Custodia de la Catedral de Jaén

El Frente Popular fundió en Linares la custodia de la catedral de Jaén La Custodia de la catedral de Jaén se fundió el 2 de octubre con el resto de joyas. El socialista Juan Manuel Valenzuela llevó la plata a Valencia

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Resumen de la destrucción del patrimonio religioso en la provincia. Testimonio de Luis Fernández Seco de Herrera sobre cómo se produjo el expolio y, anteriormente, la selección para el Tren de la Muerte, basado en declaraciones de testigos y su propia experiencia.

[El testimonio de Luis Fernández va al final y corrije la tesis expuesta por Párraga y Rueda de que la custodia se robó el 14 de agosto]Pieza undécima de Jaén. Tesoro artístico y cultura roja

Archivo Histórico Nacional,FC-CAUSA_GENERAL,1009,EXP.14

(FOLIO 74, membrete sello de la República: Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Junta Central del Tesoro Artístico)

Excmo Sr:

La Junta Delegada del Tesoro Artístico de Jaén al facilitar informes solicitados por esta Junta Central sobre la Custodia de la Catedral de dicha Ciudad, expone lo siguiente:

“Al recibir el oficio de esa Junta hemos pedido informes a la Comisaría de Investigación y Vigilancia de esta localidad que nos dice lo siguiente: En cumplimiento a su comunicación 22 de los corrientes tengo el honor de comunicarle que practicadas gestiones por el personal a mis órdenes a fin de obtener el mayor número de datos posibles referentes al asunto de la Custodia de la Catedral de Jaén han dado el siguiente resultado: La citada Custodia fue fundida por orden del entonces Gobernador Sr. Galdeano [Manuel Martín Galeano]. Que dicha fundición se llevó a cabo según manifiestan cuantos han sido requeridos al efecto en una fundición de Linares (Jaén) que el producto de esta fundición fueron dos barras de plata que junto con el Santo Rostro y Relicario de Santa Cecilia fueron depositadas en la Sucursal del Banco de España en Valencia por el militante del partido socialista y ExAlcalde de Jaén D. Juan Manuel Valenzuela Cuevas; que el resguardo de dicha entrega fue enviado a la Caja de Reparaciones de Valencia por propia petición de ésta; que el acta de fundición y resultado de la misma obra en la Caja de este Gobierno Civil”.

Lo que tengo el honor de poner en conocimiento de V.E. que con su elevado criterio procederá en consecuencia.

Valencia 22 de Noviembre de 1937.

El Presidente

(Rúbrica: P.A. José M. Giner Pantoja)

Excmo Sr. Fiscal General de la República.

[Biografía de Valenzuela:http://www.laguerracivilenjaen.com/biografias.php?info=35

Sobre la custodia escriben María Luisa Párraga Martos y Elisa Rueda Quero (Elucidario nº 3, marzo 2007, p. 387-388):

“El 14 de Agosto de 1936 fue arrojada desde la lonja Norte de la Catedral a la batea de un camión situado en la calle Campanas, rompiéndose al caer. Luego fue trasladada al Palacio de la Diputación, (p. 388) sede del Gobierno Civil, y allí se intentó fundir con un crisol traído de la Escuela de Artes y Oficios. Más tarde, según Juan Montijano Chica, fue llevada a Linares, donde se fundió en lingotes.”

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2523220]

(FOLIO 68)

Entre los diversos documentos que, de la época roja, se han encontrado en esta Fiscalía, figura un comunicado que copiado literalmente dice así:

[Texto del folio 74]

Esta comunicación fue remitida al entonces Fiscal de esta Audiencia Ricardo Ratia Poyatos por el llamado Fiscal General de la República que solicitaba, según oficio que también se conserva, determinados informes sobre los hechos de la comunicación transcrita que, recibida que fue por el susodicho Fiscal, la transcribió en 20 de Diciembre de 1937 al entonces Gobernador civil de esta provincia del que solicitó a la vez y con toda reserva (palabra textual) informes respecto a lo que hubiera resultado del expediente o antecedentes que se conservaran en el Gobierno civil.

En 28 de Diciembre de igual año 1937, se contestó por el Gobernador civil al susodicho Fiscal lo que literalmente copiado dice:

(FOLIO 77: sello de la ciudad, Gobierno Civil de Jaén, Secretaría, Negociado O.P., Número 9310)

Reservado

En contestación a su comunicación del 20 del corriente referente a la que interesaba la Fiscalía general de la República, sobre informes acerca de la Custodia de la Catedral de esta Capital, acompaño a V. copia literal certificada del acta que obra depositada en este Gobierno civil, únicos antecedentes acerca del referido asunto.

Jaén 28 diciembre 1937.

El Gobernador civil.

(Rúbrica)

Firmado: R. Mella.

Iltmo. Sr. Fiscal de la Audiencia de esta Capital

(sigue FOLIO 68)

El acta aludida -de innegable importancia- fue remitida por el Fiscal Ratia Poyatos al llamado Fiscal General de la República en 11 de enero de 1938, según copia del oficio que también se conserva en esta Fiscalía unido a sus antecedentes y que queda, como todo lo anterior, a disposición de esta Auditoría de su digno cargo para ser remitido tan pronto se solicite.

Haciendo uso de las facultades de mi cargo formalizo ante V.S.

(FOLIO 69)

la presente denuncia contra el Gobernador civil que fue de Jaén apellidado Galdeano que ordenó -según se colige del primer documento transcrito- la fundición de la Sagrada Custodia de esta Santa Iglesia Catedral que era una de las mejores de España y contra el propietario del taller de fundición de la ciudad de Linares en donde se consumó el inicuo hecho de fundir aquella soberbia joya del arte religioso y contra el ex-Alcalde de Jaén Juan Manuel Valenzuela Cuevas que llevó la pleta fundida de la Custodia a la ciudad de Valencia y contra los demás individuos -hasta ahora desconocidos para el Fiscal que suscribe- que colaborasen en la ejecución de tal acto, que por representar un atentado contra las cosas perpetrado durante la revolución republicano-marxista, constituye un delito de rebelión previsto en los Bandos dictados por el Excmo. Sr. General Jefe del Ejército del Sur y en el artículo 238 del Código de Justicia Militar.

De igual modo y por integrar también el mismo delito, formulo denuncia contra los citados Galdeano y Valenzuela que, por lo que se prueba en el documento transcrito intervinieron de una manera directa en el robo y expoliación de la Sagrada, venerada y valiosa reliquia del Santo Rostro y del Relicario de Santa Cecilia que se conservaban en esta Santa Iglesia Catedral.

Al mismo tiempo, extiendo mi denuncia contra los que eran Gobernador civil de Jaén y Fiscal Jefe de esta Audiencia en el mes de diciembre de 1937, R. Mella y Ricardo Ratia Poyatos, respectivamente fundado en los siguientes hechos:

El Fiscal Ratia Poyatos a mediados de diciembre de dicho año recibió del llamado Fiscal General de la República una comunicación, que aquí se custodia, en la que le solicitaba informe respecto a las diligencias que se hubieran practicado con motivo de los hechos que en la primera de las comunicaciones transcritas se le denunciaban y también respecto a la certeza de los mismos, con expresión de todos cuantos antecedentes estimase necesarios a fin de que la Fiscalía General pudiera tener los suficientes elementos de juicio antes de adoptar resolución alguna. Esta comunicación la envió el Fiscal General de la República sin darle carácter confidencial o secreto ya que nada consta en ella.

Pues bien: al solicitar el Fiscal Ratia Poyatos del Gobernador Civil R. Mella los antecedentes pedidos le recomendó que el informe lo emitiera con toda reserva (palabras textuales), cosa que hizo el citado Gobernador civil por cuanto al contestar el citado Fiscal lo hizo -según se desprende de su comunicación con carácter reservado.

En esta comunicación no se emite informe alguno por el Gobernador civil sino que se limitó a enviar al Fiscal copia certificada del acta que obraba en el Gobierno civil y que por haberlo hecho reservadamente impidió el que por alguna persona afecta a la Causa Nacional -que prestara servicios en las Oficinas- -no faltaría seguramente- se conocieran los detalles del inicuo hecho y los nombres de todos y cada una de las personas que con mayor o menor rango dentro de la revolución intervinieran en él.

Repare V.S. que, de ser cierto la existencia de dicha acta, ella constituye la única fuente de conocimiento del hecho en sus detalles, y todo, absolutamente todo cuanto se hiciera por quien quiera que fuese y en cualquiera forma para ocultarlo, constituiría un claro encubrimiento del mismo con su correspondiente responsabilidad penal.

Que a los que fueron Gobernador civil de esta provincia y Fiscal Jefe de su Audiencia les constaba que lo hecho era un delito es coidente. ¿Por qué si no uno y otro obraron con tanta reserva? ¿Por qué querían rodear el hecho, mejor dicho a los detalles del mismo, del mayor secreto? Y si esa acta que, según el Gobernador, se conservaba en el Gobierno civil hubiera sido llevada por los rojos en su huida de esta Capital o destruida no queda más medio de conocimiento detalles -algunos- del que los documentos transcritos que, providencialmente, he hallado en esta Fiscalía examinando documentos y expedientes de la época roja. ¿No hace esta circunstancia más potente la responsabilidad de cuantos cooperaron a rodear al hecho y sus consecuencias del mayor sigilo?

(FOLIO 70 por eso al gobernador R. Mella y al fiscal Ricardo Ratia Poyatos)

los estima incurros en un delito de Auxilio a la Rebelión definido y sancionado en el artículo 240 del Código de Justicia Militar en relación con los Bandos, ya aludidos, razón por la que formaliza también contra los mismos la presente denuncia.

Dios guarde a V.S. y a España muchos años.

Jaén, 8 de Septiembre de 1939.

Año de la victoria.

(FOLIO 72)

DON ANTONIO DE LA CUADRA Y CUADRA, Delegado del Patrimonio Artístico Nacional en Jaén y su provincia en contestación a su oficio num. 34, de fecha 29 de Marzo, tiene el honor de informar a V.I. lo que sigue:

Que en los cien pueblos de la provincia han sido quemadas, robadas y saqueadas todas las Iglesias de la provincia en Baeza además de las iglesias y Conventos, fue robada la Catedral y varias de sus joyas, entre ellas custodia fue llevada por el Frente Popular y Gobierno marxista a Peraleda, provincia de Gerona.

En Beas de Segura el gran Convento de Carmelitas Descalzas de las Madres de Santa Teresa de Jesús fue igualmente saqueado todo el Tesoro de dicho convento.

En Cazorla fue destruido el Santo Cristo del Consuelo, Patrono de la ciudad y de gran mérito.

En Jaén fueron saqueadas las Iglesias de Santa Úrsula, la Magdalena, Santo Domingo, San Juan de Dios, Visitación, Merced, San Juan, y Santa Clara y San Bartolomé. En San Ildefonso destruido la imagen de Nuestra Señora de la Paz de gran mérito, un Jesús Nazareno, el Santo Cristo de la Vera Cruz el más antiguo de la provincia, databa del año 1.500 y la Imagen del Cristo de la Columna, fue robada la corona de oro y piedras preciosas de la Virgen de la Capilla y el Niño.

En la Santa Iglesia Catedral destruida la grandiosa Custodia de plata y oro que databa del siglo XVI y el lazo de brillantes, perlas y esmeraldas del Santo Rostro. Este fue llevado por el Gobierno marxista a Francia, desde donde lo ha restituido nuestro Glorioso Caudillo.

En Úbeda fueron saqueadas todas las Iglesias, pero son dignas de mención el Salvador de Úbeda, declarado Monumento Nacional y donde hace poco se ha restituido la figura del Salvador, que ha sido traída desde Barcelona y además las catalogadas en Bellas Artes de Santa María la Mayor, San Pablo, San Nicolás, Santo Domingo, San Isidoro, Convento de Carmelitas Descalzas de San Juan de la Cruz donde fue quemada la Imagen del Cristo de la Caída de Montañez, el Convento de Madres Carmelitas de Santa Teresa con el gran Tesoro que encerraba y el de Santa Clara residencia de personas reales. Fue quemada la Imagen de la Patrona la Virgen de Guadalupe. Entre las personas particulares que sufrieron más saqueo figura la Marquesa de San Juan de Buenavista y Marquesa de Cullas y Marqueses de Camarasa, que fueron saqueados además de Úbeda, Sabiote e Iznatoraf, que entran dentro de su Marquesado.

Entre los Santuarios figura el de Santa María de la Cabeza de Andújar, Virgen de Tiscar en Quesada.

De la propiedad privada la familia del Conde de la Quinteria y Marquesa de Callo del Rey en Andújar y de Jaén los Condes de Fonrubia y Corbús, Marquesa del Rincón de San Ildefonso y los señores D. José Antonio Bonilla Mir, Don Cristóbal Ochoa y Saenz Messias.

No puede precisar los autores de los actos vandálicos ni demás detalles que se me interesan por haber sustituido en su cargo al queridísimo amigo Arquitecto de esta provincia fallecido D. Luis Berges (Q.e.p.d.) que es el que conocía todos los detalles, pues el informante estuvo encarcelado durante toda la campaña por sus ideas religiosas y de orden.

Jaén, 6 de mayo de 1941

(Rúbrica: Antonio de la Cuadra)

Sobre el gobernador Galeano y su predecesor [Luis Rius Zunón, de Unión Republicana, nombrado el 24 de junio de 1936] dice Jesús García Bonilla en REPRESENTANTES DEL ESTADO: GOBERNADORES CIVILES EN LA ANDALUCÍA REPUBLICANA DURANTE LA GUERRA CIVIL 1936-1939 [http://www.ahistcon.org/docs/murcia/contenido/pdf/03/jesus_garcia_bonilla_taller03.pdf]:

(p. 11) Las provincias de Jaén y Almería representan el núcleo del poder republicano en el territorio andaluz, pues ambas permanecieron en su gran mayoría bajo control gubernamental durante todo el conflicto. En la primera de ellas la correlación de fuerzas no era favorable para un intento de sublevación, pues la presencia de fuerzas policiales y militares era escasa en comparación con la extensión y el grado de movilización de las organizaciones obreras. El gobernador Rius, al permitir la entrega de armas a las fuerzas sindicales y a partidos del Frente Popular, rompía con la política de mantenimiento del orden público dictado por el gobierno y se desmarcaba de la práctica mayoría de sus colegas. Este hecho, sumado al nombramiento de delegados gubernativos, fue decisivo para la conformación de columnas de milicianos que partieron a socorrer las delicadas posiciones de la causa republicana en las provincias de Córdoba y Granada. Simultáneamente, se requirió a la población civil el mantenimiento de respeto y buenas relaciones con la Guardia Civil, conocedores de que la lealtad de un importante número de sus componentes, como más tarde sucedería, dependía más de motivos circunstanciales que de un verdadero y libre acto de conciencia. [27: HERNÁNDEZ ARMENTEROS, Salvador (1987): “Jaén: Fracaso del levantamiento” en RUIZ MANJÓN CABEZA et al.: La Guerra Civil en Andalucía Oriental, 1936-1939, Granada, Ideal, 1987]

[Manuel Martín Galeano fue nombrado el 14-8 (p. 17 de García Bonilla), la misma fecha del robo de la custodia; por lo que parece que alguien aprovechó el ínterin entre un gobernador y otro para efectuar el robo. De Galeano dice Bonilla (p. 16-17)]

Para llevar a cabo toda esta política era necesaria una actitud más enérgica y vigorizadora. Ya para mediados de octubre de 1936 habían desaparecido todos los gobernadores originarios de la época de paz de la Segunda República, representantes de un orden burgués y liberal, siendo sustituidos por un nuevo tipo de gobernador con unas características singulares. Entre

(p. 17)

éstas destacan el origen trabajador y humilde de la mayoría de ellos, el haber desempeñado puestos de relevancia en sindicatos o partidos obreros y haber tenido una cierta experiencia en la administración local, así como ser miembro de un partido obrero. En el caso de las provincias andaluzas bajo control de la República, de los dieciséis gobernadores nombrados durante el periodo de guerra, sólo dos son de origen ideológico republicano, Manuel Martín Galeano [40: AGGCE Expediente personal de antecedentes y AGGCE Expediente del TERMC] y Antonio Remís41, y el primero de ellos ya había cesado a inicios de octubre de 1936. El resto tiene un origen ideológico predominantemente socialista, pues sólo se conoce que dos fueran comunistas, Virgilio Carretero42 y Vicente Talens43.

[Joan SERRALLONGA I URQUIDI atribuye a Rius la responsabilidad de armar a las milicias y de concentrar a la Guardia Civil en Jaén: “El aparato provincial durante la Segunda República. Los gobernadores civiles, 1931-1939”, en HISPANIA NOVA, Revista de Historia Contemporánea, nº 7, 2007, separata, http://hispanianova.rediris.es/7/articulos/7a008.pdf, p. 29.]

En las zonas que quedan bajo el control de las legítimas autoridades de la República se mantienen en su puesto todos los gobernadores civiles. En Jaén, el gobernador Rius Zunón se decidió a armar a los partidarios de la República y a concentrar a la Guardia civil en la capital, lo que hizo fracasar la intentona de las escasas fuerzas de la provincia.[Volviendo a la cuestión de la Custodia, según Serrallonga (p. 42), el nombramiento de Galeano aparece en La Gaceta del 15-8-36, por lo que no habría podido él ordenar el robo. Mientras que Rius aparece como afiliado a UR y Galeano a IR, a éste le suceden (fechas de publicación en La Gaceta según Serrallonga) dos del PSOE: José Piqueras Muñoz (La Carolina, 1884 – Linares, 1939) -4.10.36, nótese la fecha muy cercana al 2 de octubre en que se robó y fundió la Custodia: apenas hay tiempo de que fuera Galeano quien encargara a un socialista el traslado de la plata a Valencia-; y Ricardo Mella Serrano -24.8.1937-, seguido finalmente (28-5-38) por uno del PSOE-UGT: Antonio de Gracia Pons (Mora, 1890 – Méjico, 1981). ¿Galeano mandó fundir la custodia unos días antes de ser cesado? ¿O fue todo decisión de los socialistas, que luego se la adjudicaron a Galeano? Como se verá, hay quien relaciona la prisa por fundir los objetos de valor con el temor a perder Jaén]

[Aparentemente, Manuel Martín Galeano se había destacado ya en 1931 como iconoclasta antijesuítico, si su persona coincide con la que menciona Juan Menchero en la Revista de Investigación Teatral Acotaciones, número 17, julio-diciembre de 2006, p. 85-86 (“A.M.G.D. LA POLITIZACIÓN DE UN ESTRENO TEATRAL”):]

En ocasiones, las expectativas ideológicas del público también ocupan un lugar fundamental en esta dimensión política del teatro, y es entonces cuando los espectadores se convierten en protagonistas de un estreno que por su relación directa con la realidad, incita al patio de butacas a disputarse la razón sobre lo que allí se representa. [nota 1: Son conocidos los casos del Hernani en el París del Romanticismo revolucionario de 1833 también, más próximo al ámbito de nuestro trabajo, la polémica anticlerical que suscitó el estreno de Electra, de Galdós, en 1903.] Tal fue el caso de Ad Majorem Dei Gloriam, la vida en un colegio de jesuitas, que constituye por sí solo una notable ilustración del momento político en que tuvo lugar, en 1931, pocos meses después de proclamada la II República. La obra fue llevada a la escena por Cipriano Rivas Cherif [cuñado de Azaña] con tal oportunidad que

(p. 86)

convergieron en aquella velada parte de las tensiones que más tarde harían peligrar y sucumbir el destino de la democracia republicana en España.

(…) La adaptación teatral de la novela homónima de Ramón Pérez de Ayala, publicada en 1910, parece estar hoy perdida (…) el texto, firmado por dos autores prácticamente desconocidos, Juan López de Carrión y Manuel Martín Galeano [2: Ambos autores firmaron, con toda probabilidad, muchos otros textos. La biblioteca de la Fundación Juan March arroja datos de una pieza titulada La sombra de Hamlet (1926) y de la adaptación de un capítulo de Troteros y danzaderas (1928), del propio Pérez de Ayala, esta última realizada sólo por Martín Galeano.], sigue siendo una incógnita. Aquella noche del 6 de noviembre de 1931, el Teatro Lope de Vega -que había dejado de llamarse Teatro Beatriz- acogió una formidable representación doble; de un lado, la escenificación de un texto cuyo tema -la labor dañina de la Compañía de Jesús- era de plena actualidad política; del otro, la actuación de una parte de los espectadores -antiguos alumnos de los jesuitas y católicos en general- que acudieron en calidad de agraviados y dispuestos a contrarrestar el anticlericalismo de la obra boicoteando su representación. La revuelta se saldó con la intervención de la Guardia de Asalto, severos destrozos en el patio de butacas, algún que otro puñetazo y setenta detenidos que hubieron de pagar quinientas pesetas de multa, de la época.

[La Biblioteca Nacional guarda, bajo la signatura 1/237722, otra adaptación de los mismos autores: El embrujo de Sevilla: pieza en tres actos, el segundo dividido en dos cuadros, en prosa / teatralización de la famosa novela del mismo nombre, de Carlos Reyles realizada por Manuel Martín Galeano y Juan López de Carrión, editada en Buenos Aires : Argentores, 1936.]

[La fundición donde se consumó el expolio fue la de La Cruz, según escribe José Herrador Haro en el artículo “GUERRA CIVIL Y JUICIOS SUMARÍSIMOS EN LINARES (1936-1945)”, publicado en Historia Actual On Line, HAOL, Núm. 18 (Invierno, 2009), 141-150 (http://www.historia-actual.org/Publicaciones/index.php/haol/article/viewFile/290/278), página 148]

El director de “La Cruz”, Luis Marty Asye, también agente consular francés en Linares, fue el que dio el permiso para que fuese fundida en los hornos de la fábrica toda la plata procedente de los templos de las provincias limítrofes. El 2 de Octubre de 1936 estuvieron toda la noche fundiendo la plata procedente de las provincias de Jaén, Granada y Málaga alcanzándose la cantidad de 370 Kg que fueron enviados al gobernador de Jaén. El día 9 de Noviembre de 1936 se hizo una segunda fundición destinada al Frente Popular de Linares alcanzándose un peso de plata fundida de 270 Kg perdiéndose tesoros artísticos de Jaén, Almería y Ciudad Real ( entre ellos la famosa custodia de Jaén del siglo XV valorada en tres millones de ptas). También se condenó a este director por haber colaborado en la huida del cabecilla del PC José Godoy proporcionándole uno de los coches que tenía la empresa con el cual intento huir. [Nota 24: A.H.P.J. Juicios sumarísimos (1939-1945) leg.39485.]

[Si los documentos citados anteriormente son ciertos, no lo es la afirmación implícita de que la Custodia de Jaén fue fundida el 9 de noviembre para el FP de Linares: debió serlo el 2 de octubre, incluyéndose la plata en la enviada al gobernador de Jaén]

[Vayamos ahora con este interesante testimonio, también por lo que se refiere a cómo fueron seleccionados los presos del Tren de la Muerte]

Legajo 1008, expediente 12, folio 4DECLARACIÓN DE D. LUIS FERNÁNDEZ SECO DE HERRERA

[Jaén, 17-5-39, natural de Cabeza del Buey, vecino de Castro del Rey, 54 años, casado, con domicilio en Juan Víctor 4, registrador de la propiedad, dijo:]

Que con objeto de hacer un relato histórico de los sucesos ocurridos en la Catedral de Jaén durante la dominación roja, fue interrogando a los compañeros que habían sido testigos de los mismo y una vez comprobados los datos que cada uno refería por los que más Autoridad le merecían, anotó que el 28 de Septiembre de 1936, se presentaron al Jefe de Servicio de la Prisión (Catedral), D. Fernando Montilla, dos comisiones: una del Frente Popular y otra de Metalúrgicos de Jaén, con el objeto de desarmar el órgano y de llevarse su parte metálica; pero al desarme se opuso el mencionado jefe mientras no le presentasen orden escrita del frente popular o del Gobernador por lo que se retiraron volviendo con la orden al día siguiente, orden firmada por el Alcalde Campos Perabá y a poso sustituida por otra firmada por Vázquez, autorizando la requisa de todos los objetos metálicos susceptibles de aplicarse a material de guerra, empezando por la destrucción del órgano operación que prosiguió los días 30 de dicho mes y primero del siguiente, presenciando esas operaciones en estos dos días los Jefes de servicio D. José Moreno y D. Damián Gutiérrez. Los vigilantes Piedras y Palomino, espontáneamente destrozaron el órgano pequeño y arrojaron al coro las bocinas y tubos del mismo.

A media tarde del 30 del citado mes de Septiembre se presentó al Oficial de servicio D. José Moreno un cojo, bajo, enjunto, vocal o mangoneador del Frente Popular en compañía de un individuo alto, corpulento, de unos treinta años, con gafas, vestido de mono azul, correaje y pistolón al cinto, se cree se llamaba J. Delgado, empleado de la Sucursal del Banco Español de Crédito, vocal de la Comisión de Incautación de Valores, designados por la Asociación de Banca, afiliados a la U.G.T.; otro, cobrador del Banco Español de Crédito, que había sido veinte años sacristán de la Catedral y otro cobrador de dicha Sucursal del Español de Crédito ambos vestidos de milicianos y varios metalúrgicos o mecánicos. Reconocieron la caja de caudales y el timbre de la misma, situados en el despacho del Administrador, o sea a la derecha de la Capilla de San Pedro Pascual. Otro tanto hicieron con la caja llamada del Santo Rostro, levantando violéntamente a golpes de escoplo y de martillo, la primera tapa de mármol de la misma en que estaba grabada la Imagen del Redentor en cristalina pintura esmalte. Lo mismo efectuaron con la segunda tapa de madera dorada, que despedazaron. Suspendida la operación y reanudada a las nueve de la noche con almainas, palancas, y sopletes eléctricos, rompieron a porrazos y con el soplete eléctrico la indicada caja de caudales tras cuatro horas de grandes esfuerzos, sacando y llevándose todo su contenido compuesto de títulos y de la deuda y unas cuatrocientas pesetas en duros; una corona de la Virgen de la Antigua y varias alhajas. También fueron a la pieza donde estuvieron recuidos el Sr. Obispo y familiares o sea la del ángulo sudoeste de la Catedral y rompiendo los lacres puestos por el Juzgado de 1ª Instancia en las alacenas de dicha pieza, recogie-

(FOLIO 5)

ron en unos seis sacos los objetos de valor allí guardados.

El día primero de Octubre de mil novecientos treinta y seis a media tarde, estando de servicio D. Fernando Montilla Oficial dignísimo de la Prisión, vuelven el cojo y los demás acompañantes del mismo, secundados oficiosamente por el Guardia interior de la Prisión José Gallego Nicolás, provistos con palancas, mediante las cuales destrozaron la caja blindada donde se guardaba el estuche del famoso Paño del Santo Rostro. Hecho esto fueron a la Sacristía de la Catedral, a la sazón habilitada de Enfermería, donde recogieron cuatro cedros, cuatro cálices, un copón, dos incensarios, varios vasos, todos de plata y oro, jarras, campanas, bandejas, candelabros, portapaces, palmatorias, la parte metálica de seis varas de palio, dos ciriales (también sólo la parte metálica), llenando tres sacos grandes de objetos de plata que sacaron al anochecer.

A fuerza de martillo abrieron los armarios de la Sacristía, donde el citado José Gallego cogió un cáliz echó vino en él y con gran mofa se lo dio a beber a todos y obligó a un sacerdote D. Luis Sotomayor a beber en él, cogió los tingulos [cíngulos] y los estadales y los lazos de primera comunión y se los pusieron él y el cojo y al antiguo Sacristán que estaba negro de impresión y arrojó el Gallego las formas que no estaban consagradas, al suelo. El vigilante Ángel bajo, grueso, comunista, cogió un vaso de plata y se lo guardó en un bolsillo diciendo y haciendo ademán de llevárselo a su casa.

Volvieron los de la Comisión hacia las siete y media de la tarde, forzaron con almainas la Caja blindada del Santo Rostro, que había quedado al descubierto después de destrozada la anterior de nogal; a fuerza de porrazos abrieron dicha Caja blindada y sacaron otra pequeña de hierro y de ésta, el estuche de plata dorada en que estaba el Cuadro con el Divino Paño, estuche que abrió el Sacerdote recluso D. Saturnino Balbueno natural de Santisteban del Puerto. Llamaron los de la Comisión a tres Miembros del Frente Popular quienes con el individuo alto de las gafas y los demás acompañantes, lo examinaron cuidadosamente, y comprobado que era el auténtico Cuadro y Paño, se lo llevaron a las ocho horas y veinte minutos de la tarde envuelto en un Paño de Altar. Montaron en un coche que al efecto esperaba en la puerta y lo llevaron al Gobierno Civil, donde se dice que fue exhibido y sacado para Valencia, y de donde se dice también que fueron fundidos los cálices, y otros objetos para trasladarlos a la misma Capital.

A las diez de la misma noche vinieron de nuevo los saqueadores, penetrando en la Sala Capitular o Museo y previo examen por el Cojo y nueve miembros más del Frente Popular deliberaron y resolvieron sacar y sacaron cuatro candelabros altos de plata; una cruz de un metro de alto de plata, crucifijos; veinte jarrones, varias Custodias grandes y chicas, Cálices, Copones de oro, vinagreras, bandejas, báculos, siete coronas, varios misales, una Imagen en plata del Obispo San Eufrasio de una vara de alto sin contar la peana, cajas y relicarios de oro y demás objetos de plata y oro de gran valor, dirigiendo la saca el cobrador del Banco y haciendo dos viajes de camión. Desmontaron la parte alta de la Custodia de plata a martillazos, desprendiendo el Ángel y las cuatro campanitas de oro de la parte superior, y no pudiendo romper los otros pisos, se la llevaron en volandas, terminando esta operación a las dos de la madrugada.

A continuación, descolgaron las cuatro lámparas de plata sostenidas por los Ángeles adosados al basamento de las columnas del Presbiterio; los seis candelabros del Altar Mayor, los dos de plata de la Capilla del Santo Rostro y las dos lámparas del mismo metal de la Capilla de la Sagrada Familia del Transcoro, los dos jarrones pequeños del Altar del Santísimo Cristo de la Agonía y los dos grandes del Altar del Cristo de la Buena Muerte. En tanto unos hacían este saqueo, otros abrían a fuerza de porrazos con gran alegría los cepos, los Sagrarios, cogiendo con júbilo su contenido y llevándose los “milagros” de plata.

El día 2 de Octubre, algunos vocales del Frente Popular con el Chantre y el Sr. Cobaleda, llevados al efecto por aquellos, examinaron si quedaba algo por expoliar de objetos de plata y oro, y dándolo por terminado se retiraron. No obstante esto el recluso obrero vecino de Guarromán, Diego Doña, se encontró un cáliz en una Capilla y lo entregó al Guardia interior o vigilante Rodolfo nombrado por los Rojos que se lo llevó

(FOLIO 6)

según decía a su casa. El Oficial D. José Moreno recogió del Sagrario algunos jarrones que se los llevó con el propósito de conservarlos y que cree el declarante que han sido devueltos a la Catedral.

Con anterioridad al citado hecho el día 20 de Septiembre del propio año fueron requisadas dos ánforas de plata de una vara de altura encontradas en el piso superior y retiradas a presencia de D. Fernando Montilla por unos Guardias de Asalto, después de haber dado cuenta los milicianos del servicio Antiaéreo de la Catedral que las encontraron al Gobierno Civil. El despojo reseñado estaba íntimamente relacionado con el temor que tuvieron los rojos de perder esta Capital una vez tomada la plaza de Alcalá la Real el veintitrés de Septiembre por las Tropas Nacionalistas.

En los días dos y tres de Agosto de 1936, fueron depositados en el Banco de España, sucursal de Jaén, unas cuatro mil pesetas en alhajas y títulos de la deuda del Fondo Diocesano para responder de las memorias Pías, fondos de Capellanías, dotes de religiosas, alquileres y reparación de clases parroquiales, acervo pío para asilo de sacerdotes ancianos y atenciones de cultos.

En 1937 fueron sacados de la Catedral seis hermosísimas cortinas de damasco de sede y dos de percalina para adornar un Teatro de la localidad, permitiendo su salida el Oficial de Servicio Benigno Sánchez, cortinas por lo menos las de damasco que no volvieron a ser devueltas a la Catedral.

En la expedición organizada en la noche del 11 de Agosto de 1936, en que se sacaron de la Catedral ciento cincuenta reclusos, entre ellos el Prelado de la Diócesis, su hermana, esposo de la misma y el Sr. Deán, intervinieron un tal Molina, con el Administrador de dicha Prisión D. Juan Orozco, López Quero, y Passagali Diputado a Cortes y Asesores del Gobernador a quienes se atribuye la organización de la expedición, previa clasificación de los detenidos por pueblos: Beas, Cazorla, Peal de Becerro, Villacarrillo y Vilchez, ordenando a los seleccionados que preparasen su equipaje etiquetándolo para enviárselo a sus respectivas familias; y hecho esto que formasen de nuevo en correcta línea, alejándolos de los demás compañeros, por cuyos detalles se presentía desde aquel instante el siniestro fin que aquella expedición había de tener, en confirmación de lo cual el Molina que se cree era el Oficial de Prisiones ordenó a un recluso que vestía de mono, que se lo quitase a fin de que no se confundiera con los milicianos. Tan evidente era el temor del triste fin de esta expedición, que el Oficial D. Fernando Montilla se despidió de los reclusos separados uno por uno, dándoles un abrazo y los expedicionarios encargaron a sus compañeros más íntimos los últimos encargos para sus respectivas madre, hijos, novia o familiares. El escarpia autoritario Molina los recriminaba duramente por esos encargos y por cualquier leve deficiencia de la formación. A la salida ya a la una de la madrugada del día doce de Agosto fueron saliendo los expedicionarios por parejas saludando con el brazo en alto a lo fascista. Por último salió el Sr. Obispo quien dio la bendición a todos los que se quedaban y mirando al Santo Rostro dijo “tengan Vds. más suerte de la que yo auguro para mí” con lo cual confirmaba la seguridad que todos llevaban del próximo fin que les esperaba.

Fue frecuente en la Catedral que los vigilantes recientemente nombrados por el Frente Popular hurtasen a los reclusos las meriendas, víveres, y ropas que sus familias les enviaban, debiendo excepcionarse siempre de esas requisas a José García Sanz de Bedmar; y destacándose en ellas José Gallego Nicolás que entre otras muchas quitó al declarante el día 22 de Octubre de 1936 una manta, hermosísima de lana, y se distinguió en robar objetos de valor a los cuarenta y cinco individuos sacados de la Catedral en la noche del 3 de Abril de 1937 y asesinados en el Cementerio de Mancha Real, objetos que unas veces retenía en su poder y otras vendía y aún subastaba entre los mismos presos.

(FOLIO 7)

El referido José Gallego Nicolás, Antonio Gutiérrez Castilla, Rafael el Mulero y Ángel el bajo, gordo, comunista, encerraron en los calabozos de la Catedral a Alfredo y Adolfo Santiago de Jabalquinto, Abollano Teniente de la Guardia Civil de Mancha Real, al Capitán de Artillería, de Marmolejo, D. José Venceslá, al Sacerdote D. Luis Sotomayor, al Teniente retirado de la Guardia Civil José Pérez Bernal y a otros el 7 de Septiembre de 1936, con el propósito de sacarlos por una de las puertas que dan al exterior en una noche y hacerlos fusilar, designio que fue conjurando el Oficial de Servicio D. José Molero primero contentando a los asesinos con que se les dieran unas bofetadas y después ir aplazando el asunto hasta frustrarlos.

Leída que le ha sido esta declaración en ella se afirma y ratifica y firma con S.S. doy fe.(Rúbrica: L. Fernando Seco y otras dos)

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