ABC, 30 de septiembre de 1936.

¿Fingió Azaña apoyar a los sublevados en Vicálvaro? El Director General de Seguridad aseguró a los militares que el Presidente estaba con ellos y les pedía apoyo para desarmar a los milicianos

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Declaraciones de posguerra sobre la sublevación en Vicálvaro (Causa General, legajo 1518, expediente 4, folios 5 a 21). El teniente Grañas afirma que no hubo rendición, sino un engaño urdido por el Director General de Seguridad y llevado a cabo por el teniente coronel de la Guardia de Asalto Sánchez Plaza. (En la imagen, artículo sobre el juicio a los sublevados publicado en ABC, 30 de septiembre de 1936, incluyendo declaración del coronel Manuel Thomas Romero.)

Fiscal Instructor Delegado Sr. (Antonio) Reol, providencia en Madrid 6.12.1940, manda formar ramo separado, dentro de la pieza número DOS, con el título: Segundo Regimiento de Artillería Ligera.- Vicálvaro, e incluir: el testimonio de la Pieza número 19, año 1936, del sumario instruido por el juez rojo, Francisco Javier Elola, por los sucesos ocurridos en Vicálvaro, folios 169 al 173 inclusive, del paquete de declaraciones… a don Joel Graña Maceiras, folios 237 al 239, y a don Indalecio Zaforas Román, folios 240 y 241.

Folio 5: Cantones – Vicálvaro. Segundo RAL. Pieza nº 19. Tribunal Supremo – Juzgado Especial. Sumario por el delito de Rebelión Militar. Juez Especial Don Francisco Javier Elola y Díez Varela. Juzgado Militar de la Causa General de Madrid.

Declaraciones de militares en la posguerra: Graña y Zaforas
El primero afirma que no hubo rendición, sino un engaño urdido por el Director General de Seguridad y llevado a cabo por el teniente coronel de la Guardia de Asalto Sánchez Plaza; mientras que el segundo afirma que salieron ya de Vicálvaro en calidad de detenidos.

Folio 6: Joel Graña Maceiras en Madrid, 1.5.1940, 36 años, casado, natural La Coruña, capitán artillería, regto. Nº 36, domicilio Goya 48, manifiesta:

“Que se encontraba destinado desde principio de 1933 como Teniente en el segundo Regimiento de Artillería ligera de Vicálvaro.

En Octubre de 1934 tomó parte en la represión de Vallecas durante un mes. Desde principios del año 1936 seguía un curso ecuestre en la Escuela de Aplicación del Ejército y Equitación de Caballería del Campamento de Carabanchel y en donde enlazaba su Regimiento con el Capitán Andino y con otras Unidades del Campamento. En Abril, con ocasión del entierro del Alférez Sr. Reyes, asistió, como casi todos sus compañeros, alumnos de la Escuela, tomando parte activa en el tiroteo. Pocos días después, al disolverse la Escuela, se incorporó a su Unidad y tomó el mando de la 5ª Batería. Estando acuartelado con ocasión de los sucesos de Alcalá, les fue traída una carta de sus compañeros, por el Comandante Quiles y el Capitán, hoy Comandante, Ruiz Cuchillo, recordando acababa la carta diciendo “la guarnición de Madrid, tiene la palabra”. El Coronel Don Manuel Thomas Romero le encargó tuviese preparadas dos baterías para ir a Alcalá en plan de unirse al acuartelamiento, pero sin duda, enterado el Gobierno de estos propósitos ordenó el cese del acuartelamiento obligando a salir del Cuartel a los Oficiales. El día 1º de Mayo, por la tarde, empezaron a pasar obreros en camionetas cantando y levantando el puño y según le (7) comunicó un soldado les habían insultado, llamándoles borregos; en vista de ello, salió solo siendo groseramente insultado al acercarse a la camioneta y con el fin de amedrentarlos hizo un disparo al aire con su pistola, arrancando esta inmediatamente; enterados los generales Miaja y Cardenal, de lo ocurrido, ordenaron al Coronel que le impusiera un arresto, a lo que se negó éste diciendo que antes entregaba el mando del Regimiento, quedando el incidente por fin, en una reprensión privada.

Los Oficiales D. Manuel Thomas Romero, así como todos los Jefes y Oficiales eran completamente afectos, sin más excepción que el Teniente Guillermo Marín. El personal del C.A.S.E. era totalmente izquierdista y en Brigadas y Clases se podía contar con la mitad, siendo los más destacados izquierdistas el maestro ajustador, Castillo, que luego fue Presidente del Comité del Cuartel, el maestro armero, y los Sargentos Ramón Sánchez, Duque, Herráiz, y Labrada. La tropa, unos doscientos hombres, a causa de los permisos era considerada por todos como afecta.

Había nueve baterías del 10 y medio Wickers de las cuales estaban cuatro dispuestas, nueve ametralladoras y unos (8) trescientos mosquetones con su dotación reglamentaria.

El día 17, al recibir la orden de acuartelamiento fue a tomar el ómnibus del Cuartel, al sitio de costumbre y como notaran al pasar por Ventas que arrancaba un coche de la policía siguiéndolos, bastó para que este se retirase, que asomasen las pistolas montadas por las ventanillas. Llegados al Cuartel, se acordó esperar como era lo convenido las órdenes de la división, que no llegan.

Durante el día 18 no hubo novedad reforzándose más la guardia e instalándose las ametralladoras en los puntos estratégicos.

El día 19 se municionaron cuatro baterías preparándose para cualquier salida, tres en el Parque y la otra, que era la quinta, se dedicó a la defensa del Cuartel colocándose las piezas en las dos puertas del este. Este mismo día el Coronel manifestó a los Oficiales que se había unido al Movimiento puesto de acuerdo con el Regimento de Artillería a caballo con cuyo Coronel Cañedo Argüelles acababa de hablar y de ponerse incondicionalmente a sus órdenes por ser más antiguo. En la noche del 19 al 20 el Oficial de Guardia Teniente Sebastiá, hoy Capitán, sobre las tres de la mañana, recibió aviso telefónico del Oficial de Guardia de Intendencia del Pacífico, que le manifestó que pasaban camiones con paisanos armados diciendo que iban por los de Vicálvaro. En vista de ello, el Coronel, ordenó que todo el mundo ocupara su puesto repartiéndose armas, municiones y cascos a todo el Regimiento sin que llegaran a acercarse al Cuartel y solamente en las lomas próximas al mismo se vieron algunos camiones con hombres armados, por lo que el Coronel ordenó se fuera a descansar parte de la fuerza.

Hacia las siete de la mañana del día 20, cayó la primera bomba de aviación en el Cuartel repeliéndose los ataques de los aviones, que bombardeaban y ametrallaban, con fuego de fusil y ametralladora.

Hacia las once de la mañana ordenó el Coronel Manuel Thomas Romero, la suspensión del fuego y reunió a los Oficiales manifestándole que el Director General de Seguridad [José Alonso Mallol] les había dado a entender que Azaña, estaba con ellos, y que se iban a organizar unos batallones para desarmar a los paisanos armados para lo que les pedían se dejasen acompañar por un Jefe y fuerzas de Asalto hasta la Dirección (9) General de Seguridad, llegando con este fin el Teniente Coronel Sánchez Plaza y fuerzas de Asalto que se comportaron con toda corrección; momentos después salió el citado Teniente Coronel llevando en su coche al Coronel del Regimiento marchando en un autocar, detrás los oficiales y seguidos por coches con fuerza de asaltos pero sin entregar el armamento. Con esta estratagema les condujeron a la Cárcel Modelo donde fueron desarmados.

En el Asalto a la Cárcel Modelo, el 22 de Agosto, murieron de su Regimiento los Tenientes Jiménez y Martínez de Velasco y Espinosa. El juicio ante el Tribunal Popular tuvo lugar en la primera decena de Octubre en la Cárcel Modelo solicitándose por el Ministerio Público la pena de muerte para el Coronel, dos Capitanes y el declarante, pero no fueron condenados a ella sino a treinta años de Reclusión Mayor.

Aparte del Coronel Manuel Thomas Romero, que murió en un campo de concentración víctima de enfermedad contraida durante el cautiverio fueron asesinados de su Regimiento en distintas sacas los Capitanes García de la Cueva, Ferrer, Selgas, Pomares y Tenientes Moltó, Pérez Cossío, Romillo, Redondo, García, Drake, Peralta y otros cuyo nombre no recuerda, en total unos catorce.

Cuatro Alféreces prestaron servicio a los rojos, Zafra, que se pasó a los Nacionales y Ampuero y Rozas, que murieron con los rojos y Marjaliza.

Evacuado a Porlier, el 16 de Noviembre se negó a prestar servicio a los rojos, siendo llamado por la Checa el 4 de diciembre de 1936, que primero con buenas palabras, ofreciéndole ascensos y pagas atrasadas, etc, y luego con amenazas de muerte a sus familiares le pidieron se dispusiese a defender la República, a lo que se negó. Más tarde fue trasladado a San Miguel de los Reyes, Modelo de Valencia, Campo de Trabajo de Orihuela, de donde le sacaron para ser canjeado en Enero de 1938, llevándole a la Prisión de Santa Clara de Valencia, luego a la Modelo de Valencia, al Barco Prisión y finalmente a los Campos de Concentración de Totana y Orihuela, donde el 28 de Marzo de 1939 se escaparon haciéndose cargo del cita- (10) do pueblo antes de llegar al mismo las Fuerzas Nacionales.”

(Folio 11) Indalecio Zaforas Román, Madrid, 4.5.1940, 44 años, casado, natural de Lumpiaque (Zaragoza), teniente de Artillería, Regimiento nº 11, domicilio en Vicálvaro, Avenida de José Antonio nº 22, manifiesta:

“Que se encontraba destinado desde 1931 en el Regimiento segundo ligero de Guarnición en Vicálvaro, sorprendiéndole el Glorioso Movimiento Nacional con la graduación de Alférez.

En los meses anteriores al Movimiento el ambiente del Cuartel era de completa oposición al Gobierno.

Ocurrieron algunos incidentes con Oficiales y en el mes de Marzo tuvo el declarante uno con la Guardia Civil y Autoridades de Vicálvaro al tratar estos de incendiar el local de Acción Popular, en cuyo interior se encontraba una hija suya, teniendo que salir una sección del Cuartel al mando del Teniente Moltó para protegerle.

Sabe que los enlaces del Cuartel con la Superioridad del Alzamiento eran los Capitanes Ferrer y Selgas y el Teniente de complemento Espinosa y si bien al declarante no le hicieron ninguna propuesta o sugestión concreta hasta el último momento era sin duda por saber su incondicional adhesión.

Toda la Oficialidad, así como el Jefe del Regimiento Coronel Manuel Thomas Romero, eran incondicionalmente afectos al Alzamiento siendo contrarios solamente: Teniente Enrique Barbeta Vilches, Teniente Guillermo Marín Beltrán de Lis, Alféreces Benito Villanueva y Moreno Ordiales, que quedó al frente del Regimiento por orden del Frente Popular. Del C.A.S.E. eran todos (12) de izquierdas, siendo los más destacados Miguel Fernández, el ajustador Castrillo, el Maestro armero y un tal Peña. Entre los sargentos Román Sánchez Peralajar y cabo Carrasco. El personal de tropa, solo había presentes unos ciento veinte hombres, a causa de los permisos, tenían en general un buen espíritu si bien en el curso del bombardeo se fue desmoralizando.

El armamento estaba formado por treinta y seis piezas del diez y medio algunas de las cuales estaban saboteadas por los elementos de izquierdas, siete ametralladoras y unos trescientos mosquetones. De fusilería, había la dotación reglamentaria pero de disparos de cañón les había sido reducida en gran parte, la dotación, por orden del Gobierno.

Recibió la orden de acuartelamiento el 17 de Julio de 1936 y se presentó en el Cuartel, tomándose el acuerdo de reforzar la guardia. Por la noche se presentó el General Cardenal, el cual al ver a la entrada al Capitán Pomares y al declarante, armados con pistola, ordenóles que se la quitasen pues no ocurría nada.

El día 18, por radio se supo la sublevación del Ejército de África, procediéndose a municionar las baterías y cambiar el polvorín. Como el teléfono estaba intervenido, utilizaron para (13) comunicarse con Campamento y Alcalá la instalación de telegrafía sin hilos, transmisora receptora que tenían, consiguiendo comunicar al Campamento que estaban a su lado. En la noche, se puso el Cuartel en Estado de defensa colocándose las ametralladoras en los puntos estratégicos y dos piezas en la puerta principal.

El día 19, se hizo público en el Cuartel, que estaban sublevados contra el Gobierno diciendo el Capitán Ferrer que la consigna era esperar. Por la noche voló la aviación en plan de observación, encontrándose rodeada, pues al salir las patrullas, que iban por agua, de la que carecían en el interior del Cuartel, les fue impedido que la introdujeran en este.

En la madrugada del día 20, empezó el bombardeo y ametrallamiento del Cuartel por la Aviación del Gobierno, repeliéndose en lo posible con fuego de fusilería y ametralladora. Sobre las nueve de la mañana del día 20, estando al frente de su Sección, fue requerido por su Capitán para que fuese a estandarte, enterándose de que se había dado la orden de suspensión del fuego llegando entonces el Teniente Coronel de Asalto Sánchez Plaza y el Teniente Rafael Muñoz, que les dijeron eran prisioneros y condujeron en camionetas a la Cárcel Modelo. El 4 de Octubre tuvo lugar la vista ante el Tribunal Popular de la Cárcel; fue absuelto, como los demás Alféreces por atraer en su declaración hacia sí la responsabilidad el Capitán Selgas. Al ser puesto en libertad pocos días después, a la puerta de la Cárcel le esperaban unas milicias con un coche, que le llevaron al Ateneo Libertario del Pacífico sito en la calle de Granada, donde en vista del estado de salud en que se encontraba lo enviaron a un Hospital Comunista de esta Plaza del que luego fue evacuado a uno de la provincia de Ciudad-Real donde a fines de Abril de 1937 se escapó consiguiendo en la madrugada del 6 de Julio, pasando por el frente del Tajo a la Zona Nacional a cuyo Ejército se incorporó inmediatamente.”

Declaraciones de familiares de militares asesinados
Ninguno de ellos aporta datos relevantes sobre el modo como terminó la sublevación en Vicálvaro. Uno de ellos, Leandro Pérez Cosío, incluso apunta que no terminó por rendición ante fuerzas exteriores, sino porque los oficiales fueron detenidos por personal del cuartel. Este declarante, además, señala a un teniente apellidado Vidal como instructor de milicias marxistas.

(Folio 14) José María Peralta Sesuna, Madrid, 23.5.1941; 61 años, viudo, natural de Villafranca (Navarra), empleado, domicilio en Hortaleza 118, 2º letra C, juramentado dice:

“Que su hijo don José Peralta Sánchez de León, de 28 años de edad, era Teniente de Artillería de guarnición en Vicálvaro.

Que el 20 de julio de 1936, tomó parte en el Glorioso Alzamiento y al ser asaltado el Cuartel de Artillería por la horda roja, fue hecho prisionero en unión de otros compañeros, siendo conducido a la Cárcel Modelo de Madrid.

Que en esta situación permaneció hasta el siete u el ocho de Noviembre del año 1936, y en las primeras horas de la noche del día citado, en unión de otros muchos, se le hizo ocupar un puesto en camiones que se dirigían, según decían, camino de Paracuellos, sin que haya vuelto a tener noticias de su suerte y paradero, por lo que supone fuera asesinado en el pueblo citado.

Que ignora quiénes pudieron tomar parte en la desaparición de su hijo y lo único que sabe a ciencia cierta es que oficialmente salía de la Cárcel Modelo en una expedición organizada por las llamadas Autoridades rojas, expedición que no llegó a su destino, desapareciendo los presos que en la misma iban conducidos.

Que sobre estos hechos, únicamente ha depuesto ante esta Causa General en 25 de Abril de 1939.”

(Folio 16) Virtudes Cacho Luján, Madrid, 12.7.1941, de 41 años, viuda, natural de Almendralejo (Badajoz), profesión S.L., domicilio en Pacífico nº 42, 2º derecha, bajo juramento dice:

“Que su marido don Pedro Rozas Ramírez, de 48 años de edad, prestaba servicio como Alférez en el 2º Regimiento de Artillería Ligera de guarnición en Vicálvaro.

Que sobre el 17 de Julio de 1936, recibió orden de acuartelamiento al tenerse noticias de la sublevación de las Fuerzas de Marruecos, pero al fracasar el Alzamiento en Vicálvaro, fue detenido el 20 de aquel mes y año por elementos marxistas que le condujeron a la Cárcel Modelo de Madrid, donde permaneció hasta el 7 de Octubre en que tras haberse seguido un procedimiento por las llamadas Autoridades Judiciales rojas, fue puesto en libertad, si bien con la obligación de incorporarse a su Regimiento a primeros de Noviembre de aquel año.

Que efectivamente hizo esa incorporación, pero el día 8 fue destinado a un Regimiento de Infantería que guarnecía uno de los Sectores de Carabanchel Bajo.

Que el 13 del referido mes le comunicaron a la dicente que su marido había sido evacuado a Valencia por encontrarse herido y a los pocos momentos le dijeron que había fallecido en el frente.

Que con posterioridad a la liberación de Madrid, ha podido enterarse que su marido murió en el frente asesinado por milicias de la F.A.I.

Que sobre estos hechos sólo ha depuesto ante esta Causa General en 10 de Mayo de 1939.

Que quien le dio la noticia de que su marido había muerto en el frente y actuaba de Jefe del Cuartel del 2º Regimiento Ligero, era un tal Benito Villanueva.”

(Folio 18) Eusebio Ruiz Monet, Madrid, 9.3.1942, de 30 años, casado, natural de Gallarta (Vizcaya), mecánico, domicilio en Conciliación Letra D, dice bajo juramento:

“Que trabajaba en el diario A.B.C. y al iniciarse el dominio rojo y ser incautado por Izquierda Republicana, el declarante fue expulsado por constarles las ideas que profesaba, regresando a su domicilio y teniendo que dedicarse a otros trabajos para subvenir a sus necesidades, hasta que en octubre de 1936, llamaron la quinta del 32, a cuyo reemplazo pertenece, haciendo su presentación al 2º Regimiento Ligero de Artillería, de guarnición en Vicálvaro, Unidad en que ya había prestado servicio con anterioridad a la guerra.

Que el 6 de noviembre de aquel año, fueron llevados como infantes al frente de Carabanchel, del que desertó el declarante a los dos días, pero amenazado de ser fusilado, hubo de reintegrarse al frente con tan mala fortuna, que el 13 de aquel mes, fue herido de bala, permaneciendo un año dado de baja por este motivo, al término del cual nuevamente se presentó en Vicálvaro a su antiguo Cuartel, ya convertido en Depósito general de Artillería, permaneciendo en el mismo hasta la total liberación de España por las Fuerzas Nacionales.

Que tanto en el segundo Ligero de Artillería como en el Depósito general, estuvieron mandados por el teniente después ascendido a capitán Benito Villanueva, que actuaba de primer jefe, siendo el segundo jefe Miguel García Marjaliza, también teniente, más tarde capitán.

El comisario del 2º Ligero, era un tal Millán, siendo del Depósito general, Durán, a quien sustituyó más tarde Priego.

Que ignora si hubo persecuciones de los soldados de derechas que estaban incorporados a su Unidad, siendo el dicente tan solo perseguido por el comisario Millán, que intentó entregarlo a un piquete de ejecución, salvándole el que actuaba de primer jefe que ya le conocía con anterioridad a la guerra.”

(Folio 19) Leandro Pérez Cossío Rubio, Madrid, 12.4.1944, 35 años, casado, natural de Madrid, empleado, domicilio en Montesquinza nº 46, bajo juramento dice:

“Que su hermano don Alberto Pérez Cossío y Rubio, de 31 años de edad, Teniente de Artillería, estaba destinado en el cuartel del 2º Regimiento de Artillería Ligera de guarnición en Vicálvaro.

Que dicho cuartel fue defendido por los oficiales afectos al Movimiento entre ellos el hermano del declarante, defensa que duró toda la mañana del día 20 de julio de 1936 en que por la acción de algunas clases y elementos revolucionarios del Cuartel que procedieron a la detención de los mencionados oficiales y los encerraron en el Cuarto de Estandartes hizo imposible la continuación de la defensa toda vez que habían sido abiertas las puertas a las milicias marxistas y guardias de Asalto que se hicieron dueños del edificio y sus dependencias.

El hermano del declarante en unión de otros Oficiales fue detenido siendo todos conducidos a la Cárcel Modelo ingresando el mismo día 20 y en los últimos días del mes de septiembre del mismo año fueron juzgados en dicha Cárcel todos los Oficiales y Jefes del mencionado Regimiento siéndoles impuestas penas de reclusión no habiendo ningún caso de pena de muerte no obstante lo cual el día 7 de noviembre de 1936 fue sacado su expresado hemano con otros Oficiales de dicha Cárcel Modelo en una expedición resultando asesinados.

Que entre las víctimas pertenecientes al mismo Regimiento que su mencionado hermano y asesinadas en la misma expedición se encuentran los Capitanes Selgas, Pomares, Ferrer y los Tenientes Moltó, Drake, Redondo y otros Oficiales.”

(Folio 22) Esta misma persona (Leandro) declara el mismo día:

“Que en el Regimiento de Artillería Ligera de Vicálvaro estaba destinado como Teniente un individuo apellidado Vidal que había sido destinado meses antes del Movimiento al citado Regimiento, el que desplegó desde los primeros momentos una decidida actividad en favor del marxismo por lo cual se le instruyó expediente para su expulsión del Regimiento en cuyo expediente intervinieron en su incoación el entonces Teniente de Artillería don Alberto Pérez Cosío y Rubio que fue asesinado el 7 de noviembre de 1936 en cuyo expediente intervinieron también otros Oficiales del mismo Regimiento que al igual que el Teniente Pérez Cosío algunos fueron asesinados.

El mencionado Vidal, al margen de las actividades militares propias de su destino en el 2º Regimiento de Artillería, se dedicaba puesto perfectamente de acuerdo con la Casa del Pueblo a instruir elementos civiles marxistas militarmente realizando estos hechos con anterioridad al 18 de julio de 1936.”

(Folio 20) Antonio Ariza González, Madrid, 20.10.1942, de 28 años, casado, natural de Madrid, industrial, domicilio en Avenida de Coello 19, bajo juramento dice:

“Que su primo don Paulino Sánchez González, de 23 años de edad, era estudiante con residencia en esta Capital.

Que al iniciarse el dominio rojo en Madrid, tanto el dicente como su primo y familiares, fueron perseguidos sañudamente por la horda marxista, que tuvo por resultado el que el declarante fuera condenado a muerte por un llamado tribunal rojo, y su tío don Paulino Sánchez García, comandante de caballería, vilmente asesinado.

Que su primo Paulino, hijo del asesinado hacía unos seis meses, que había sido licenciado, como acogido al capítulo 17, en el Regimiento de Artillería de Vicálvaro, y al ser llamado nuevamente su quinta, la de 1934, el 3 de agosto del 36, y ante la imposibilidad de eludir el llamamiento y creyéndose que así evitaba el trágico fin que había tenido su padre, se presentó, si bien por su condición de cuota fue rechazado, pero al transcurrir unos días, el 2 de septiembre del mismo año, llamaron a los cuotas de su quinta, y el mismo día de su ingreso en el cuartel de Vicálvaro fue detenido, y entregado al comité rojo del pueblo de Vallecas, apareciendo su cadáver, con numerosas heridas en el pecho al siguiente día a unos cien metros del cuartel citado.

Que ignora quiénes procedieron a la detención de su primo, cuando se presentó en el cuartel, sabiendo únicamente, que el que aparecía como jefe del Rgto en aquel entonces era el capitán Miranda.

Que los elementos del Comité de Vallecas que intervinieron materialmente en el asesinato de su primo fueron los mismos que asesinaron a su padre, el comandante Sánchez, siendo estos individuos Mariano García, conocido por ‘El Pelás’, Máximo Vega ‘El eléctrico’, Rafael San Narciso Sánchez ‘el Hachero’, Agustín Rey y Julio Álvarez ‘el chasquillo’.

Que después de la liberación estos hechos los puso en conocimiento de la Autoridad Judicial Nacional competente, que dio por resultado que se siguiera un procedimiento que terminó con la imposición de la última pena, sentencia que fue cumplida, [a] Máximo Vega, Rafael San Narciso, Agustín Rey. De los otros dos individuos, Mariano García se (folio 21) suicidó cuando estaba detenido, y Julio Álvarez se encuentra huido en el extranjero.”

El hallazgo del cadáver de Paulino Sánchez González, obrero de 23 años, está registrado en el cementerio de Vicálvaro el 2 de septiembre de 1936, señalando como causa de la muerte “heridas por arma de fuego” (legajo 1508, expediente 4, folio 30).

Un comentario sobre “¿Fingió Azaña apoyar a los sublevados en Vicálvaro? El Director General de Seguridad aseguró a los militares que el Presidente estaba con ellos y les pedía apoyo para desarmar a los milicianos

  1. Me ha gustado mucho el artículo. Gracias.
    Mi segundo apellido es Thomas, y soy bisnieto del coronel D. Manuel Thomas Romero, al mando del Segundo Regimiento de Artillería Ligera de Vicálvaro, protagonista de los hechos que narran los testigos.

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