Manuel Basulto Jiménez, obispo de Jaén, asesinado el 12 de agosto de 1936.

La hermana del obispo de Jaén fue la última asesinada del Tren Andrés Portillo asegura que al obispo se le fusiló al final y que la matanza terminó al asesinar a la hermana del obispo

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Puesto que a él lo sacaron de su vagón al tiempo que el obispo salía de otro, y él se salvó, Andrés Portillo concluye que al obispo se le fusiló al final… En declaración posterior, especifica que la matanza terminó al asesinar a la hermana del obispo. Este superviviente de Cazorla da el nombre de un guardia civil de la escolta. El jefe de puesto de Jaén da siete nombres más. El alcalde de Cazorla habla de un superviviente asesinado con posterioridad: Lorenzo López Salar.

Causa General, legajo 1530, expediente 7, folio 104

ANDRÉS PORTILLO RUIZ, NATURAL DE ÚBEDA Y VECINO DE ESTA PLAZA, DE 38 AÑOS DE EDAD, CASADO, BAJO JURAMENTO DECLARA:

QUE: El día 22 de Julio del año 1936, fui detenido en ésta por los rojos, también ese mismo día lo hicieron a otras personas más de Cazorla, el día 1 de Agosto fuimos trasladados a la Cárcel de Jaén y el día 12 del mismo mes nos condujeron desde la referida Cárcel de Jaén a la estación de esta Capital metiéndonos en unos vagones a unas 450 personas aproximadamente, de los siguientes pueblos: Cazorla, Peal de Becerro, Vilches, Villacarrillo, Beas de Segura, Jaén y de Adamuz de la provincia de Córdoba. El tren partió de Jaén a las dos de la mañana del día 12 y nos conducían siempre hasta Villaverde Bajo, la Guardia Civil que con nosotros se montó en Jaén y al llegar a esta estación nos entregaron a las milicias rojas y que según decían fue por orden del entonces Ministro de la Gobernación, nada hicieron estas fuerzas como las que había de Asalto en Villaverde por protegernos, la Guardia Civil se unió a los de Asalto, se montaron en un camión y se marcharon al parecer con dirección a Madrid. Entonces como ya estábamos en poder de los rojos, estos pusieron el tren en marcha con dirección a Alcalá de Henares, pasado en esta línea el apeadero de Santa Catalina, hay un sitio que se llama “POZO DEL TÍO RAIMUNDO” donde paró el tren y bajando a los detenidos por la cabeza del tren de 10 en 10 no sin antes quitarles todo cuanto a ellos se les figuraba de valor, y documentos, después la descarga y al que con vida quedaba, le hacían otra nueva descarga; de esta forma hicieron los rojos estos crímenes hasta que llegó el momento que yo lo mismo me tocó salir del wagón para ser fusilado y cuando me encontraba de pie en la puerta del wagón, me digeron que esperáramos a los que como yo estábamos esperando el ser fusilados, entonces vimos que sacaron del vagón junto al nuestro, al Sr. Obispo y a su Sra Hermana, al Deán de la Catedral de Jaén y al cuñado del Sr. Obispo cuyo fusilamiento presenciamos lo mismo que todos los demás por ser muy cerca del tren. Los asesinos al parecer todos eran del Puente de Vallecas y de Villaverde, muchos entre ellos ferroviarios, al terminarse la matanza unos se fueron por un lado y otros por otro, otros muchos (bastantes) se montaron de nuevo en el mismo tren con nosotros y nos condujeron hasta un punto que se llama “Entre-Vías” y ya a pie nos llevaron al Ateneo Libertario del Puente de vallecas a todos los supervivientes pasando esa misma noche a otra dependencia a donde decían que seríamos fusilados para no comentar con nadie lo que en nuestra presencia se había hecho pasando más tarde a la Dirección Gral de Seguridad y después a la Cárcel modelo de Madrid. Tengo conocimiento que uno de los Guardias Civiles que iba con nosotros de escolta está en ÚBEDA de puesto, se llama SOTERO PEÑA VILLALTA, lo que le indico por si esto lo cree de importancia.

FUSILADOS: Yo creo que serían unos 400

SUPERVIVIENTES: Don Leocado Moreno Páez, de Cazorla y con domicilio en Paseo de Santo Cristo. Don Felipe Galdón Sánchez, de Cazorla y con domicilio en la calle Aibar. El nombre de los demás supervivientes como son de Adamuz de la provincia de Córdoba, de estos no me acuerdo.

NOMBRES DE FUSILADOS: Don Matías Pastor y Don Antonio García Ruiz-Ogarrio de Villacarrillo (Jaén), Don Fernando Gómez Uribarri-Don Juan Manuel Moreno Martínez-Don Julio Ruiz-Don Antonio Aranda-Don Cristóbal Almansa Pérez-

(105 sigue lista de nombres)

Total de fusilados de Cazorla según relación indico, 48, no pudiendo enviarle la de los demás pueblos, por ignorar los nombres.

Cazorla 16 de Julio 1939.- Año de la Victoria(Rúbrica: A. Portillo)

OBSERVACIÓN: La matanza se efectuó a las 6 de la tarde del día 12 de Agosto 1936, lo que antes he dejado de mencionar.

Causa General, legajo 1530, expediente 7, folio 142(declaración de ANDRÉS PORTILLO RUIZ en Madrid 14-10-39, 39 años, casado, profesión agente comercial, domicilio Cazorla, Calle de Cantarrana 22)

que fue detenido por las milicias de Cazorla el día 22 de Julio de 1936, en cuya fecha fue detenida la mayoría de las personas de orden de dicho pueblo. Todos ellos fueron conducidos el 1 de Agosto siguiente a la Cárcel de Jaén. En la noche del 2 o el 3 los trasladaron a la Catedral y en la noche del 11 formaron a todos los presos que allí había y, ante ellos, fueron leídas unas listas de presos que iban a ser conducidos a Alcalá deHenares, en cuyas listas iban señalados con una cruz los que compusieron la expedición. Alrededor de las dos de la mañana fueron conducidos por fuerzas de la Guardia Civil a la estación y subidos inmediatamente a un tren que allí estaba. Este tren se componía de unos siete u ocho vagones y le daba escolta fuerzas de la Guardia Civil mandadas por un Teniente del mismo Cuerpo, moreno, delgado, de unos cuarente o cuarenta y dos años, apellidado Palma [alférez Hormigo, en realidad]. Irían, aproximadamente, unos treinta o cuarenta guardias.

La expedición, que se componía de unos 400 presos, estaba integrada por los vecinos de Cazorla de que ya se ha hecho mención y que serían en número de cuarenta y siete, y por vecinos de Beas de Segura, Villacarrillo, Vilches, Peal de Becerro, Jaén y Adamuz (Córdoba) partió de la estación alrededor de las tres de la madrugada.

Durante el trayecto, fue distinta la actitud adoptada por el público que se encontraba en las estaciones. De Jaén a Baeza no se observó nada de particular. Al llegar a Alcázar, en cambio, encontraron en el andén de la estación grandes grupos de milicianos y milicianas que les insultaron y amenazaron. Desde allí, las muestras de hostilidad de que eran objeto al pasar por las estaciones eran más frecuentes. En Castillejos el tren abandonó la línea general y tomó la dirección de Algodor. En este punto el tren sufrió otro cambio de dirección y fue a Villaverde Bajo.

En Villaverde Bajo se encontraron con la turba armada, en número crecido, que detuvo el tren violentamente, gritando amenazas, insultos y blasfemias. Al lado de una caseta próxima a la estación había una camioneta con un grupo de Guardias de Asalto, que permanecieron impasibles ante la conducta de los milicianos. Las turbas intentaban penetrar y hacerse cargo del ferrocarril, y el declarante recuerda haber oído a uno de los guardias de la escolta estas o parecidas palabras: “Ya sabemos que queréis hacer una descarga,

(FOLIO 143)

pero tened cuidado, que nosotros también llevamos armas”. Por fin, el Teniente que mandaba la escolta bajó del tren y fue a la estación a telefonear, según se dijo allí, con el Ministro de la Gobernación. Cuando salió, hizo un gesto con la mano a sus guardias, los cuales abandonaron el tren, no obstante los ruegos de los viajeros, que con lágrimas en los ojos, les pedían que no les abandonaran, y montaron con los de Asalto en la camioneta, dejando a los presos absolutamente desamparados y a merced del populacho. Dueños los milicianos de la situación se subieron al tren en número crecidísimo, y lo pusieron nuevamente en marcha.

Cuando llegaron al lugar conocido por “El pozo del Tío Raimundo”, que es una hondonada que se forma al lado de la vía del ferrocarril, cerca de Vallecas, el tren se detuvo. Entonces comenzaron los milicianos a sacar presos, empezando por los vagones de cabeza, en grupos de diez o doce personas, siendo los primeros unos labriegos de Villacarrillo, que iban en traje de campo. Se formaron pelotones de milicianos, cada uno de los cuales atendía a un grupo y, dentro de cada pelotón, cada miliciano tiraba sobre un sujeto determinado. La saca de presos y su ejecución se hacía con bastante rapidez. Dirigía las operaciones un sujeto a quien todos llamaban “el Barbas”, así como otro a quien llamaban “Talaya”. Tomaban también parte muy activa un sujeto que era montador de excavadoras y grúas, moreno, delgado, más bien alto, de unos cincuenta años, que había trabajado en el ferrocarril Baeza Utiel y había vivido en Úbeda en casa de un tal Blas durante ese tiempo; otro moreno, bajo, vestido con mono, de veinticinco o veintiséis años, mecánico.

Recuerda haber visto al detenido Don Miguel Polaino que al ver a su hermano conducido al martirio se arrojó por la ventanilla del tren diciendo: “Lo que sea de mi hermano será de mí”, y llamando “canallas” y “asesinos” a los milicianos con gran valor y energía. Fue materialmente cazado a tiros. Un vecino de Adamuz pedía a gritos que le asesinaran a él y dejaran salvo a su hijo, que a su vez pedía lo mismo para su padre. Igual hicieron Don José Manrique, de Cazorla, y su hijo. Todos estos rasgos eran acogidos con las burlas e insultos más soeces, siendo asesinados todos. Al propio declarante que, horrorizado, trataba de apartar la vista de aquellas escenas, le dieron un fuerte golpe con el fusil para que mirara lo que ocurría.

Cuando ya iban asesinados casi todos los viajeros sacaron del tren a una señora. A ella se fueron, entre un gru-

(FOLIO 144)

po, dos milicianas, una de ellas bajita, morena, con mono, de 18 a 20 años, y otra alta gruesa, rubia, que aparentaba más edad, también con mono. Las dos agarraron por el cabello a su víctima y las dos dispararon sobre ella dándola muerte.

Mientras ocurría todo esto, se había ido congregando por los alrededores una heterogénea multitud, que alentaba a los asesinos.

Con la muerte de la señora mencionada terminaron los asesinatos. Entonces los espectadores se lanzaron sobre los muertos, unos por curiosidad y otros para robarles lo que llevaban encima, si bien los que se distinguieron en esto ultimo fueron los mismos milicianos que hicieron las descargas.

Quedaron con vida unos veinticinco presos, a quienes los milicianos, sin duda cansados de matar, perdonaron la vida. Entonces se puso el tren nuevamente en marcha hasta llegar al lugar denominado “Entrevías”, donde los apearon, siendo conducidos al Ateneo Libertario del Puente de Vallecas. Allí se les estuvo amenazando con el fusilamiento hasta las doce de la noche, que los trasladaron al Círculo Socialista del Puente de Vallecas y de allí a la Dirección de Seguridad.

Considera responsables de este crimen a los componentes del Frente Popular de Cazorla.

Causa General, legajo 1530, expediente 7, folio 115

(El comandante de puesto de Jaén da más nombres que recuerda de memoria, en oficio al Juez Inspector de la CG de Auditoría de Guerra – MADRID)

(…) con motivo de que al estallar el Glorioso Movimiento Nacional se hallaban concentrados en esta Capital, la mayor parte de la fuerza de esta Comandancia y por lo tanto lo eran desconocidos, a los cuales les fue nombrado este servicio (…) sólo se ha podido recordar, de algunos nombres, del personal que formaba dicha expedición (…)

Dios guarde a España y a VS muchos años.

Jaén 5 de Agosto de 1939

Año de la Victoria

El Comandante de Puesto

(Rúbrica: Francisco Campos González)

(116)

NOMBRES QUE SE CITAN PUEBLO EN QUE PRESTAN SUS SERVICIOS

Teniente D. Manuel Hormigo Montero Porcuna (Jaén)

Sargento D. Miguel Martínez González Frailes id

Cabo José Cuevas Plaza Vª de la Reina id

Cabo Juan Delgado Moreno id id

Gua 2º Francisco Casado Lorente Higuera de Arjona Id

id Francisco Laguna Valverde Porcuna id

id Manuel Muñoz Romero id id

Causa General, legajo 1530, expediente 7, folio 117 (alcalde Cazorla 22-8-39) de la relación de cincuenta y dos vecinos (…) sólo son supervivientes Felipe Galdón Sánchez, Andrés Portillo Ruiz y Leocadio Moreno Páez. También lo fue en su primer momento Lorenzo López Salar, siendo posteriormente denunciado y asesinado por las hordas rojas en Madrid, falleciendo igualmente en un Hospital de dicha Capital y a consecuencia de las heridas sufridas en la expresada expedición, Antonio Rey Ortega.

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