Entrevista a monseñor Rico Pavés en Vida Nueva, 25 de marzo de 2017.

Las dos mentiras imperdonables de Ignacio Arsuaga La revista Vida Nueva pone en evidencia que las mentiras de Ignacio Arsuaga, cabeza visible del Yunque en España, son incompatibles con el catolicismo

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Vida Nueva publica en su último número un extenso reportaje sobre el Yunque y sus diversas tapaderas, principalmente Hazte Oír, que en mi opinión aclara en forma asequible a todos por qué no es lícito para un cristiano colaborar con ellos: y es que algunas de las mentiras en que se ha pillado a Ignacio Arsuaga pueden ser incluidas dentro del tipo de las que no tienen perdón de Dios, porque evidencian que esa persona y sus compinches se han comprometido a mentir.

Seguramente monseñor José Rico Pavés, que es entrevistado por los autores de este reportaje (Miguel Ángel Malavia y el propio director de Vida Nueva, José Beltrán) que ocupa las páginas 8 a 17 (más la portada del número 3.029 de la revista, fechada del 25 al 31 de marzo de 2017), no estaría de acuerdo en que se suponga que algo tan duro se extraiga de lo que aparece en su entrevista; pero me expreso así ejerciendo de zorro viejo, que quizá a estas alturas no pueda presumir de capacidad para sacar conclusiones, pero desde luego sí de sacar la de que a los españoles y, en general a los muchos católicos de dura cerviz, o se les dicen las cosas claras o les resbalan como agua por el granito.

Ahí van las dos mentirotas de Arsuaga que considero imperdonables: el 15 de marzo publicaba El Plural una carta enviada por el presidente de Hazte Oír en ejercicio del derecho de rectificación, en la que Arsuaga afirmaba: “debo desmentir que los obispados de Getafe y Toledo hayan prohibido el acceso de HazteOir.org a sus Diócesis”.

Veamos si yo soy tonto o esta afirmación es incompatible con que sea verdad lo afirmado en esta pregunta y respuesta hecha a Rico Pavés por Vida Nueva:

“En 2015, el Obispado de Getafe prohibió a Hazte Oír cualquier actividad en la diócesis. Solo la Archidiócesis de Toledo publicó otro comunicado similar. ¿Echa en falta que las demás diócesis o la Conferencia Episcopal se manifiesten públicamente sobre este fenómeno?
Sí lo echo en falta. Son muchas las personas que están demandando un pronunciamiento claro al respecto.”

La segunda mentirota: precisamente observando cómo explica el reportaje de Vida Nueva la declaración cuyo tenor (por no decir existencia) pretendía negar Arsuaga en su carta de rectificación a El Plural, se descubre que esa misma declaración no fue una medida tomada por la diócesis por discrepar de tal o cual aspecto del actuar de Arsuaga y de Hazte Oír, sino que fue una manera de defenderse precisamente frente a las mentiras que Arsuaga estaba difundiendo no en general, sino tras haber sido recibido (y a petición propia, no convocado para pedirle cuentas de nada) por los obispos:

“En septiembre de 2014, tras la sentencia judicial citada, la Diócesis de Getafe manifestó a Arsuaga que no colaboraría con su asociación y le pedía que se abstuviera de acudir a sus instituciones. Era la respuesta a una carta que este había enviado a todos los obispos solicitando ser recibido para presentar sus actividades… Meses después, Arsuaga solicitó una reunión con el obispo de Getafe, Joaquín María López de Andújar. La interpretación tergiversada –según el Obispado de Getafe– del contenido de esa entrevista por parte del presidente de Hazte Oír provocó que la diócesis publicara el 10 de marzo de 2015 una declaración en la que se hizo pública la decisión de no permitir a Hazte Oír acudir a sus organismos diocesanos. La Archidiócesis de Toledo adoptó la misma posición en un comunicado similar. Ambas diócesis manifestaron entonces no compartir con Hazte Oír “ni el sentido de pertenencia eclesial ni los medios que emplean”.”

Pecado contra el Espíritu Santo

¿A qué medios se refieren los obispos? Lisa y llanamente a la mentira, pero a una mentira que tiene como fin directamente negar una verdad dicha por los obispos, anular lo que ellos han dicho, manipular lo que han dicho y su propia figura, y en definitiva lo que representan, la religión católica, para algo falso: pues sea cual sea la finalidad que se haya propuesto el Yunque-HO-Arsuaga con esas acciones, no es la que tenían los autores de las frases-hechos.

Este cinismo, que busca directamente manipular la verdad para convertirla en mentira, y que para que esta mentira sea más creíble trata de manipular precisamente a aquellas fuentes que (en este caso para los católicos) gozan de mayor credibilidad (la Jerarquía eclesiástica), me parece imperdonable porque entra en la categoría de pecado contra el Espíritu Santo.

Dicho de otro modo, y como reflexión para Francisco, que ayer en el Ateneo de Madrid quitaba valor a las mentiras de las personas del Yunque afirmando que a fin de cuentas todos los que están metidos en política mienten… Puede ser, pero hay que diferenciar entre quien cae en la mentira y quien se basa en la mentira: quien recurre a ella pudiendo caber la posibilidad de que sea por debilidad o como medio para algo que desea, y quien bendice la mentira y la considera siempre lícita. Que esto le pasa a Arsuaga me parece evidente: se atreve a manipular a quien para un católico es centinela de la verdad. Por zorro viejo que conoce el caso, estoy bien seguro de que Arsuaga no cae en esas manipulaciones por casualidad, sino porque tiene un juramento que le permite mentir a quien sea con tal de ocultar su sociedad secreta… Permiso que es un insulto al Espírtu Santo y cuyo mantenimiento es imperdonable (propiamente el pecado no lo es, en la medida en que cabe corregirlo).

Entrevista a monseñor Rico Pavés en Vida Nueva, 25 de marzo de 2017.
Entrevista a monseñor Rico Pavés en Vida Nueva, 25 de marzo de 2017.

Así que termino con la respuesta de Rico Pavés a Vida Nueva precisamente sobre ese juramento:

Un juramento que obliga a usar la mentira está viciado en su origen y no compromete a quien lo hizo. Más aún, quien pretende apoyar su vida apostólica y espiritual en un juramento de ese tipo está en el error y tiene la obligación moral de liberarse de él. Es imposible que el reinado de Cristo avance mediante el engaño. No se puede alcanzar un fin bueno cuando los medios son perversos. (…) Quien se considera obligado por un juramento de este tipo se acostumbra a vivir en la mentira: mentira sobre sí mismo (una cosa es lo que cree ser por dentro y otra la que se vive por fuera) y mentira en las relaciones con los demás (ni siquiera el vínculo matrimonial o los compromisos familiares son más importantes que la organización).”

Y ya saben: más en El Yunque en España.

 

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