre providencial porque lo tuvimos que destituir después. A mi juicio todo consiste en organización, dotando de los cuadros de mando necesarios y perfeccionando la disciplina de nuestros milicianos. El Estado Mayor funciona independientemente del comisariado, le ayuda politicamente todo cuanto puede porque en esta guerra civil, se trata de vencer grandes dificultades de orden político, pero nosotros no nos imponemos al Estado Mayor dándole amplias libertades para que movilice la gente, distribuya armamento y sea director único de todas las operaciones militares que se están realizando. El mando militar único, está en el Estado Mayor. Antes en Guerra, no había esto, y ahora tenemos un Estado Mayor que merece toda nuestra confianza y obra no a ciegas, sino que obra dando órdenes para todo, presentando estas órdenes al Departamento de Guerra. Desde el ataque a Oviedo, desde el primer hombre que se movió hasta el último cañón, todo está aquí en la carpeta que tengo a mi vista, en diferentes órdenes; sabemos que batallones atacaron por un lugar y otro, quien recibió el mando de uno y otro sector, como estaban distribuidos los diferentes batallones, como había que operar en los diferentes sectores, como había de iniciarse la gran ofensiva sobre Oviedo, muy complicada técnicamente por la serie de fortificaciones buenas que tenía hechas Aranda. Todo esto se hizo de un mes a esta parte, antes no había nada de esto y hoy tenemos aquí todas las operaciones que se realizan, los nombramientos, y todas las demás cosas las tiene debidamente controladas el Estado Mayor y están hechas por quien comparte en cuanto a Guerra se refiere.
Intendencia.- Aquí hay desde luego fallas, que duda cabe, que la
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poca actividad de unos y otros han contribuido a que estas fallas no se llenasen con la rapidez que fuera de desear. El calzado; en la Prensa salieron dos disposiciones, además de estas dos disposiciones del Departamento de Guerra, se hizo un impreso que debe llevar todo cabo para registrar en él el nombre del miliciano, la unidad a que pertenecía, el arma y las prendas de vestir que se le entregaban; ahora hay más, ahora hay una tarjeta del miliciano en la que se especifica con más detalle el nombre, las prendas que tiene en su poder, cuando las ha recibido, las que ha entregado, donde vive el miliciano y como se puede buscar al miliciano. Hace poco más de un mes, no había intendencia militar y esta sección de intendencia, ha tenido que chocar con grandísimas dificultades. Todos chillaban y no sabían que hacer y adoptaron esta resolución: Desde ahora, en lo sucesivo, las botas y calzado van a las Comandancias para que hagan la distribución convenientemente porque allí saben quien lo necesita y quien no y como quiera que allí hay un miembro de cada organización, no puede haber parcialidad y por nuestra parte, pedimos a cada Comandancia que nos entregue una relación de a quién ha dado las prendas.
Prendas de vestir y abrigos: Desde el principio se dieron gran cantidad de abrigos y hace un mes los primeros abrigos que se dieron, se había esfumado, unos porque se habrían desgastado en los frentes quizá, y otros, porque no se sabía de ellos. Salimos a hacer una gestión con algunos compañeros y vamos al sindicato del vestir, y nos preguntan de entrada si vamos en nombre del Comité provincial del vestido porque ellos no tienen que ver nada con dicho Comité, el cual no pinta nada allí, encontrándonos con que para hacer unas prendas, teniamos que dirimir las cuestiones que existen entre el Comité Local y el Provincial. Tuvimos que ir a la Fábrica de sombreros y hacer gestiones con el dueño donde conseguimos que se hicieran algunas chilabas. En estas cuestiones es preciso que haya organización, ya que se trata de confecciones de prendas que son necesarias para el frente.
Pan: Intendencia necesita panaderías suyas, donde la producción sea controlada por ella al igual que la distribución. En las panaderías se produce por cuenta del sindicato, e Intendencia no tiene más que hacer que coger el pan que los otros le dejan, pero intendencia necesita sus panaderías propias y sus servicios propios dependientes de Guerra, porque si no es así, ¿qué puede hacer Guerra con unos sindicatos sobre los que no tiene autoridad? De ahí que nosotros acordásemos poner en marcha panaderías exclusivamente al servicio de Guerra.
Carne: Para la carne, ha habido siempre grandes dificultades, unas veces que si no había camiones o que no había ganado y lo cierto es que en muchas ocasiones no ha habido ganado para suministrar a los frentes y esto es responsabilidad del compañero de Agricultura. La Fábrica de Campanal por más que hicimos no pudimos ponerla en funcionamiento todavía porque el Sindicato de la Alimentación decía que dependía exclusiva-
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mente de él ocurriendo después que no había ganado y estas dificultades hay que ir venciéndolas por parte de todos.
Información y organización: Cuando hace un mes se empezó a funcionar no sabíamos donde estaban las fuerzas ni muchas cosas así y hoy tenemos este servicio que se encarga de saber el personal, munición y armamento que tenemos en los frentes; tenemos relación de todos los frentes y de la gente que hay en los mismos enviándonos estados demostrativos de fuerza y armamento. En el sector occidental, está el depósito general de armas y diariamente nos envían un estadillo diciendo: armas que tenían- lo que dieron y lo que tienen, viniendo los partes con retrasos de ocho y diez y seis horas, pero al fin vienen. Hay también orden terminante del Estado Mayor de que a las ocho de la mañana y de la noche se envien partes diarios por teléfono y que inmediatamente lo hagan por escrito. Disponemos de varias motocicletas, dos están al servicio de Información y si bien las que van a Trubia vienen con retraso, hay que tener en cuenta que la mitad del camino tienen que hacerlo andando. Concretamente tenemos que: Hace aproximadamente diez días se encomendó al Comandante Gállego la sección de organización definitiva de los frentes y hoy tienen una relación de todos ellos, armas, hombres, entradas y salidas de los mismos, siendo este un hecho que se puede comprobar cuando se quiera.
Información: El compañero aleman convino que la información era escasísima y se dio por este Departamento una disposición en virtud de la cual se repetía la petición de partes además de estar destinadas al servicio que van por la parte de Posada de Llanera y Tribia y los traen.
Sección de municionamiento.- Aquí sabemos que los fusiles que tenemos en reserva, así como las municiones, pudiendo tomar nota todos los compañeros de las secciones que hay, siendo municionamiento exclusivamente responsable de lo que entra y sale entregando partes en donde detalla todo el material existente.
Movilización industrial.- Tenemos también la sección de movilización industrial, que ha puesto en movimiento diversas fábricas y si algunas no han podido marchar fue por ingerencias del compañero del Departamento de Industria. En la Fábrica de Lugones, por ejemplo, se dieron órdenes de que no saliera ningún material sin su autorización, y una de dos o depende de industria o de guerra, si ha de ser de aquella no puede culparse a Guerra de lo que ocurra. Hay que prestar a esta sección mucha atención y para que marche bien tiene que depender exclusivamente de Guerra. El compañero Turman cree que los cargadores de fusil no pueden hacerse porque no hacen falta, y Guerra sabe que la hacen. Guerra propone que todas estas industrias movilizadas dependan exclusivamente de allí,
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dándole más libertad para que puedan seguir adelante.
Topografía.- En esta sección se hicieron todos los planes del ataque a Oviedo, sin cuya sección la artillería no hubiese ayudado como lo hizo al avance que se efectuó sobre la capital.
Aviación.- En cuanto a la aviación nos encontramos con que no puede hacer lo que quisiésemos que hiciera porque, desgraciadamente, el enemigo tiene aparatos superiores a los nuestros, con cazas también superiores que bombardean el campo haciéndolo a veces con tanta intensidad que hace pozos grandísimos lo que impide que puedan levantarse nuestros aviones, y cuando ellos vuelan los nuestros no pueden hacerlo, a pesar de lo cual vuelan muchas veces con gran peligro.
Pone de manifiesto lo tratado en la sesión del Ayuntamiento sobre Delegaciones y entiende que aviación tiene que depender del Estado Mayor.
Hace un mes -dice- empezamos a ver la forma de concentrar las unidades que se iban formando, pues los compañeros cuando venían del frente, se iba cada uno a su casa, y para reunirlos se tardaba mucho. Enviamos Cabos a los diferentes sitios para que efectuaran labor sobre el particular, a los hermanos Burgos se les encomendó la concentración y acuartelamiento de fuerzas en Aller habiendolo hecho, y hoy ya pensamos de otra manera y creemos que los milicianos no deben estar acuartelados en su pueblo y si en pueblos diferentes. Se decidió por el Estado Mayor que en Infiesto estén la mayoría de los que estaban en Gijón pues allí no se vician tanto como en la ciudad, habiendo todo un proyecto para acuartelar fuera del lugar de su residencia a todo número o unidad para tener nuestro ejército perfectamente regulado. En cuanto a relevos sucedía lo mismo, se hacía relevo cada dos dias haciendolo cada organización o unidad y enviando gente de su pueblo para relevar no sabiendo nosotros cuando había gente nueva. Esto se cortó tajantemente por nuestra parte, y los relevos serán solamente los que diga la Comandancia y cuando ésta lo crea conveniente, pues de seguir haciendolos como antes iriamos a una catástrofe, sin que sea ninguna organización quien se inmiscuya en ello, sino el Estado Mayor, el Mando Único.
¿Cual era la solución que nosotros apuntábamos en la reunión que tuvimos hace un mes en el Banco Minero? La de milicias únicas, de ejército popular único, acabar con lo de batallón de fulano o citano y decir número 1, 2, 3, etc.. Nosotros decimos todavía hoy que mientras no haya milicias unificadas habrá rozaduras de carácter político que van a impedir una perfecta militarización y la formación de un ejército regular único; la solución sigue siendo la de MILICIAS UNICAS, EJERCITO POPULAR.
Nosotros habiamos pensado que el día 26 ha de quedar todo el mundo sometido al régimen de Justicia Militar en virtud de los Decretos de la República, acabando con los diferentes batallones y dependiendo del Estado Mayor.
Comisariado.- Este ya ha ayudado al Estado Mayor habiendo dicho a-
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yer que el Comisariado fue un gran elemento de ayuda para él. El Comisariado debe seguir subsistiendo; los ejemplos los da la realidad en el ataque a Oviedo, y ayer, en San Esteban de las Cruces, hubo algunos momentos en que los milicianos no avanzaban y un miembro del Comisariado se presentó en uno u otro sitio y la gente obedeció haciendo lo que decía el Comisariado y fue adelante y si estas personas de autoridad política desaparecen cerca del Estado Mayor, vamos a entorpecer la labor militar al desaparecer la gente civil.
Ahora voy a referirme a la estructura del Departamento de Guerra.- No creemos que sea equivocada la que tiene, sino acertada porque vemos que ultimamente en Madrid el Gobierno de la República se ha extructurado conforme a las mismas normas que tenemos nosotros, no porque haya copiado, sino porque la realidad le haya indicado ese camino y tiene su Comisariado de Guerra y compañeros civiles cerca del Estado Mayor.
Ayer vimos que las cosas no se planteaban como debían por algunos compañeros y parecía que habiamos perdido la cabeza y se razonaba no como lo deben hacer los que representan al proletariado, sino un poco a manera pequeño burgués, que ha perdido la cabeza porque sufrió una pequeña derrota. Cuando vimos que toda la solución que se daba a la guerra era la de traer un General, comprendí que no se veía el problema de fondo y organización y las grandes causas políticas. En primer lugar Rafael [supuestamente Fernández, el de Hacienda] empezó hablando de la incapacidad del ataque a Oviedo por parte del Comisariado ¿qué prueba técnica aporta para hablar de incapacidad en el ataque que fue hecho después de desarrollar un laborioso proyecto de ataque en el que tenía que intervenir la artillería, aviación, fuerzas de infantería y tanques inclusive, teniendo que entrar por diferentes partes? Desde el punto de vista técnico no se puede comprobar la incapacidad del ataque porque se realizó. Y no se realizó porque fuera una nota de aquí diciendo que en las primeras horas de la madrugada había que atacar, toda vez que si no estuviese preparado no se hubiera hecho, pero yo llevé constantemente al Comisariado el deseo de que se atacara y se hizo. La tardanza que hubo no lo fue en realidad. El Estado Mayor dijo que aún había faltado tiempo para atacar a Oviedo.
Daba Rafael la solución de un posible acoplamiento pudiendo hacer yo mejor labor en otro departamento, y Vazquez proponía poner los cargos a disposición del Gobernador. Yo estoy asombrado de que se diga eso, nosotros somos Frente Popular y el Gobernador es una autoridad independiente y no tenemos por qué poner los cargos a disposición de él, somos un Comité Provincial (con representación de diferentes organizaciones) del Frente Popular, pero no un Gobierno con plenos poderes que no depende de nadie ni de nada, y como se trata de un Co-
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mité Político no debe ni puede presentar los cargos al Gobernador. El compañero Angel decía que había indisciplina en retaguardia [supuestamente González, el de Comunicaciones, FAI] y yo digo que en la retaguardia no se ha podido normalizar la vida por los obstáculos con que han tropezado todos los Departamentos, y no es posible que habiendo esta desorganización pueda marchar todo perfectamente en el frente; en la retaguardia tiene que haber perfecta organización porque si no en el frente no pueden marchar todas las cosas bien.
¡Fracaso! decía Belarmino Tomás. ¿Fracaso por qué? ¿Porque hayan entrado los moros en Oviedo? ¿Porque nos hayan derrotado en una batalla? ¿Es que en la guerra no hay derrotas? ¿Es que éstas obedecen siempre a la mala organización u obedecen también a superioridad del enemigo en efectivos y en hombres? No siempre dependen fundamentalmente de la organización. En la guerra cuando se ha sabido hacer una retirada a tiempo a quien haya hecho esta retirada no se le quita el puesto, sino que cuando la retirada es justificada y se evitan bajas, ese hombre ha merecido recompensa. Yo no quiero decir que nos tuviesemos que retirar, pero digo que una derrota no puede atribuirse exclusivamente a organización porque el enemigo antes de entrar en Escamplero tuvo que reponer sus fuerzas cuatro veces. En los cuatro primeros dias el enemigo tuvo que parar el combate hasta que llegaron grandes y nuevos contingentes de fuerzas por parte de ellos lo que demuestra que había organización por nuestra parte pues si no no hubieran hecho la resistencia que hicieron. Por eso nosotros tenemos que encontrar en la causa de esta infiltración del enemigo en Oviedo en las tres razones siguientes: 1º. la política; 2º. el estar al agua 4 o 5 días, y 3º. falta de cuadros de mando, los que hay que formar y organizar, y no decir, se acabó todo.
Concluyendo: Guerra asume por entero, con el Comisariado y Estado Mayor toda la responsabilidad de las operaciones anteriores; Guerra no está de acuerdo con lo que proponen los compañeros con sanísima intención de no responsabilizar al camarada Ambou solamente; el camarada Ambou sabe como comunista que tiene responsabilidad efectiva y la asumo y me enfrento con ella y ante vosotros someto todo lo que yo pude hacer en el Departamento de Guerra en un mes, luchando contra tirios y troyanos.
Algo más que se hizo en el Departamento de Guerra y que no lo cité es crear la sección de movilización lo que se puede decir que es la Caja de Reclutas de todos los milicianos, donde hay fichas por cada miliciano militarizado, toda la relación de bajas por muertos, heridos o enfermos, donde hay impresos para que pueda el miliciano ir a Sanidad rapidamente y en general para que al miliciano le cueste muy poco trabajo hacer todas esas cosas y no pierda tiempo. También tenemos la sección de habilitación que empezó a trabajar en virtud de que llegó el dinero para pagar a los milicianos. En el Departamento de Guerra está en marcha toda una organización y si los compañeros quieren ver más de cerca todo
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esto pueden nombrar una Comisión con un miembro de cada una de las organizaciones a ver si existe tal organización, pues yo no quiero que sean solo palabras sino traducción de hechos, a ver si hoy no hay un Estado Mayor que es el mando único efectivo, si no hay una movilización industrial, municionamiento, movilización, etc. etc. y que trabajamos intensamente porque todas las informaciones sean rigurosamente ciertas. Digo lo que dije al principio: Guerra está en marcha y puede marchar si se acepta: 1º Milicias únicas, ejército regular del pueblo único a las órdenes exclusivas del Estado Mayor, Mando Militar Unico; para esto es necesario que las intromisiones de toda clase de Comités, en cuestión de Guerra, desaparezcan. 2º. Que en la cuestión de Intendencia, el Comité de Guerra, a través de Intendencia lo regule de tal manera que no falte en el frente nada ni que se abuse, valiendo más lo primero que lo segundo, que hay exceso de tabaco porque más vale pecar en el frente de más, que no en la retaguardia. Un Delegado del Estado Mayor, sin cuadros de mando no puede hacer nada y mientras no haya cuadros de mando tropezamos con dificultades que se vencerán, desde luego, pero ya lleva más tiempo. Esto en cuanto a militarización del ejército. La militarización tiene que alcanzar algo más y es la Sanidad. Si son directamente para Guerra los cargos de Sanidad, ¿Qué es el Departamento de Sanidad? Si Sanidad se pone directamente bajo la dependencia de Guerra, si se permite la militarización de Sanidad a Guerra militarizando a todos los que están en Sanidad sometiendoles a un Cuerpo de Sanidad Militar, Guerra lo soluciona porque tiene buscada a una persona que organizó la Sanidad en Bilbao y puede hacerlo aquí. Nosotros decimos en nombre del partido comunista: tenemos la seguridad de que venceremos, tenemos firmeza suficiente para no emborracharnos con los triunfos y no perder la cabeza con las derrotas, sino para hacer frente a todo y decimos que normalizada la vida y siguiendo la organización de las milicias en ejército único podremos lograr el triunfo y lo lograremos; decimos que tenemos gran fe en la clase obrera y los milicianos, no porque nos venga de arriba sino porque hemos progresado grandemente y creemos que dentro de muy poco tiempo vamos a tener un ejército único.
La Presidencia anuncia que van a ir haciendo uso de la palabra los demás compañeros por el orden en que la han solicitado.

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